sábado, 31 de diciembre de 2011

El último día



Hoy se acaba este año, quizá muchos de nosotros hemos hecho algún tipo de balance general de todo lo que nos pasó, separando lo bueno de lo malo, sacando ganancias y pérdidas. Tal vez te fue bien, quizás no, pero casi todos se ponen un poco sensible hoy. Con nuevas esperanzas y proyectos para el año que comienza, con nuevas propuestas y nuevos desafíos: “este año voy a ser mejor”, “voy a hacer dieta”, “voy a leer más mi Biblia”, “voy asistir a la iglesia” y otras muchas promesas. Que a veces terminan en sólo simples deseos y augurios de una tarjeta de fin de año.

Dirás que soy un amargo o pesimista, pero en realidad es sólo un cambio de día en el calendario, el resto de la vida sigue igual, no cambia porque cambiemos el último dígito en nuestros años. Tus problemas siguen ahí, los líos de la familia, tu falta de dedicación a las cosas de Dios, aún ese pecado que te asedia seguirá ahí.



No quiero desanimarte, a mí en lo personal, me encantan estas fechas; Navidad y año nuevo son muy especiales y emotivas, puedo ver a mi familia, pasar un tiempo especial, recordar el nacimiento del Salvador y pensar en todo lo que podremos hacer el próximo año. Y al igual que tú, también hago un balance de este año. Pero ¿Cuál es la postura que debemos tomar? ¿Quemar un monigote diciendo que es el año viejo y que ahí están todas aquellas cosas malas para comenzar un año nuevo?, ¿Comer 12 pasas de uvas y pensar en deseos buenos para el año que comienza?, ¿Abrazar al pariente con el cual estuve todo el año peleado y suponer que se solucionaron las cosas con ese abrazo mágico?. No definitivamente no.

Como hijos de Dios tenemos cosas mejores, vivimos un mundo diferente al resto, mientras todos viven según sus supersticiones y deseos vanos, el hijo de Dios vive por fe. Hasta lo malo de este año que pasó no es tan malo porque por medio de la prueba pudiste crecer y conocer más a Dios, o a ti mismo viendo lo débil y cuanto necesitas de Dios o lo fuerte y maduro que te has vuelto, porque en otro momento no habrías salido de esa.

Al comenzar otro año se me vienen algunos versículos a la mente como:

Mateo 6:31  No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32  Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34  Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Santiago 4:13  ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;
14  cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.
4:15  En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

Constantemente nos preocupamos de nuestro futuro, el mundo consulta hasta una farsante vestida de gitana para ver si le dice que va a pasar. Constantemente estamos convencidos de que tenemos todo claro, y que nuestros proyectos son los mejores, que nuestra vida y triunfo está asegurada en nuestros planes. Pero pocas veces preguntamos a Dios cuál es su plan y si podemos ser parte de él.

Si quieres un consejo para este año que comienza te doy estos:
-          No comas ansias antes de tiempo. No te preocupes por lo que aun no llega.
-          Busca a Dios, encuéntrate con Él, aviva tu comunión con Cristo.
-          Lo malo que ya pasó déjalo a tras, ya no puedes cambiarlo.
-          Busca el plan de Dios, qué quiere hacer en tu comunidad, iglesia y familia.
-          Únete al plan de Dios, no hagas tus propios planes sino acóplate a lo que Dios hace.
-          Encomienda a Dios tu futuro, ora por tus proyectos, pregúntale a Dios si eso es lo bueno que hagas y si te apoyará.
-          Ríndete a la voluntad de Dios y prepárate para ver cambios y ajustes en tu vida.
-          Dedica a Dios este año, entrégale a Él el control de tu vida y verás su paz.

No hay una receta general para una vida con éxito, porque todos somos y vivimos vidas diferentes, pero si hay una receta para el fracaso en tu vida y es: “dejar a Dios a un lado”.

Recuerda: “los hijos de Dios no somos personas con un problema, sino con un propósito” busca el propósito para este año y tómalo de la mano de Dios.

Unos últimos versículos para que lo pienses:

Eclesiastés 12:13  El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

Proverbios 16:3  Encomienda a Jehová tus obras,
 Y tus pensamientos serán afirmados.

Si se te ocurre algún otro versículo, puedes comentarlo abajo, será de gran bendición y que comiences un buen año.

jueves, 29 de diciembre de 2011

¡Fui tan malo!


Recuerda qué fue lo peor que hiciste este año, no importa qué, tampoco me lo cuentes, sólo piénsalo. No sé si lo has superado, si ya puedes olvidarlo o si te lo estoy trayendo a tu memoria. Pero mi intensión no es que tropieces o lo revivas. No sé cuan desagradable pudo haber sido esa situación. Al igual que tú, yo también pasé por momentos feos este año y he cometido pecados; algunos tan absurdos y sin razón que me dan vergüenza recordarlos.

Satanás es experto en recordarte todo lo malo que haces, quizá para alentarte a que lo vuelvas a hacer porque no tuviste consecuencias de tus pecados (eso dice él, pero no es así, siempre hay consecuencias), o porque quiere hacerte pensar que eres una de las peores personas del mundo, un mal hijo de Dios y que no mereces el perdón del Padre, te hace sentir miserable, culpable y fracasado, luego se sienta en su cómodo, toma su vaso de wiski con hielo, enciende su cigarrillo, hace unas bocanadas de humo y dice: “lo hice” y se ríe de ti.

No hay que negar que hemos pecado, no importa cuan feo haya sido la caída, no importa cuanto daño hemos causado, si saben los demás o no. No debemos tratar de ocultar a nuestra conciencia lo que somos ni lo que hemos hecho y mucho menos tratar de engañarnos diciendo que nada pasó, o intentar ocultárselo a Dios. El remedio para esto es: “confesarlo, pedir perdón y darlo por terminado”.
Hebreos 9:13  Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos,  y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,
14  ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

En la antigüedad debían ofrecer animales en sacrificio por expiación por el pecado, eran para purificarse de sus malas acciones. Pero cuando vino el Señor Jesús y dio su vida como sacrificio por nuestros pecados, borró la totalidad de ellos, nos dio una nueva naturaleza y nos permite estar en la presencia de Dios. Pero este versículo no está hablando de limpiar mi vida de pecado, no habla de salvación sino de comunión, está hablando de limpiar mi conciencia de obras muertas. Ya como hijo de Dios al pecar mi conciencia me dice lo malo que he hecho y debo pedir perdón, luego con el tiempo Satanás y mi propia mente pueden traer a mi memoria aquellos pecados ya perdonados por Cristo y vuelvo a sentir el dolor y la amargura de haber defraudado a Dios, pero para Él ya no hay pecado pues lo perdonó en la Cruz. Sin embargo Dios me da una manera de solucionar mi problema de mala conciencia y es nuevamente: “Cristo”, Él puede limpiar mi conciencia de obras muertas, Él puede darme paz y refrescar mi alma con el perdón de Dios. Es Él quien hace que vuelva a sonreír porque tengo seguridad y gozo de mi salvación, es quien hace caer a Satanás de espaldas de su cómodo sillón, cuando ve que vuelvo a cantar y disfrutar de mi vida abundante en Jesús.

No dejes que tu pasado te condene, sí es cierto, está allí pero ya paso. El pasado tiene la característica de estar muerto y de nunca volver. Déjalo atrás y continúa hacia Cristo cada día.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La mejor canción



Es difícil decidir cuál es la mejor canción del año, o la que impactó tu vida en todos estos años. No hay que negar que ciertas canciones te conectan con tu pasado o con personas. Con el colegio, tus amigos, algún ex amor. Sea cual sea la música y las canciones tienen ese poder de tocar las fibras más sensibles de nuestro ser y hacernos llorar, sonreír o reflexionar.

Pero la mejor canción aún no se ha escrito, ni se ha cantado, es más ni aún se ha tarareado por hombre alguno. No hablo de un tango, chamamé o merengue. La mejor canción no tiene un tono aún, bueno por lo menos para nosotros.

La Biblia está llena de cánticos, lleno de versos que exaltan a Dios. Pero dice que un día cantaremos un cántico nuevo. Algo que nadie aun lo ha cantado, pero sí dice el tema de la canción:

Apocalipsis  5:9  y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
10  y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes,  y reinaremos sobre la tierra.

Allí en el cielo, en la presencia de Dios, podremos cantar junto a los seres celestes, junto a los siervos de Dios una nueva canción. ¿Cuál es la melodía? no lo sé, ¿Cuál es el tono? ni idea, ni puedo siquiera imaginarlo. Pero no importa; no soy bueno cantando y espero que al tener un cuerpo glorificado se mejore eso. Lo importante es que podré cantar una nueva canción sobre Jesús, porque Él me salvó, me redimió y me permite servirle.

Es increíble que nada de lo que hay aquí en la tierra es comparable con lo que veremos en el cielo. El libro de Hebreos dice que habrá cosas mejores. Todo será sin relación con el pecado, será puro, hecho por la mano del mismo Dios. Que gran esperanza que tenemos los que confiamos en Jesús como Salvador. Deberías poner esta esperanza en otros para que ellos también puedan decir como el salmista:

Salmo 40:3  Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
 Verán esto muchos, y temerán,
 Y confiarán en Jehová.

Pon un canto de alabanza en el corazón de un hombre que se arrepiente y un canto de alabanza en el cielo por los ángeles que se alegran de ver a un hombre que se arrepiente. Dile a otros del amor de Dios.

domingo, 25 de diciembre de 2011

El día “D”


Me he puesto a pensar en qué ocurrió el día siguiente a Navidad, o sea, al nacimiento de Jesús. ¿Qué pasó con los pastores? ¿Con el mesonero? ¿Con las familias de ellos? Me imagino que ellos habrán ido corriendo a sus casas y contar lo que vieron, sobre todo lo de los ángeles irrumpiendo en la noche tranquila dando tal anuncio. ¿Pudo haber continuado la vida igual? Imagínate por un momento si estuvieras allí. Un ángel se te aparece y te dice:

Luc 2:10  … No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
11  que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
12  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
13  Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
14  ¡Gloria a Dios en las alturas,
 Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Ahora llegas al establo y lo encuentras tal cual como te lo dijo, y dices: “Este es el Mesías que tanto esperábamos”. Pero luego ¿Simplemente te vas?, ¿continúas con tu tranquila vida pastoril?. No sé tú, pero a mí me hubiera resultado difícil volver a vivir como antes sabiendo que ese niño es el Mesías, quedaría cerca para verlo crecer y estar a su lado.

Según la Biblia por los menos dos años más vivieron José y María en la ciudad, hasta que llegaron los reyes del oriente (eso de que llegaron la misma noche del nacimiento con los regalos es mentira, por las dudas, no te lo creas. Es sólo para poner una linda escena del nacimiento bajo el árbol). Así que los pastores y sus familias, los del mesón y los vecinos que se enteraron que el que nació en el establo era el Mesías de Israel.

Pero la Biblia no dice nada al respecto, así que me queda sólo pecar por especular. ¿Será que se olvidaron de Él?, ¿Será que verlo tan pequeño, tan indefenso, hizo que el razonamiento pueda más que la fe y digan: “sólo fue coincidencia”?.  Toda esa noche de excitación espiritual, toda esa emoción de ver la promesa cumplida a Israel, se fue disipando, todo terminó pocos días después.

Aunque si vemos bien, no somos diferentes a los pastores, y esas personas, porque luego de “las fiestas”, de las actividades en la iglesia, la cena familiar, recordar el nacimiento, etc. Todos volvemos a nuestro diario vivir y la navidad, Jesús y el cumplimiento de las profecías pasan a ser una actividad más. Lindo el brindis pero después todo se disipa. No somos muy distintos.

Quisiera que el “espíritu de la navidad” no sea sólo navideño, sino todo el resto del año, y lo digo por mí mismo. Que cada día que me queda en esta vida la viva como viendo al Mesías, contando a otros que Él vino al mundo, que nos ama y que nos quiere salvar.

La verdad es que son puras especulaciones mías, pero es muy común en el hombre olvidarse de las cosas después de lo sucedido. El día “D” existe, siempre hay un día depués y sólo recordamos una fecha y no vivimos la razón del evento. Vuelvo a repetir, hablo por mí, pero puedo ver lo mismo en los diez leprosos que fueron sanados años después, en once discípulos que regresaron al mar a pescar. Yo quiero ser como el gadareno que no sólo rogó por quedarse con Jesús sino que al recibir el mandato de ir y contar a su familia, no fue a su casa solamente sino a Decápolis.

Que navidad no tenga un día “D” en ti, sino que sea un vivir continuo anunciando al mundo que Jesús ya nació. ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz y buena voluntad a los hombres! Jesús es el Salvador.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Diferencias entre Santa Claus y Jesús


            Santa                                                        Jesús
Viejo gordo y barbón                               Niño en un pesebre
Trae regalos a los que se portan bien    Vino como regalo porque nos portamos mal
Vuela en un trineo tirado por renos       Camina sobre el agua y asciende sobre las nubes
Recorre el mundo en una noche            Tiene al mundo en sus mano y lo sustenta
Aparece una vez al año                          Está todo el tiempo a tu lado
Vive en el Polo Norte                             Vive en mi corazón
Es un personaje de fantasía                  Es real, es Dios

Juan 1:14  Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

La navidad no es un cuento de hadas, es una verdad anunciada desde la antigüedad, declarada por los ángeles y vivida por todos aquellos que creen en Jesús. No celebres una navidad como tradición sino como adoración a Jesús el Hijo de Dios que vino a salvarte.