domingo, 17 de junio de 2012

Restaurar al caído


Dicen que la iglesia es el único ejército que deja a sus soldados caídos.
Lamentablemente muchos de nosotros tenemos una actitud dura y de juicio hacia los que cometen algún tipo de pecado, olvidándonos muchas veces de quiénes somos y cómo somos; tan propensos a pecar como el resto de los seres humanos, como dice el refrán: “la vaca se olvidó que un día fue ternera”.
La restauración es parte del convivir del cristiano, porque todos, de alguna forma u otra nos encontraremos con personas que vienen sufriendo con heridas, cargas, pecados y soledades que necesitarán un poco de alivio. La restauración es ayudar, soportar y sobre llevar las cargas los unos de los otros.
Gál 6:2  Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.  
¿Qué es restaurar?
Es levantar la rama caída de un árbol para que se recupere y lleve fruto nuevamente. Para esto se colocan postes que sostengan a la rama debilitada y pueda seguir llevando fruto.  
katartizo, remendar, equipar completamente. Se traduce «restauradle» en Gal_6:1, metafóricamente, de la restauración, por parte de los que son espirituales, de uno que ha sido sorprendido en una falta, siendo que el tal es como un miembro dislocado del cuerpo espiritual. El tiempo está en presente continuo, lo que sugiere la necesidad de paciencia y perseverancia en el proceso.

La idea de restaurar es volver a dar utilidad, como una vasija a la que se le rompió alguna parte. En la antigüedad los vasos que se habían roto o quebrado en alguna parte como las asas o el borde de la boca, se los llamaban “vasos quebrantados” estos eran limpios y llenos de granos para llevar ofrendas al templo, esas ofrendas de granos. Entonces los sacerdotes tomaban estos vasos y los llevaban al alfarero para que los restauren y la restauración tenía 4 etapas que son muy importantes:
1-      Debían ser vaciados, todo lo que tenían dentro debían ser derramado para poder ser trabajado. No podía quedar nada del pasado. No es posible ser lleno del Espíritu Santo sino se quitaba todo lo de adentro.
2-      Debía ser lijado, un proceso doloroso pero necesario para poder restaurarse, toda impureza debe ser removida tanto de afuera como de adentro, es un proceso de humillación, pero el vaso debe quedar liso.
3-      Debían ser restaurado: el alfarero hacia barro y restauraba la boca o el asa, pero le hacia uno nuevo. Así que el alfarero no sólo usaba agua y tierra, sino que buscaba en el campo unas sanguijuelas que chupaban sangre de los animales y los tomaba, los mataba y mezclaba la sangre con el barro para pegar y sellar la nueva asa o boca, porque la sangre coagulaba y pegaba, sino no era duradera la restauración. No es posible ser restaurado sin la sangre de Cristo.
Heb 9:13  Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,
14  ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
4-      Debía ser llevado al horno: el fuego de la prueba sellaba la obra del alfarero, el horno mostraba si realmente si el cambio hecho por Dios va a quedar pegado.
Isa 43:1 Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo (Yatsar= alfarero), oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
2  Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

El deber de la iglesia es restaurar al caído, debe llevar al hermano a los pies de Cristo para que sea restaurado por Él. La disciplina viene del Señor, Él sabe como disciplinar a sus hijos pero la iglesia debe buscar la forma de levantar y volver a dar la utilidad, debe llevarlos al alfarero para que sea sanado.
Pero cuando el vaso no quiere ser restaurado, cuando el vaso después de haber sido trabajado, cuando Dios pone otra boca y otra asa, pero al calor de la prueba se volvía a quebrar en el mismo lugar donde fue restaurado, estos vasos eran llamados “vasos de ira”. Entonces el alfarero lo tomaba y lo lanzaba en un campo cerca de la ciudad y estos vasos se hacían pedazos y sólo servían para que los leprosos usen estos trozos para rascarse.
Mat 27:7  Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros.
8  Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre.
9  Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel;
10  y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.

Judas fue ese vaso de ira, que no se dejó afectar por el Señor. No quiso ser restaurado y terminó como esos vasos de ira, rotos en el campo del alfarero.
Jer 18:2  Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.
3  Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.
4  Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.
5  Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
6  ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.

Jer 19:10  Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los varones que van contigo,
11  y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija de barro, que no se puede restaurar más; y en Tofet se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar.

Para ser restaurados debemos estar dispuestos a pasar por el proceso que el Señor quiere hacer en nosotros. No nos enojemos, no murmuremos ni lamentemos de lo que nos dicen, sino que sometiéndonos al Señor podremos pasar la prueba, los fuegos del Señor no queman. Dios traerá restauración, utilizará a la iglesia para hacerlo, la iglesia debe ser ese instrumento que cumpla con el plan de Dios. Dios no quiere que lleguemos a ser vasos de ira, sino vasos restaurados. 

·         La restauración debe ser por personas adecuadas, maduras, espirituales, con paciencia y mansedumbre, con amor.
·         La restauración debe ser a aquellos que se han apartado del Señor, que se lastimaron, que no pueden más.
·         La restauración es para volver ha ser  útiles en las manos del Señor.
·         La restauración debe ser constante, hasta que esté sano.

(Ilustración tomada de "La Casa del Alfarero" por David Greco)

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