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sábado, 2 de enero de 2016

Primeros pasos del año

Jeremías 20:12  Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa.


Me puse a pensar en tres cosas de este versículo al comenzar el año. Siempre que comenzamos a transitar un nuevo camino o emprendemos nuevos proyectos estamos un tanto titubeantes sobre qué va a pasar o con quién vamos a trabajar. A veces dudamos si los que están a nuestro lado pueden ser realmente de ayuda. Por eso quiero que veamos juntos estos puntos.

1- Dios prueba a los justos. No es cuestión sólo de decir que somos justos sino de probarlo. Quizás sea fácil decir que estamos bien ante Dios pero debemos demostrarlo. Debemos vivir de una manera que haga verdad lo que decimos y esto es un desafío para mi vida. Es un desafío para ambos, para ti también. Quiero ayudarte y pedirte que me ayudes a vivir de una manera justa. Y sé que ambos podemos.

2- Dios ve los pensamientos y el corazón. Dios sabe tanto lo que pensamos como lo que sentimos. No hay forma de engañarlo Él sabe todo, por más que diga que no siento o que no estoy queriendo decir eso... Dios sabe lo que hay en el fondo. Es interesante que este pasaje dice que Dios ve; Él está observando tu vida y la mía, tus pensamientos y sentimientos. Esto me desafía a pensar en ser sincero con Dios. Conmigo mismo y con los demás. Quiero ser íntegro y no esconder nada a nadie.


3- Encomendar la causa a Dios. No quiero luchar más con nadie. Ni conmigo mismo. Si ponemos nuestra causa en las manos de Dios. Él hará lo mejor para nosotros y podemos confiar en eso. Si nos atacan o se burlan. Si nos ofenden o critican o insultan... Dios lo ve y él les dará su pago.


Quiero que pienses en esto y tomemos un firme deseo de vivir así. Sé cuán importante es para ti hoy vivir así y lo anhelas y buscas de corazón. Yo también y no quiero ser de tropiezo a nadie sino de fortaleza y bendición.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Nuestros propios demonios

“Un hombre famoso dijo una vez: nosotros creamos a nuestros propios demonios. ¿Quién lo dijo?, ¿eso qué significa?. No importa, yo lo dije porque él lo dijo… y bueno, él era famoso, así que ahora ya lo dijeron dos personas célebres…”.

Así comienza su relato Tony Stark en la película Iron Man 3. La frase aparentemente es de Mark Twain, el escritor de Tom Sawyer. Quien también escribió otras frases interesantes; pero ésta, en particular, refleja una gran verdad a cerca de nuestras decisiones.

A cada paso en la vida, con cada intervención en este drama de vivir, con cada interacción con los que nos rodean, tenemos el potencial de construir o destruir. Somos capaces de crear nuestros propios demonios, aquellos que nos van a atormentar el resto de nuestras vidas, porque tendremos que vivir con esas decisiones pesando en nuestros hombros.

Abraham vivió eso, descendió a Egipto, mintió y al salir de allí llevo consigo a una sierva, con quien luego tendría un hijo, Ismael, que hasta hoy es un dolor de cabeza para el pueblo de Dios. Todo Israel mismo tuvo que aprender esta lección, cuando no echaron de sus tierras a los moradores de Canaán y ellos vinieron a ser un tropiezo constante. ¿Cómo comenzó?, se sintieron fuertes y luego vino esto:

Josué 23:13  sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros,  sino que os serán por lazo,  por tropiezo,  por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos,  hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.

Lastimosamente nuestras decisiones nos llevan a sufrir muchas veces las consecuencias de ellas y los efectos colaterales los recibimos a largo plazo. A veces no nos damos cuenta de cuán profundo es el hoyo que cavamos, porque parece que nunca acabamos de caer.

Tony Stark concluye su relato diciendo: “Empiezas con algo puro, algo emocionante; luego… vienen los errores, los compromisos. Creamos nuestros propios demonios”.


Pero, ¿este debe ser el epílogo de un hijo de Dios?, definitivamente no. Podemos trazar una historia diferente, tomar decisiones que nos conduzcan a bendiciones enormes y un futuro esplendido. Dios está con nosotros, su Espíritu Santo en nosotros, nos puede guiar y llevar hacia el mejor lugar. Él puede ayudarte a tomar las mejores decisiones y vivirás en paz. 

martes, 10 de enero de 2012

Un verdadero mentiroso

Se dice que para ser un buen mentiroso hay que decir parte de la verdad. Uno que dice algo totalmente ficticio es un soñador, un inventor de historias pero no un mentiroso. Toda mentira debe contener el 60 % de verdad para ser creíble, porque de lo contrario, el que miente no podrá recordar lo que dijo y se contradeciría en algún momento.

Dicen que más fácil cae un mentiroso que un ladrón. Que la mentira tiene patas cortas y cola larga. Que a veces es necesaria para ayudar a alguien. En fin, se dice mucho pero todos en algún momento hemos mentido.

Mentir no es cuestión de acto, sino de carácter. Uno miente porque refleja el carácter natural del hombre, una naturaleza caída, condenada a castigo, hijos de desobediencia dice el apóstol Pablo.

Existen varias formas de mentira:
-    El que dice una mentira, o sea, dice algo falso.
-    El que oculta la verdad.
-    El que calla la verdad.
-    El que engaña a otro.
-    Exagerar o disminuir.
-    El que niega una verdad.
-    El que inventa algo irreal.
-    El que piensa que no tiene pecado.

La mentira tiene la característica de volverse un hábito, si mientes una vez, vas a notar que no tienes consecuencias inmediatas y a veces sales bien librado y vuelves a hacerlo y una vez más y al poco tiempo eres un mentiroso experto. Bueno justamente esa es la consecuencia de la mentira, que te creas que no pasa nada, que no hay consecuencias, que nadie te va a descubrir. Pero la mentira siempre sale a la luz.

Cuando mentimos pecamos por tres razones básicas, a mi parecer:

1-    Vamos en contra de la persona de Dios. Dios no sólo dice la verdad sino que Él es VERDAD, y cuando mentimos ofendemos su persona. No le damos gloria.
2-    Reflejamos el carácter del padre de mentira o sea el Diablo. Al mentir tomamos la semejanza de Satanás y actuamos como él y no como Dios.
3-    Lastimamos a las otras personas, siempre alguien sale lastimado con una mentira, aun cuando fue por salvar a alguien de algún mal, al descubrirse la mentira siempre hay dolor.

Es mentira lo que dice Ricardo Arjona: “prefiero una mentira que me haga feliz, que una verdad que me amargue la vida”. Ese es el engaño  más grande de Satanás, pensar que vas a conseguir algo bueno con el pecado. Nunca vas a sacar comida de un tacho de basura, nunca vas a sacar algo bueno para ti del pensamiento del mundo.

Un verdadero mentiroso es el que vive una doble vida, el que trata de mostrar piedad cuando hay engaño en sus ojos, el que refleja y se comporta según el carácter del Diablo. Que triste es ver que algunos hijos de Dios son mentirosos, viven engañando a otros, pero se engañan a sí mismos.

1Juan 1:6  Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;
7  pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
8  Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9  Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
10  Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

La mentira llega a ser un ancla en tu vida, te lleva a no decir la verdad, a andar en falsedad y simplemente mientes porque es lo primero que se te vino a la boca. Es parte de nuestra naturaleza pecaminosa. No somos mentirosos porque decimos mentiras, sino que decimos mentiras porque somos mentirosos. Es una cuestión de carácter no de hecho. Como hijos de Dios debemos reflejar el carácter de nuestro Padre Celestial no el del mundo.

Efesios 4:25  Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

1Juan 2:21  No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Apocalipsis 22:15  Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

Hay una condenación para el que ama y hace mentira, el que se comporta como su padre el Diablo, pero si eres un hijo de Dios, si has aceptado a Cristo como Salvador, arrepiéntete de tu mentira y refleja el carácter de tu Padre Celestial. No ames la mentira, eso no es parte de ti, no te creas el engaño del enemigo que te dice que vas a sacar algo bueno del pecado. No ensucies tu imagen con una mentira, no importa del color que le quieras pintar, si es mentira ofende a Dios, refleja a Satanás y lastima a otros. Pero por sobre todo, tarde o temprano saldrá a la luz.

jueves, 5 de enero de 2012

Ya me cansé


Hay que reconocerlo, Dios es realmente genial; pero estoy cansado. No entiendo ¿Cómo puede ser que algunos tengan éxito en su vida, que les vaya bien cuando son tan malos? Hasta quisiera ser como ellos. Ellos no tienen problemas, no se preocupan si van a morir algún día porque están llenos de vida y salud. Simplemente tienen todo lo que quieren y se la pasan como si no trabajaran. Y hacen lo que quieren, llenos de orgullo, son prepotentes con los demás y viven la vida sin ningún tipo de necesidad. Se ríen de sus pecados y se llenan la boca de lo que hacen como si no hubiera Dios; aun de Él se burlan.

Esto me frustra, para qué trato de hacer bien las cosas, de no robar, de no defraudar a nadie. Si al final, para qué esforzarse tanto si ellos triunfan en su vida y yo que trato de hacer todo bien no gano nada; es más, me menosprecian. Así que decidí unírmelos, quedar con ellos de acuerdo, pero la verdad por más que lo intenté no pude, me cuesta trabajo pensar de la misma manera que ellos, no puedo entender como pueden ser tan indiferentes a la necesidad de los demás y no tienen respeto de Dios.

No me quedó otra alternativa que ir a Dios y en su presencia pude darme cuenta que Dios un día tomará el control de la situación. Dios castigará a los malos. Me sentí tan mal, sentía que mi pecho iba a explotar. Fui tan torpe, tan menso; realmente era como un animal; nunca me di cuenta que Dios siempre estuvo a mi lado, me acompañaba en medio de las dificultades y me guiaba. Y un día estaré en su presencia por siempre.
Verdaderamente, ¿con quien puedo contar si no es contigo? Y no quiero a nadie más que a ti en mi vida. Toda mi vida se derrite en tu presencia, todo mi ser puede estar cansado pero al poner en ti, oh Dios, mi confianza tengo fuerzas.

Muchos pueden vivir lejos de ti, pueden tener riquezas, pero pobre de ellos. Así que yo, he decidido estar en tu presencia, Tú eres mi esperanza y veos tus milagros en mí cada día.

(Paráfrasis del Salmo 73 por Nélson Cabrera)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Dime qué apacientas y te diré a quién amas


Es interesante pensar en dos personas que demostraron su amor al Padre y como consecuencia terminaron apacentando animales.

Me refiero al Hijo menor de la historia del hijo pródigo y a Pedro. Sí, en realidad piensa un poco en ambos. No voy a relatar toda la historia porque la debes conocer y si no, puedes leer en tu Biblia. Pero, el hijo menor de la historia, el hijo pródigo, un día pidió todo lo que le correspondía de su herencia al padre y se fue lejos; dice la biblia que malgastó su dinero, su hermano mayor dijo que lo gastó perdidamente con rameras; pero en fin, él vivió desenfrenadamente su locura adolescente amando al mundo. Demostró que amaba más al mundo que al padre y terminó apacentando chanchos.

En cambio Pedro, sí el bocón del grupo, el que dijo que daría la vida por Jesús y después lo negó tres veces, sí ese mismo; se enfrentó a Cristo reconociendo que lo amaba pero que necesitaba crecer en su amor a Dios y terminó apacentando ovejas. El Señor Jesús le dijo: “Pedro ¿me amas? Apacienta mis ovejas”.

Siempre hay trabajo en cualquiera de las decisiones que tomemos, algunos trabajamos para Dios, otros para el mundo. Algunos apacientas ovejas, otros cerdos. Unos glorifican a Dios, otros deshonran su Nombre. El punto es que cada una de nuestras decisiones nos llevará a vivir una vida de servicio a Dios o al mundo. Tu amor a Dios se manifestará en lo que apacientas, ¿cerdos u ovejas?, tarde o temprano se notará lo que apacientas porque tendrás el aroma que corresponde: a verdes pastos del prado o los desagradables olores del fango. 

En definitiva: El que ama a Dios apacienta ovejas. El que ama al mundo a chanchos.

Otro personaje que mostró su amor fue Demas. Pablo dijo:

2Timoteo 4:9  Procura venir pronto a verme,
10  porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica…

Siempre que uno ama más al mundo que a Dios, desampara a otros y a la obra de Dios. Eres muy, pero muy, (entiéndeme bien) muy importante para el resto de cristianos y la obra de Dios, eres parte fundamental en el cuerpo de Cristo. Te necesitamos, queremos que estés con nosotros, amamos ver tu rostro en la iglesia, cantando, orando, aprendiendo y enseñándonos. Eres muy, pero muy importante para mí. Sólo tres versículos de la Biblia hablan de Demas, y es triste ver que no le recordamos como el compañero de servicio, sino como el que abandonó a Pablo; el que amó más al mundo.

Un último aspecto es que, el que ama más al mundo que al Padre siempre tiene un lugar donde ir, no es el mejor, pero sabe donde ir: el hijo pródigo a una provincia lejana. Demas a Tesalónica. Siempre que un creyente se aleja de Dios sabe donde va: “donde está el pecado que más le gusta”.  En cambio el que vive por fe, el que sigue a Dios, el que lo ama; muchas veces no sabe, pero va confiado que si Dios le lleva a cualquier lugar, es lo mejor. ¿Quieres ejemplos? Ahí te van: Felipe, no sabía a donde y lo llevó al desierto a predicar a un etíope, a apacentar una oveja, a Elías a una viuda, a darle de comer, a Juan el bautista, a predicar, a doce discípulos a estar con Jesús, siempre hay algo que hacer en la presencia de Dios, siempre un lugar donde ir, quizás no lo sepas, pero Él sí lo sabe. La pregunta es: ¿a quién amas más? Mira lo que apacientas y lo sabrás.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Mirar atrás


Hace unos días hablamos sobre los “3 segundos” que usabas para mirar por los espejos cuando manejas un automóvil y de los riesgos que corremos en detenernos a mirar más de ese tiempo. Pero, me quedé pensando en eso y les seré sincero fueron más de 3 segundos los que me detuve.

La nueva pregunta es: ¿no debo mirar atrás? Para algunos mirar atrás, a su antigua vida, a sus viejos pecados les es un tropiezo, miran hacia atrás para deleitarse y recrearse en lo que vivían y en sus pasiones. El apóstol Pablo decía: “olvidando lo que queda atrás”. Ciertamente es necesario mirar un poco al pasado porque si nos olvidamos de él posiblemente nos olvidemos de la gracia de Dios, de lo que Él ha hecho por nosotros.

Volviendo al ejemplo de conducir un vehículo y mirar hacia atrás, es realmente necesario para saber dónde estamos ubicados. Creo que por eso el Señor recordó a David: “yo te saqué, de detrás de las ovejas”.

Cuando no vemos de dónde nos sacó Dios, podemos caer en la irreverencia de creernos buenos, que merecemos algo más, de que somos dignos de tener cierta posición o privilegio, pasamos a ser autores de la obra, dueños y no obreros.

Dios dijo a Israel y también a nosotros:

Isaías 51:1  Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.

Nunca te olvides de donde fuiste tomado, nunca olvides quien te salvó, no caigas en la trampa del ministerio: “cuando piensas que lo que estás haciendo es tan importante que no volteas a mirar al que te salvó ni recuerdas de donde saliste”, Satanás es tan astuto que te mantiene ocupado en las cosas piadosas y te hace olvidar de qué eres en realidad: “un pecador redimido”.

Cuando esto ocurre, cuando te olvidas de dónde vienes, cuando no miras de dónde te sacó Dios, eres como la vaca que se olvidó que un día fue ternero. Te pones a juzgar a los demás por su inmadurez (según tú), sus hábitos pecaminosos, sus derrotas, sus fracasos, sus luchas, todo eso como si fuera que nunca te pasó a ti. Dices: “¿cuándo va a cambiar?” y no te acuerdas cuánto tiempo te demoraste tú.  

No recordar de donde nos sacó Dios, no mirar por un segundo, pero sólo por uno, atrás; te convierte en uno que no valora y menosprecia la gracia de Dios, alguien que no da el valor que tiene el perdón ni el precio que costó. No mates la gracia de Dios pensando sólo en tu camino. Mira de donde te sacó, compadécete de los que pasan por lo que tú ya pasaste, ama al débil, recobra fuerzas en la gracia de Dios, gracia que costó mucho para que tú puedas hoy transitar el camino de la vida. No te olvides que un día fuiste ternero.

jueves, 27 de octubre de 2011

Preguntas Claves


Estoy leyendo un libro muy particular, es el tiempo de libro que te hacen reír y reflexionar al mismo tiempo, quizá a algunos les  parezca aburrido o poco interesante, pero a mí me gusta. Se llama: “UN ENEMIGO LLAMADO PROMEDIO”, de John L. Mason. Del grupo Nelson y editorial Betania. Te recomiendo que lo leas.

Cuando lo vi me llamó la atención una advertencia en la portada que decía: “Las verdades en este libro pueden afectar las áreas MEDIOCRES de su vida”. Desde ahí ya me gustó el libro.

Pero me gustaría compartirles un extracto, claro si Mason no se enoja ni me demanda por usar una parte de su libro. Así que voy a resaltar algunas de las preguntas que más llamaron mi atención y me hicieron reflexionar.

Pero una de las gemas que da es la siguiente:

PODEMOS CRECER POR NUESTRAS PREGUNTAS TANTO COMO POR NUESTRAS RESPUESTAS

He aquí algunas preguntas importantes que nos debemos hacer:
  1. ¿Qué decisión tomaría si supiera que no fallaría?
  2. ¿Qué debo eliminar de mi vida que me impide alcanzar todo mi potencial?
  3. ¿Estoy en la senda de algo absolutamente maravilloso, o de algo absolutamente mediocre?
  4. Si todos en los Estados Unidos de América estuvieran en mi nivel de espiritualidad, ¿habría un avivamiento en la tierra?
  5. ¿Sabe el diablo quién soy?
  6. ¿Estoy huyendo de algo, o corriendo hacia algo?
  7. ¿Qué puedo hacer para usar mejor mi tiempo?
  8. ¿Reconocería a Jesús si lo encontrara en la calle?
  9. ¿A quién debo perdonar?
  10. ¿Cuál es mi pasaje favorito de la Biblia para mí mismo, para mi familia y para mi carrera?
  11. ¿Qué cosa imposible creo y planifico?
  12. ¿Cuál es mi pensamiento más predominante?
  13. ¿Hay algo que anteriormente me haya comprometido a hacer, y que haya abandonado?
  14. ¿Qué hace que las personas que más respeto ganen mi consideración?
  15.  ¿Qué haría en mi situación una persona realmente creativa?
  16. ¿Qué influencias externas me están haciendo mejor o peor?
  17. ¿Puedo guiar a alguien hacia Cristo?
  18. ¿En qué áreas debo mejorar en términos de desarrollo personal?
  19. ¿Qué dones, talentos o cualidades tengo?
  20. ¿Qué puedo hacer por alguien que no tiene la oportunidad de retribuirme?

Bueno, no voy a decir nada más, sólo te animo a que contestes estas preguntas y seas sincero, puede afectar tu vida. La mía ya la hizo.