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martes, 1 de marzo de 2016

En medio del dolor

A veces es difícil encontrar confianza en Dios en medio de las pruebas y dificultades. El dolor nos supera y nubla nuestra mirada pero es el mejor terreno para aprender a confiar en su poder y fortaleza, no es por la lógica sino por  pruebas donde puedes comprobar su buena Voluntad.

Tampoco creo en la trillada frase pseudo-confortante: “Es que Diosito quiere esto para mí”. En verdad puedes encontrar paz y seguridad en medio de las dificultades y la perdida de personas amadas.

Esto me ocurrió a mí:
En el 2013, en los primeros días del año, mi hermano Pablo falleció ahogado en un río en la ciudad donde nací. Fue muy traumático ya que llevó varios días perdido en el río, cuando lo encontraron, estaba en mala condición y su entierro fue inmediato. Él había llevado una vida desordenada y el alcohol había hecho estragos en su vida y la de su familia. Mi mamá de más de 70 años no podía superarlo, tuvo un periodo largo de depresión y deterioro de su salud. 

En junio del mismo año; el bebé en camino de mi hermano Daniel, falleció antes de nacer, otro golpe duro para la familia. En agosto por el día de mi cumpleaños, llamé a mi mamá por teléfono, yo vivo en Ecuador y ellos en Argentina. Al hablar con ella, me pidió que regrese, me extrañaba y no podía superar la muerte de su hijo y también su nieto. Le dije que no podría, pero a fin de año quizá sí. Sin saber que dos semanas después ella también partiría a la presencia del Señor. El día que me comunicaron de su muerte viajé a mi ciudad natal de una forma sorprendente porque pude conseguir pasajes y todo fue bueno en el viaje. 

Volví a Ecuador, a mi trabajo, en medio de tantos compromisos y actividades no tenía forma de enfrentarlo todo. A veces, esperamos el consuelo de personas cercanas o de los hermanos en la fe pero  no siempre lo encontramos. Llegó octubre, mi hermano Feliciano ingresó al hospital por un tumor en el intestino, al hablar con él por teléfono me dijo: “si quieres verme tienes que venir ahora, sino me despido de una vez de ti”. Ese mismo día viaje nuevamente a Argentina, pasé esa semana con él en el hospital. Estuve en su cuarto la noche que falleció, lo hizo sujetando mi mano. Pero antes de morir pude ver a un hombre que confiaba en Dios. Él me dijo: “¿Cómo puedo pedirle a Dios que me quite esta enfermedad si Él no termina aun lo que quiere en mí?”. 

Puedo decir que en medio de tantos problemas y tristezas no perdí mi confianza en Dios, pero hubo momentos donde la tristeza llenó mi corazón, momentos que tuve que mantenerme firme y poner cara de que: todo estaba bien.
Había personas que no entendieron lo que me pasaba por dentro,  juzgaban mi dolor diciendo que lo debía superar y que si yo confiaba en Dios no podía llorar. Hubo momentos en que me detuve con el auto en una esquina alejada, lloré desconsoladamente. 

En medio de todo este duro año pude disfrutar del amor, cariño y consuelo de los que realmente te aman. Dios estuvo en medio de todo este paso por el valle de la muerte, nunca me dejó, me acompañó en cada llanto y en cada noche de insomnio. El asunto no está en el problema sino en que puedas ser capaz de esperar un segundo más y dejar que Dios haga su parte. 

Dios sólo pide que confíes en Él y te promete:
Isaías 43:2  Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Así comencemos el 2016

Cada inicio de año nos planteamos muchas cosas, nos da temor no saber qué va a ocurrir, no sabemos cómo alcanzaremos todos estos proyectos y por sobre todo no sabemos con la ayuda de quien.

Creo que es una buena forma de comenzar el año, pensar en estas tres cosas fundamentales en la vida de todo aquel que se acerca a Dios.

Génesis 26:3  Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; …

1-      Somos forasteros, aunque vivimos en este mundo nuestra ciudadanía está en el cielo y debemos vivir como forasteros, sólo estamos de paso; no comprometernos con las cosas de este mundo. Debemos considerar que nuestro paso por la vida es sólo momentáneo y nos espera algo mucho mejor en nuestra patria celestial.
2-     Dios está con nosotros, es su compromiso personal, Él asume esta responsabilidad y todos los beneficios que conlleva. Dios está a nuestro lado, Él va con nosotros y no se separa en ningún momento, nos guía y nos protege; y eso nos da seguridad.
3-     Su bendición, es imposible pensar en estar caminando con Dios y no tener su bendición, el mismo hecho de que estemos en su presencia ya es una gran bendición. Disfrutaremos de sus bendiciones al estar a su lado. Dios transforma nuestra vida y nuestro entorno y todo lo que nos pueda ocurrir de ahí en más será de gran bendición para tu vida.

Comencemos este año así, teniendo presente cómo vamos a transitar por él, solos o con la presencia y bendición de Dios en nuestra vida. 

viernes, 14 de diciembre de 2012

¿Qué tienes contra Dios?

Definitivamente, cada vez que lo pienso más, más me lo reconfirmo: “pecamos porque no estamos conforme con Dios”; o mejor dicho no estamos conforme con lo que Él nos da. ¿No fue esta la propuesta en el Edén?, “Dios no te ha dado lo mejor – dijo el diablo – sólo lo que Él quiere darte, pero en realidad te prohíbe cosas, no te deja ser libre.” Muy sutil y tramposo razonamiento, es por eso que pecamos, aun teniendo todo de parte de Dios, siempre pensamos que el mundo nos puede dar algo un poco mejor o que Dios no nos da todo lo que merecemos.
Dios preguntó a su pueblo:
Jeremías 2:5  Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?

A los ojos de los hombres Dios había cometido el error, Dios dejó de atenderlos, no les dio lo que pidieron y buscaron en otros lados. Dios en un acto de amor confronta a su pueblo, le muestra cuanto le interesa tener una buena relación con ellos, Él sabe que es lo mejor para ellos. Dios es el que busca arreglar las cuentas con nosotros, pero muchas veces en nuestra necedad nos comportamos peor que los que no creen en Él y dejamos lo mejor del mundo por lo vano y superficial del pecado, por lo momentáneo cambiamos lo eterno; lo realmente valioso por baratijas de plástico. Dios continuó en su búsqueda de restaurar la vida de su pueblo y pregunta otra vez:  
Jeremías 2:11  ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.
12  Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová.
13  Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

¿Has pensado en las consecuencias de no estar cerca de Dios?, ¿de alejarte de Él? Y no es que Dios te va a castigar por lo abandonas, sino que vas a sufrir las consecuencias de vivir según este mundo, desaprovechando la ventaja de tomar agua pura y viva, agua Eterna de Él, vas a arruinar tu vida, porque en el mundo sólo encontrarás eso.

Hazte estas preguntas hoy, al leer esto  imagínate que Dios te está examinando y responde con sinceridad; cuídate de no sufrir los males: “dejar de disfrutar de lo verdadero junto a Dios y caminar por un camino de dolor”. Te animo a que toda tu vida esté llena, saturada de la presencia de Dios.

martes, 11 de diciembre de 2012

¿Me afecta la Navidad?

Siempre me he preguntado si la navidad debería afectar mi vida. Sí, es un tiempo donde todos se sensibilizan, el amor es lo que todos proclaman y últimamente lo comercial es lo que prima. Pero como cristiano ¿debe afectarme la navidad?. Justamente como hijo de Dios debe y mucho.
La navidad no es el mero hecho de poner un árbol con luces de colores y llenarlo con regalos, eso es lo que nos han vendido en el día de hoy. Obviamente que es recordar el nacimiento de Jesús, Dios hecho hombre. Y es ahí donde muchos tropiezan, aceptan a Jesús como salvador, a veces por verlo sangrante en una cruz y piensan: “Pobre Jesús, claro que le entrego mi corazón, si Él entregó su vida por mí, lo menos que puedo hacer es darle mi corazón.” Pero, yo no debo aceptar a Jesús en mi corazón porque Él sufrió sino porque es la única manera de ir al cielo, es Dios en la forma de hombre que vino a salvarme.
El hecho de que Jesús naciera, marca un antes y un después. Es como si de pronto por alguna razón en el patio de tu casa se levantara del suelo una gran roca, no la puedes remover, no la puedes partir, no la puedes quitar. Entonces tienes que aceptar el hecho de que debes vivir con eso por el resto de tu vida. Puedes optar por hacerte el ciego y pensar que no está ahí pero no es verdad, o puedes adecuar tu vida a la presencia de LA ROCA en tu casa. Del mismo modo Jesús llegó a nuestro patio, a este planeta y el que Él naciera debe afectar tu vida; ¿qué piensas hacer con esta verdad?, ¿harás como que nada pasa o vivirás según su presencia?
Siendo cristianos, debemos vivir según esta realidad, no festejar navidad porque es un tiempo de amor y buenos deseos sino por el hecho de que Dios mismo descendió y está en tu corazón ahora. Esto tiene muchas implicaciones, como por ejemplo: reconocer que Él existe, que vino para salvarnos, que se fue a prepararnos un lugar y que pronto volverá, mientras tanto debemos vivir esperando su regreso; debemos honrarle con nuestras vidas.
Pensar que Jesús no vino y que navidad es una campaña de mercado para vender cosas a fin de año, es como negar que no hubo diluvio, que no cayeron realmente los muros de Jericó o que no se dividió el mar Rojo. Negar algunas de estas cosas es desacreditar toda la Biblia, porque sacas uno de estos versículos o lo niegas y haces de Dios un mentiroso y aun tu fe se vuelve nada. Negar el nacimiento Jesús quita de tus posibilidades encontrar salvación porque sólo Él es “el Camino, la Verdad y la Vida”
Hch 4:12 ¡Sólo en Jesús hay salvación! No hay otro nombre en este mundo por el cual los seres humanos podamos ser salvos. (Biblia La Palabra de Dios para todos – 2008)
No importa si crees o no en Jesús, no importa si dices que eres ateo o agnóstico o de cualquier religión o filosofía, no puedes quitar el hecho de que Dios tomó la forma de hombre y murió en una cruz por ti. La Navidad existe no por los regalos ni por el amor que sienten las personas; la navidad es real porque Dios, el único y verdadero Dios, se hizo hombre y habitó entre nosotros para rescatarnos de la esclavitud del pecado y darnos vida eterna, una vida nueva junto a Él en el cielo. Si lo crees o no, no cambia lo que Dios hizo; que lo ignores o no, no resta poder ni amor ni perdón ni paz a Dios. Él te puede dar todo esto, si aceptas a Jesús como tu salvador. ¡Feliz Navidad!  

sábado, 29 de septiembre de 2012

¡Un año!

¡Woo! Cumplimos un año con este blog. Es algo increíble, no fue medido ni calculado, pero llegamos a 100 artículos y con este 101, llegamos a 6.349 visitas, nos han visto en muchos países poniéndose a la cabeza Ecuador con 3.276 visitas, Argentina con 884, Estados Unidos con 870 y Rusia con 229, después siguen Alemania, Francia, Perú, Venezuela, Canadá, Puerto Rico entre otros tantos. No sé si será un buen promedio pero yo estoy más que satisfecho.

Este blog ha sido de bendición principalmente para mí, porque tuve que enfrentarme con mis propias luchas, con mi carne, ser constante y dedicar tiempo para escribir. Muchas veces me sentaba frente al computador y no podía escribir, así que lo dejaba, pero no quería escribir cualquier tontería sólo por escribir.

Fue muy gratificante recibir comentarios como: “Gracias, me sirvió”, “publica otro que ya no tengo devocional”, “golpeó lo que pusiste amigo”, o simplemente “muy bueno”. No sé si ha impactado la vida de alguien, la mía sí, y no espero que mis escritos impacten la vida de alguien sino los versículos, la Palabra de Dios, puestos en esto artículos.

Aun no llego a entender como “Lo que es imposible para el chancho” tiene la punta en las entradas más vistas, se lleva el 22% de las visitas. Pero ese chanchito fue uno de los artículos que más me gustó también. Este blog permitió desarrollarme en mi vida personal, alcanzar un logro, un desafío, un deseo, experimentar como escritor y en cierto modo como consejero. Aquí hay frases que me hubieran gustado escuchar cuando estuve en problemas, en dudas y aun en pecado. Es parte de mi experiencia y andar con Dios. Es una alegría llegar a un año con este pequeño ministerio, si se lo puede llamar así.

Lo único que puedo agregar es que todo esto es por la gracia y misericordia de Dios. Agradezco a mi esposa Esther, porque sin su apoyo, soportando que me quede en horarios un tanto anormales, como madrugadas o tras noches cuando la casa estaba en silencio para escribir; realmente sin ella y mis hijos, Ariel y Lucas, sin una familia que te respalde y te dé fuerza es imposible hacer algo como esto. Agradezco a mis amigos que los leen, y cada tanto me escriben algo.

Dios gracias, por tanto amor a mi vida, por permitirme servirte, por mantenerme firme en ti, por darme una oportunidad a pesar de mis faltas, por darme gracia ante otros para llevar tu Palabra. Gracias por llenar mi corazón y ser la razón de mi vivir.

Deuteronomio 10:21  Él es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.

Nada hacemos por vanagloria, nada para nosotros, no quiero robar en lo más mínimo la gloria que pertenece sólo a Dios, Él es la razón de nuestra alabanza. Este año es otra muestra más de su gracia, de su amor y de su fortaleza. Gracias porque has hecho, Dios, grandes cosas en nosotros, cosas que nunca lo hubiéramos visto si no nos hubiéramos atrevido a caminar de tu mano. Gracias por un año.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Cuando la conciencia acusa

Todo creyente lucha con su conciencia. Algunos tienen un trato con ella: "tú no me molestas y yo no te cauterizo", pero esto solamente es un chiste. La conciencia es esa vocecita interior que te dice lo que estás haciendo mal. Bueno más que una vocecita, dice el libro de Romanos, que es la ley de Dios puesta en el corazón del hombre: 
Rom 2:14  Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,
15  mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,

La conciencia nos indica qué hemos hecho mal y sólo se calla cuando arreglamos el asunto o cuando la matamos y dejamos de oírla. Pero siempre nos dice cómo estamos actuando.
En la vida cristiana muchos tenemos problemas de mala conciencia, o sea, el reproche de aquellas cosas malas que hemos hecho. Esto muchas veces nos lleva a pensar que no hemos sido perdonados y hasta que no somos hijos de Dios realmente; Satanás aprovecha esta situación para infundirnos dudas y pérdida de gozo, con el sólo fin de vernos amargados. 

El perdón de Dios es algo incomprensible, no lo puedo llegar a medir ni entender, es así de simple, es como Él actúa no como yo. Dios perdona y olvida mi pecado, me restaura y me coloca en una posición de privilegio; me trata como si nada hubiese pasado. En cambio nosotros no podemos pensar así porque nuestra mente corrompida por el pecado abriga algo que se llama “rencor” y no podemos entender cómo puede perdonar Dios. Pero Dios dice: “ese no es mi problema, yo puedo perdonar de una manera única y me gozo en hacerlo así” y gracias a Dios por eso.

Esta conciencia sucia y acusadora nos lleva a querer crucificar a Cristo otra vez, y entiéndanme bien, lo voy a explicar así: “El pecado me separa de Dios, estoy condenado y merezco el castigo; Dios envía a su Hijo a morir en una cruz y resucita al tercer día para que yo tenga perdón de pecados y vida eterna. Acepto a Jesús en mi corazón y Él borra todos mis pecados, me da una nueva vida y soy hecho hijo de Dios. Ahora su sacrificio fue total, satisfactorio y eficaz no necesito hacer nada más para tener perdón, tampoco tengo que volver a ofrecer otro sacrificio ni cumplir con ninguna liturgia o ritual para ser perdonado, porque Jesús ya pago el precio y fue eficaz. Pero cuando no acepto eso porque creo que Dios me ve de la misma manera en que yo veo, y perdona de la misma manera en que yo lo haría, entonces mi conciencia comienza a acusarme y pide otro sacrificio. La culpa es tan grande que me lleva a pensar que no soy un verdadero hijo de Dios o que Él no perdonaría a alguien que constantemente hace lo mismo y por las dudas vuelvo a hacer una oración, ahora sí, aceptando en mi corazón verdaderamente”. Y esto lo podemos hacer varias veces y el Señor nos  mira sorprendido diciendo: “¡Hey! Ya bastó el sacrificio de Cristo, no tenemos que volverlo a hacer”. Por eso el Señor Jesús en la última cena, al lavar los pies de sus discípulos explicó a Pedro, que el que está limpio, sólo debe limpiar sus pies, veámoslo: 

Jua 13:10 —El que ya se bañó no necesita lavarse más que los pies, porque todo su cuerpo ya está limpio. Ustedes están limpios, pero no todos.

Cuando cometo un pecado (porque somos pecadores por naturaleza y volveremos a cometer pecados), nuestra comunión se ve afectada por este pecado, pero si pecamos podemos confesarlo y ser limpios. No perdemos nuestra salvación porque la obra de Cristo es eficaz y ya no hay otro sacrificio. Es como si al andar por esta vida nos ensuciamos los pies y al entrar a la presencia de Dios vemos que estamos sucios y necesitamos ser limpios, pero no bañarnos, sino solamente lavarnos los pies. Esto dijo Jesús a sus discípulos, pero algo más, Él sabía quienes estaban limpios. Quizá tú puedas ser alguien que vive cerca de Jesús, vas a una iglesia, tratas de ser limpio por tus propios medios y no te has lavado en la sangre de Cristo, tú crees que eres salvo, pero Dios sabe que no. Mira bien si sólo necesitas ser limpio los pies o realmente necesitas bañarte para estar totalmente limpio. El sacrificio ya fue hecho, la invitación es para todos, la mesa está servida, el Padre sólo espera que vengas y seas limpio en su Hijo. 

Tu conciencia es buena aliada, pero recuérdale de vez en cuando que Jesús ya te limpió y que no insista con aquellos pecados ya perdonados. Acepta el perdón de Dios, y sigue adelante. Si eres un hijo de Dios, no necesitas bañarte otra vez, sólo límpiate los pies.

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Y si te pregunta a ti?

Es fácil criticar y dar reparos a aquel que se equivocó o dio una respuesta incorrecta. Nos da gracia y haer reír ver el error ajeno. Es tan fácil criticar a los discípulos por su falta de fe, de visión y de valentía; claro nosotros lo vemos desde este lado: “lo vemos como historia (o sea, sabemos el final), tenemos al Espíritu Santo que nos enseña y creemos que somos mejores”.

Cada vez que vemos alguna falta en uno de ellos decimos: “este Pedro, siempre un bocón” o “este Tomás, incrédulo hasta la médula”. He escuchado cientos de prédicas donde los discípulos son un motivo de chiste, un ejemplo de testarudez o de poca fe; y a decir verdad no somos muy distintos a ellos. ¿Qué harías tú en esta situación?,  si estuvieras en ese monto ante la gran multitud, ¿y si te pregunta a ti?, ¿dirías algo diferente a Felipe?
Juan 6:5  Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?
6:6  Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.
Todos conocemos esta historia, Felipe respondió según la lógica que nosotros también usaríamos para evaluar la situación, él dijo: “mmm a ver, tenemos tanto, hay tantas personas… Señor no nos alcanza, mejor mándales a su casa.” En mi corta vida de ministerio he escuchado esto muchas veces: “mejor no hagamos nada”.
Pero creo que el punto principal de esta historia no está en la pregunta de Jesús ni en la respuesta de Felipe, sino en la razón de la pregunta: “Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.”

La mirada nuestra debe estar en las acciones de Jesús no en las posibilidades humanas ni en los problemas. El Señor sabía qué iba a hacer, tenía un plan, un milagro en proceso; pero quería saber que pensaba Felipe. Bueno ahora tú me dirás: “¿acaso Jesús no sabe todas las cosas?”, la respuesta es sí. Pero él quería que todos nosotros sepamos lo que hay en el corazón y pensamiento de un hombre común y corriente como Felipe o como tú. Él quería revelar lo que nosotros pensamos según nuestras fuerzas, para demostrarnos que Él se maneja con otros sistema de cálculos, con otras reglas, la de los milagros, la de derramar bendición a aquél que necesite, la regla del cielo. Por eso antes de criticar piensa: ¿y si la pregunta me la hiciera a mí?, siempre que tenga un problema ante mí debo recordar este versículo 6 de Juan 6: “Él tiene un plan, Él sabe que hacer, puedo confiar en eso”.

lunes, 17 de septiembre de 2012

¿Por qué no?


He pedido a Dios que me ayude en ciertas ocasiones, le he rogado que me libre de algunos problemas y he pedido algo en particular, pero; como si el cielo estuviera en mi contra se me cierran las puertas, todo me sale mal; el dinero no me alcanza y lo poco que tengo parece que se me pierde.

Y es ahí cuando surge la pregunta: “¿Por qué no?, ¿Por qué Dios no me responde?. Y la verdad es que muchas veces no recibo una respuesta de Dios porque estoy pidiendo como “nene caprichoso” y no estoy atendiendo a lo que Él me quiere enseñar.

La oración es uno de los más grandes milagros que podemos disfrutar día a día. El simple hecho de poder hablar con Dios ya lo es. Pero a veces usamos la oración como el “call center” de una pizzería o cualquier otro negocio con servicio a domicilio. Llamamos, pedimos, damos las instrucciones de cómo “queremos las cosas” y colgamos.

En lo personal creo que Dios, a veces, nos pone en situaciones de aprieto para que pensemos si el problema no está en nosotros. Miren esto:

Hageo 1:6  Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.
1:7  Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

¿No te suena conocido este episodio?, ¡sí, es mi vida y la tuya!. Parece que nada nos satisface, parece que siempre nos falta, parece que no avanzamos y es porque no estamos viendo cómo andamos. Dios nos ama tanto que quiere guiarnos a los mejores pastos, pero nosotros como tercas ovejas o “borregos”, diría yo; nos descarriamos sin mirar para dónde vamos. Es cuando Dios comienza a llamar nuestra atención y nos dice: “medita, piensa, examina tu camino”. No culpes a otros, no arrojes piedras al cielo, mira si el problema no está en ti antes de acusar a los demás o quejarte de Dios.

Una vez estuve en el centro de la ciudad de Quito en medio de un tráfico terrible, nos movíamos a 10 kilómetros por hora. Después de un rato observé que las personas del vehículo de adelante a cada instante me miraban, comentaban y volvían a mirar. Primero pensé que me conocían, luego pensé que hice algo malo; ya comenzaba a molestarme toda esta situación de que miren a cada instante. Hasta que al fin una de las personas sacó la cabeza por la ventana y me dijo: “señor sus luces están encendidas”. No me había dado cuenta que en algún momento puse las luces altas y estaba encandilando al de adelante. Yo me sentía molesto porque me miraban constantemente pero el problema era que yo les estaba molestando.
Hay algo que no está saliendo bien en tu vida, medita en tu camino. Puede ser que la respuesta esté en que  no estás haciendo algo bien. Puede que Dios quiere mostrarte un camino mejor. Llevarte a un lugar más seguro y lleno de bendiciones. Piensa en lo que Dios dice.

viernes, 13 de enero de 2012

Se me olvidó

No lo puedo creer, hoy después de bañarme tenía en mi mente dos ideas buenísimas para el blog. Pensamientos muy buenos, hasta con versículos bíblicos, pero después entre una cosa y otra, se me olvidó.

Bueno, creo que es genérico, típico de los hombres olvidarnos casi de todo. Si es cierto eso de que los hombres sólo usamos cierta parte del cerebro y el resto está casi intacto, es quizá porque olvidamos donde dejamos las llaves de esa área.

Esto me hace acordar que hace unos años, tuve un periodo de olvidos continuos, ya estaba llegando al borde del colapso porque me levantaba como 6 o 7 veces, en las noches, para ver si dejé la puerta cerrada, la luz apagada, etc. Así que comencé a repetir en voz alta lo que hacía antes de ir a dormir y no levantarme, ejemplo: “apagué la luz del baño”, “cerré la puerta con llaves”, “las llaves dejé en la mesita del pasillo”. Sí, estaba medio loco. Pero después de un tiempo se me pasó, bueno eso creo; la verdad ya no me acuerdo.

Yendo un poco a nuestra vida espiritual, creo que Dios nos conoce muy bien en esa área. Él dejó claras instrucciones de cosas que debemos hacer y las repite muchas veces para que no nos olvidemos de ellas. Como por ejemplo la Cena del Señor. Dijo: “hagan esto en memoria de mí”, quizá porque si no lo recordáramos cada domingo, pronto lo dejaríamos olvidado sobre una alacena o el televisor; sí, como algunos dejan la Biblia sobre un mueble y lo recogen el domingo, le quitan el polvo y lo llevan a pasear a la iglesia.

Sal 88:12  ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas,
 Y tu justicia en la tierra del olvido?


Este pasaje nos habla de la tierra del olvido. ¿Será reconocido la justicia de Dios en la muerte? No, esa es la respuesta a esta pregunta retórica. Tenemos esta vida para recordar y engrandecer la gracia y justicia de Dios. Te alabaré mientras viva, ¿te suena?, es ahora cuando debemos estar recordando la Palabra de Dios, recordar de dónde nos salvó, a dónde nos lleva y la esperanza gloriosa de que estaremos en su presencia por la eternidad.

Tú y yo debemos repetirlo en voz alta como locos lo que Dios ha hecho. Lo que nos promete, para que no nos olvidemos de su misericordia, de su gracia y amor. Hoy haz un recuento de todo lo que te ha dado y verás cuan bueno ha sido contigo y cuanto te ama. Yo lo haré por mi parte.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La mejor canción



Es difícil decidir cuál es la mejor canción del año, o la que impactó tu vida en todos estos años. No hay que negar que ciertas canciones te conectan con tu pasado o con personas. Con el colegio, tus amigos, algún ex amor. Sea cual sea la música y las canciones tienen ese poder de tocar las fibras más sensibles de nuestro ser y hacernos llorar, sonreír o reflexionar.

Pero la mejor canción aún no se ha escrito, ni se ha cantado, es más ni aún se ha tarareado por hombre alguno. No hablo de un tango, chamamé o merengue. La mejor canción no tiene un tono aún, bueno por lo menos para nosotros.

La Biblia está llena de cánticos, lleno de versos que exaltan a Dios. Pero dice que un día cantaremos un cántico nuevo. Algo que nadie aun lo ha cantado, pero sí dice el tema de la canción:

Apocalipsis  5:9  y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
10  y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes,  y reinaremos sobre la tierra.

Allí en el cielo, en la presencia de Dios, podremos cantar junto a los seres celestes, junto a los siervos de Dios una nueva canción. ¿Cuál es la melodía? no lo sé, ¿Cuál es el tono? ni idea, ni puedo siquiera imaginarlo. Pero no importa; no soy bueno cantando y espero que al tener un cuerpo glorificado se mejore eso. Lo importante es que podré cantar una nueva canción sobre Jesús, porque Él me salvó, me redimió y me permite servirle.

Es increíble que nada de lo que hay aquí en la tierra es comparable con lo que veremos en el cielo. El libro de Hebreos dice que habrá cosas mejores. Todo será sin relación con el pecado, será puro, hecho por la mano del mismo Dios. Que gran esperanza que tenemos los que confiamos en Jesús como Salvador. Deberías poner esta esperanza en otros para que ellos también puedan decir como el salmista:

Salmo 40:3  Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
 Verán esto muchos, y temerán,
 Y confiarán en Jehová.

Pon un canto de alabanza en el corazón de un hombre que se arrepiente y un canto de alabanza en el cielo por los ángeles que se alegran de ver a un hombre que se arrepiente. Dile a otros del amor de Dios.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Navidad


La navidad, para muchos, hoy es sólo comercial. En el concepto de los niños, navidad es: regalo y Papá Noel; para los jóvenes: fiestas y diversión, y los adultos son: regalos costosos y deudas. Pero el mundo de hoy en día ha quitado los ojos de la navidad verdadera para mirar lo que el mundo les ofrece con un perfil muy diferente.
La navidad es un hombre viejo con barba y pansa inflada, con un rostro tierno que trae regalos a los que se portan bien. Sin embargo, navidad es celebrar el nacimiento de un niño: “Jesús”, quien viene a darnos el regalo más glorioso porque somos malos, porque estamos alejados de Dios y quiere reconciliarnos con Él. 

Lucas 2:9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor;  y tuvieron gran temor.
10 Pero el ángel les dijo: No temáis;  porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

El mundo trata de torcer lo que Dios hizo para nuestro bien. El mundo habla de un futuro prospero, pero la única forma de encontrar prosperidad para nuestras almas está en la persona del Señor Jesús. La única forma de encontrar la paz y el amor es en quien ES AMOR y PAZ: “Jesús”. No podemos encontrar en el mundo nada que satisfaga nuestras vidas como Jesucristo.
Navidad para muchos hoy en día es pavo, dulces y regalos. Cosas perecederas, cosas tangibles que se consumen. Pero la verdadera navidad es recordar a Aquel que nos amó de tal manera que tomó la forma de hombre y nació en un pobre lugar para traernos el regalo que no merecemos, porque somos malos, pero que Él nos quiere dar por su gran amor: la salvación. Esto es eterno, intangible pero lo podemos ver con los ojos de la fe.
Mientras el mundo mira las luces que los rodea y deslumbran; nosotros podemos ver a Aquel que se humilló y dejó la gloria de su Padre para morar entre nosotros, para tomar nuestro lugar, para darnos vida, cuando estábamos perdidos.
Juan 1:9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Celebremos la Navidad con amor; con gozo porque entendemos que estamos recordando el momento en que Dios mismo se acercó para que nosotros nos podamos acercar al Padre a través de su hijo Jesús.

martes, 6 de diciembre de 2011

Poca creatividad



Me encanta escuchar música, si bien tengo un amplio espectro de estilos en mi lista de gustos, no entran algunos, que no voy a decir para no ofender a nadie. Pero me he dado cuenta que muchos cantantes han caído en el plagio inconsciente, o consciente. El punto es que muchos escriben sobre lo mismo en alguna canción. Frases como: “no me enseñaste a olvidarte” está es la más repetida por algunas, o: “después de ti ¿qué?” o “no puedo vivir sin ti”. Pareciera que se terminó la creatividad para algunos, sé que es difícil encontrar palabras o frases para escribir una poesía, sé que es difícil encontrar temas para escribir, porque aunque no hago canciones escribo historias y estudios y a veces también se me acaba el libro, se me terminan las opciones o las ideas.

Creo que nuestra mente finita, que está limitada por tiempo y espacio, por formas y condicionada por varios factores de nuestro ser, llega a un punto donde sólo coincidimos en ideas pero no inventamos más. No digo que comenzamos a copiar todo lo que hacen los demás pero es como que tomamos las ideas de los demás como base y desarrollamos nuestras nuevas composiciones en relación a eso. Es más me temo estar coincidiendo con alguien sobre este tema, espero que no lo hayan escrito y me culpen de plagio.

Me encanta el concepto que Dios hizo de nosotros una poesía única, inimitable, sólo concebida por Él. En el libro de Efesios dice que somos hechura suya, y la idea es que un poeta inventó una poesía. Eso quiere decir que día a día Dios está escribiendo una poesía en nosotros, o mejor dicho, nosotros somos su poesía.

Efe 2:10  Él nos ha hecho, él  nos ha creado por medio  de Cristo Jesús, para  hacer obras buenas tal y  como él lo dispuso de  antemano. (MN)

Dios no hace copias, su creatividad y diversidad es tan amplia que no cabe en nuestra manera de pensar, sus planes para cada uno de nosotros son tan diferentes y únicos que todos estamos con una función necesaria para el resto, como la pieza de un reloj, un pequeño engranaje, quizá poco visible pero tan necesario, cada uno es importante para el propósito de Dios.

Así que no juzgues ni mires con menosprecio al que no es igual a ti, cuando su poesía no se parece a la tuya, (copiando a un cantante, quien copió la frase a un escritor) "cuando el renglón está torcido", igual se puede distinguir la escritura de Dios.

Dios es Único, es Perfecto, es Incomparable, es Indescriptible y todo lo que hace lo hace de acuerdo a su persona y carácter. Todo lo hace hermoso; tu vida es hermosa, tiene componentes únicos los que Él colocó para cumplir su voluntad y propósito, quizá lo que necesitas es aprender a leer su poesía, porque te aseguro que cuando lo entiendas, no habrá nada más hermoso y emotivo para ti.

martes, 29 de noviembre de 2011

¿A qué hora llega la muerte?


Creo que todos nos hemos preguntado esto alguna vez, o quizás: ¿Cuándo moriré?. Pareciera que la muerte es un enigma para el hombre que llama tanto su atención como lo llena de miedo. Existen películas sobre ella, canciones, libros, personas que aseguran hablar con lo que ya no están (claro que sabemos que es un engaño). Algunos tratan de desafiar a la muerte diciendo que no van a ser alcanzados por ella. Otros la veneran, le rinden culto y le hacen fiesta como en México.

Jerome Irving Rodale: fundador del movimiento pro alimento biológico y editor, vaticinó en una entrevista en 1971 que viviría hasta los 100 años. Murió pocos días después, de un ataque al corazón, a los 72 años.
Nadie tiene la vida comprada. Dios nos advierte sobre este tipo de pensamientos, el creernos capaces de controlar o retener nuestras vidas.

Eclesiastes 8:8  No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee.

Nadie puede determinar el día de su muerte, pareciera que tuviera alma propia, que la muerte es un ser que busca a quien devorar. Dios le dio esa autoridad cumpliendo así su propósito. La muerte es el juicio por mi pecado.

El Señor Jesús contó una parábola sobre un hombre, que como Joreme Irving, planificó vivir mucho, pero no temió a Dios y el epilogo de su vida fue INSENSATO.

Lucas 12:20  Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

Pero tranquilo, hay esperanza. Todo aquel que deposite su fe en Cristo Jesús, todo aquel que cree en que Él vino al mundo, entregó su vida en rescate por nuestros pecados, y que resucitó para darnos vida eterna no debe temer a la muerte. Después de todo, la muerte será sólo el traspaso a su presencia. Jesús fue el único que supo cuándo y dónde iba a morir, lo predijo una y otra vez, y enfrentó a la muerte porque sabía que morir significaba la vida para mí. Él cruzó el valle de la muerte para darme vida eterna, Él sufrió el frio de una tumba para darme calor de hogar en la familia del Padre celestial.

Sí, es cierto, no podemos tener el control del día de nuestra muerte, pero sí la seguridad de dónde nos iremos cuando muramos. Gracias Dios por darme la salvación y vida eterna, gracias Padre por hacer que la muerte en mí sólo sea la forma de llegar a ti. Gracias Jesús por ocupar mi lugar y pagar el precio de mi pecado, gracias por vencer a la muerte y traer vida. Amén.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Creer o no creer, esa es la cuestión


Es interesante como somos los seres humanos, nuestra mayor tendencia es a desconfiar, a no creer. Quizá porque tampoco somos fieles y veraces en lo que decimos, quizá porque prometemos sabiendo que no lo vamos a cumplir, o que no esperamos que nos crean.

Pienso que muchas veces reaccionamos a lo que nos dicen los demás, porque pensamos que si nosotros estuviéramos en esa posición no lo haríamos sinceramente. Bueno, estoy especulando, no quiero decir que todos hacemos eso. Pero piensa un poco, cuando das una buena noticia a alguien, la gran mayoría dice: “¡no te creo!, ¡mentira!”.

Es curioso que pensamos lo mismo de Dios, cuando Él nos dio por anticipado un aviso y llega el momento no lo podemos identificar ni creer. No digo que no creemos en Dios sino que no le creemos a Él. Cuando estamos ante una promesa cumplida, ante una gran bendición llegamos a dudar hasta de dónde proviene.

Una vez di una ofrenda a un hermano que estaba pasando por una necesidad, realmente Dios movió mi corazón a hacerlo; y cuando se lo di me dijo: “¿y esto, para qué es?, no lo puedo aceptar, no hace falta.” Es increíble, Dios estaba proveyendo para sus necesidades y él se negaba a creer que era de parte de Dios. Pensaba que era por lástima o por compromiso, me persuadía a que le prestara el dinero en vez de que se lo ofrendara. ¿No somos así todos? Dudamos tanto de los demás que no podemos esperar algo gratuito o por amor, siempre pensamos que hay alguna razón escondida.

Los discípulos del Señor Jesús habían escuchado por mucho tiempo que Él sería entregado, muerto y que resucitaría al tercer día, pero la Biblia se encarga de aclarar que ellos no entendieron. Ellos decían: ¡qué lindo! Hace tantos milagros que puede resucitar, pero en realidad no creían que tal cosa sucedería.

Mar 16:11  Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.

De pronto entra en la escena una mujer agitada, casi sin palabras, tanto por el cansancio de haber corrido con la noticia como por la emoción, al contarles lo que sabía, que Jesús había resucitado, no le creyeron. Era todo muy reciente, todo muy traumático. Uno de ellos lo traicionó, el otro le negó, otro estaba todo el tiempo cerca pero no pudo rescatarle. Todos los que decían amarle escaparon. Era demasiada la culpa y el sentimiento de fracaso como para creer en esas cosas. Nosotros prometimos mucho y le fallamos, nadie cumple sus promesas. ¿Cómo crees que haya resucitado? Mujer, estás muy afligida por todo, muy estresada, no dormiste bien y estás alucinando. No te creemos.  

A través de la Biblia que Dios jamás juzgó el miedo del hombre, porque es natural en nosotros, pero sí la falta de fe, la duda. No creer en Dios, en lo que Él dice, no creerle a Él, eso sí es pecado. Dios te dice: “no temas, yo estoy contigo”. Te dice: “ten ánimo, confía”. Te exhorta: “cree en mí, no dudes”.

Quizá estás pasando por momentos en los que te cuesta creer que Dios está obrando, quizá te cueste ver la mano de Dios detrás de todo esto. Pero no dudes, créele a Dios, no decaigas en tu fe. No te olvides que Él es Dios; que es capaz de hacer todo de la nada. No pienses que Él hará las cosas como tú, no hará las cosas a medias sino perfectas, así como Él es.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Con 7 me alcanza


Esto no se trata de un juego de cartas, como el truco que se juega en Argentina, no es que quiero un 7 de oro o de espadas. Pero ¿te has dado cuenta que a veces necesitamos pocas cosas para estar llenos y satisfechos en nuestra vida? Tampoco me estoy refiriendo a algún tipo de dieta de 7 ingredientes o al súper helado de 7 sabores.
En mi vida, en particular, he luchado con mis propios pensamientos derrotistas inducidos por el diablo a que crea que no soy un buen hijo de Dios, que no valgo la pena y que no merezco tanto perdón y amor, en definitiva: “la gracia de Dios se gastó en vano en mí”.

Pero estos 7 versículos cambian radicalmente mi pensamiento, como dice Marcos Vidal: “se me desenreda sola mi madeja… y reconozco tu escritura aunque el renglón esté torcido”. 

Lean por favor:
Tit0 3:1  Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.
2  Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
3  Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
4  Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
5  nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
6  el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
7  para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

En mi Biblia este pasaje tiene como título: “Justificados por Gracia” y es realmente una declaración de la gracia de Dios.

¿Cómo identificamos la gracia de Dios?

Bueno, para mí hay una palabra clave: “éramos” no sólo es una cuestión de tiempo sino también de modo, porque si éramos implica que ya no lo somos. Y sí, éramos totalmente contrarios y enemigos de Dios, haciendo malas obras, ofendiéndole constantemente. Y es ahí cuando aparece la otra palabra que me muestra la gracia de Dios: “pero”, uff! Qué bueno que exista está palabra. Porque eso significa que existe otra opción, otra oportunidad y es eso justamente lo que la gracia nos da.

Hace un tiempo fui a comprar hamburguesas cerca de mi casa, al regresar a casa, como la calle estaba iluminada, pues era de noche; no me di cuenta que las luces del automóvil estaban apagadas, hasta que vi a un policía hacer señales para que me detenga. Al verlo automáticamente encendí las luces, pero ya era tarde. Él me dijo: ¿sabe usted que eso es una contravención? Sí, le respondí, pero no me di cuenta que salí sin encender las luces. Me miró y agregó: esta vez le dejo pasar, pero la próxima voy a tener que multarlo.

Eso es gracia, que me perdone la infracción. Que me deje en libertad, que traiga alivio a mi vida, porque de verdad, cuando me dijo que me podía ir sentí que volvía a respirar. La gracia tiene esa facultad de darte una nueva manera de encaminar tu vida, desde ese día siempre verifico las luces en la noche cuando voy  a conducir.

Pero… Pero, esta palabra nos muestra también quién nos dio tal gracia y fue Jesucristo. Es Dios el que nos otorgó el perdón por medio de Cristo, no nosotros mismo, no hay nada que podamos hacer para obtener salvación y es Dios y su amor el que no da gracia y no simplemente gracia y ahí nomás, sino que es abundante. Dios da las cosas conforme a SU medida, Dios es grande, perfecto, suficiente y bueno por lo tanto todo lo que da es de la misma manera. Sin esta gracia no podremos vivir. La gracia de Dios siempre te da más de lo que puedes esperar.

Estos 7 versículos hoy deben impactar tu vida, grábalos en tu mente y corazón, ponlos como un recordatorio en tu mano derecha, tenlo frente a tus ojos, donde los puedas ver para que cuando llegue la duda del enemigo te acuerdes de que la gracia pudo más.