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miércoles, 19 de agosto de 2015

Bajarte del barco

Génesis 8:15  Entonces habló Dios a Noé, diciendo:
8:16  Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.

Este es un pasaje que habló grandemente a mi corazón. No sé si puedes ver las dos grandes verdades entre líneas, no están ocultas sino que solamente están ahí insinuándose para aquellos que realmente tienen sed de Dios y necesitan su verdad para vivir otro día más en este mundo agobiante y agotador.

Mientras escribo esto se me aparece otra verdad que la compartiré al final; pero la primera es: “Dios sacó a Noé del arca”. A veces atravesamos por diferentes tormentas, algunas duran días y otras años; pero me llena de consuelo y esperanza el hecho de que Dios nunca pierde el control, Él está sobre todo y en control de todo y cuando es el momento justo te saca del arca, Él te guardó ahí para protegerte, quizás sentiste miedo a los truenos, al movimiento, al crujir de la madera, pero Dios te mantuvo a salvo ahí dentro; el arca es una figura de Cristo y dice la Biblia que estamos guardados en Él. Nada de lo verdaderamente importante de Noé se perdió, quizá perdió sus plantaciones o su casa, pero no a su familia, que al final de cuentas es lo más importante que todos tenemos.

La segunda verdad es: “Dios no te deja en el arca, te dice que salgas”. Dios no te deja en medio de las pruebas, tiene un plan para cuando la prueba acabe, simplemente utiliza la prueba para moldearte y sacar lo mejor de ti. Dios no quiere que te acomodes al arca, tampoco a tu situación actual, no digas: “bueno, esto es lo que me toca vivir”, Dios quiere que salgas y veas lo nuevo que tiene para ti. Así que sal de ahí porque Dios tiene un mundo nuevo y un plan nuevo para tu vida.


Por último, al comenzar a escribir esto me di cuenta de cómo comienza este pasaje: “entonces habló Dios…” dos cosas más:
- Primero, “entonces” Dios siempre tiene un momento justo para actuar, no es el tuyo ni el mío, es el que Él sabe que es el más conveniente; piensa en la situación de Noé, si salía antes se hubiese mojado hasta el cuello; y si se demoraba quizá ya no tendría comida dentro del arca y ¿cómo le explicaba eso al león que estaba dos cuartos más allá del suyo?, definitivamente Dios tiene un momento justo para sacarte de la prueba, sólo debes esperar. 
- Y segundo, y ahora sí, ya último: “Dios habló a Noé” ¿Dios habla a tu vida?, ¿puedes escucharlo? ¿estás atento al cielo para ver si te habla?. Quizás estás tan preocupado por tu prueba o tan acomodado a tu situación, tu vida, que has perdido la capacidad de escuchar a Dios. Déjame decirte que Dios siempre habla, nada pasa, ni una hoja cae al suelo si Él no lo permite. Cuando Dios habla, las cosas suceden. Así que no trates de salirte del arca hasta que Dios te hable, hasta que Él te diga: “ven, sal fuera”. 
¿ya te encontraste con Dios hoy?. Perdón por irme hoy un poco más de un minuto, pero Dios quería hoy un rato más conmigo y contigo. No te vayas de su presencia. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Murphy y yo

Siempre me han llamado la atención las leyes de Murphy, aunque tengo que ser sincero y decir que me parecen pensamientos básicos, como si alguien solamente se haya sentado a ver y observar lo que pasaba a su alrededor y las anotó en un libro.
Las más conocidas con las del semáforo, la fila en el supermercado y la típica del gato o la tostada con mermelada. Llega un punto en que se pierde de la realidad y no sabemos si todas estas leyes son de Murphy, y la verdad es que hay varias personas al igual que él que escribieron leyes parecidas y sus corolarios. ¡Ja... te agarré! ¿Qué es un corolario? Bueno: “Un corolario (del latín corollarium) es un término que se utiliza en matemáticas y en lógica para designar la evidencia de un teorema o de una definición ya demostrados, sin necesidad de invertir esfuerzo adicional en su demostración. En pocas palabras, es una consecuencia tan evidente que no necesita demostración.” – Gracias: http://es.wikipedia.org/wiki/Corolario

Veamos algunas de estas leyes, que hasta te hacen reír, parecen absurdas pero si lo piensas bien, te darás cuenta que son tan reales y lo vives diariamente. Lo gracioso es el título con el que encontré estas leyes: “LEYES DE MURPHY: LAS LEYES DE LA MÁXIMA FATALIDAD CON EL MÍNIMO ESFUERZO”
  • Cualquier cosa que pueda ir mal... irá mal. (Ley de Murphy)
  • Si una cosa puede ir mal, irá mal por triplicado. (Ley de Murphy sobre el gobierno) 
  • Si hay diversas cosas que pueden ir mal, irá mal, la que haga más daño. (Corolario de Murphy)
  • La ley de Murphy, no la inventó Murphy, sino otro hombre que se llamaba igual.
  • Dos colas no son más que el principio. (Corolario de Kuhin sobre la ley de Murphy)
  • Nada es tan fácil como parece. (Primer corolario de Murphy)
  • Todo requiere más tiempo del que prevés. (Segundo corolario de Murphy)
  • Si varias cosas pueden ir mal, irá la que genere problemas mayores. (Tercer corolario de Murphy)
  • Las fotocopiadoras sólo estropean los documentos más importantes.
  • Los aparatos eléctricos, fallarán en el momento más inconveniente. (Primera ley de Murphy sobre la construcción)
  • Cuando desarmes cualquier cosa para arreglar un pequeño problema, causarás un problema más grande. (Segunda ley de Murphy sobre la construcción)
  • Cuanto más planificas un proyecto, más embrollos hay cuando algo falla. (Tercera ley de Murphy sobre la construcción)
  • Cuando un trabajo está terminado, es cuando se descubre la manera más sencilla de hacerlo. (Cuarta ley de Murphy sobre la construcción)
    Corolario: Arreglos precarios que parecen duraderos a mitad del trabajo nunca terminarán bien.
  • Factor de Futilidad: Ningún experimento es un fracaso total. Por lo menos puede servir como mal ejemplo.

La verdad no puedo leerlos y evitar sonreír. Lo trágico de estas leyes es que para muchos se convierten en su razón de vivir, en una filosofía y se vuelven perezosos y hasta cobardes de enfrentar nuevos desafíos. Lo más triste es que algunos cristianos dejan de confiar en el poder y obra de Dios porque se aferran a pensamientos como estos. Tengo que aclarar que no estoy diciendo que estas leyes estén mal o sean "malvadas leyes que atentan contra la mente de los hijos de Dios", no nada de eso. Lo que estoy diciendo es que hay personas que viven según esto y no según la verdad de Dios. Pensamientos derrotistas, estancados y sin propósitos pueden surgir de alguien que piensa que todo irá mal, o que siempre se dañarán las cosas.

Pienso en versículos como “somos más que vencedores” Rom. 8:37 o este otro 2Co 2:14  “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.” Vemos que la razón de nuestra victoria es “EN CRISTO”. El hijo de Dios vive en una esfera diferente al del resto del mundo, vive bajo el poder de Dios, guiado por su Espíritu Santo y transformado por la obra de Jesucristo. Nada es igual para un cristiano, mientras otros ven el camino sin salida, el hijo de Dios puede encontrar salida, salvación y victoria en Cristo Jesús. Un creyente no puede o no debe dejarse llevar por pensamientos como este. El cristiano debe hacer un cambio a su entorno, mostrar que en Dios puede más que todos.

Por último para reírte un rato: http://www.youtube.com/watch?v=anTLyGP3OpY

lunes, 17 de septiembre de 2012

¿Por qué no?


He pedido a Dios que me ayude en ciertas ocasiones, le he rogado que me libre de algunos problemas y he pedido algo en particular, pero; como si el cielo estuviera en mi contra se me cierran las puertas, todo me sale mal; el dinero no me alcanza y lo poco que tengo parece que se me pierde.

Y es ahí cuando surge la pregunta: “¿Por qué no?, ¿Por qué Dios no me responde?. Y la verdad es que muchas veces no recibo una respuesta de Dios porque estoy pidiendo como “nene caprichoso” y no estoy atendiendo a lo que Él me quiere enseñar.

La oración es uno de los más grandes milagros que podemos disfrutar día a día. El simple hecho de poder hablar con Dios ya lo es. Pero a veces usamos la oración como el “call center” de una pizzería o cualquier otro negocio con servicio a domicilio. Llamamos, pedimos, damos las instrucciones de cómo “queremos las cosas” y colgamos.

En lo personal creo que Dios, a veces, nos pone en situaciones de aprieto para que pensemos si el problema no está en nosotros. Miren esto:

Hageo 1:6  Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.
1:7  Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

¿No te suena conocido este episodio?, ¡sí, es mi vida y la tuya!. Parece que nada nos satisface, parece que siempre nos falta, parece que no avanzamos y es porque no estamos viendo cómo andamos. Dios nos ama tanto que quiere guiarnos a los mejores pastos, pero nosotros como tercas ovejas o “borregos”, diría yo; nos descarriamos sin mirar para dónde vamos. Es cuando Dios comienza a llamar nuestra atención y nos dice: “medita, piensa, examina tu camino”. No culpes a otros, no arrojes piedras al cielo, mira si el problema no está en ti antes de acusar a los demás o quejarte de Dios.

Una vez estuve en el centro de la ciudad de Quito en medio de un tráfico terrible, nos movíamos a 10 kilómetros por hora. Después de un rato observé que las personas del vehículo de adelante a cada instante me miraban, comentaban y volvían a mirar. Primero pensé que me conocían, luego pensé que hice algo malo; ya comenzaba a molestarme toda esta situación de que miren a cada instante. Hasta que al fin una de las personas sacó la cabeza por la ventana y me dijo: “señor sus luces están encendidas”. No me había dado cuenta que en algún momento puse las luces altas y estaba encandilando al de adelante. Yo me sentía molesto porque me miraban constantemente pero el problema era que yo les estaba molestando.
Hay algo que no está saliendo bien en tu vida, medita en tu camino. Puede ser que la respuesta esté en que  no estás haciendo algo bien. Puede que Dios quiere mostrarte un camino mejor. Llevarte a un lugar más seguro y lleno de bendiciones. Piensa en lo que Dios dice.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Creer o no creer, esa es la cuestión


Es interesante como somos los seres humanos, nuestra mayor tendencia es a desconfiar, a no creer. Quizá porque tampoco somos fieles y veraces en lo que decimos, quizá porque prometemos sabiendo que no lo vamos a cumplir, o que no esperamos que nos crean.

Pienso que muchas veces reaccionamos a lo que nos dicen los demás, porque pensamos que si nosotros estuviéramos en esa posición no lo haríamos sinceramente. Bueno, estoy especulando, no quiero decir que todos hacemos eso. Pero piensa un poco, cuando das una buena noticia a alguien, la gran mayoría dice: “¡no te creo!, ¡mentira!”.

Es curioso que pensamos lo mismo de Dios, cuando Él nos dio por anticipado un aviso y llega el momento no lo podemos identificar ni creer. No digo que no creemos en Dios sino que no le creemos a Él. Cuando estamos ante una promesa cumplida, ante una gran bendición llegamos a dudar hasta de dónde proviene.

Una vez di una ofrenda a un hermano que estaba pasando por una necesidad, realmente Dios movió mi corazón a hacerlo; y cuando se lo di me dijo: “¿y esto, para qué es?, no lo puedo aceptar, no hace falta.” Es increíble, Dios estaba proveyendo para sus necesidades y él se negaba a creer que era de parte de Dios. Pensaba que era por lástima o por compromiso, me persuadía a que le prestara el dinero en vez de que se lo ofrendara. ¿No somos así todos? Dudamos tanto de los demás que no podemos esperar algo gratuito o por amor, siempre pensamos que hay alguna razón escondida.

Los discípulos del Señor Jesús habían escuchado por mucho tiempo que Él sería entregado, muerto y que resucitaría al tercer día, pero la Biblia se encarga de aclarar que ellos no entendieron. Ellos decían: ¡qué lindo! Hace tantos milagros que puede resucitar, pero en realidad no creían que tal cosa sucedería.

Mar 16:11  Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.

De pronto entra en la escena una mujer agitada, casi sin palabras, tanto por el cansancio de haber corrido con la noticia como por la emoción, al contarles lo que sabía, que Jesús había resucitado, no le creyeron. Era todo muy reciente, todo muy traumático. Uno de ellos lo traicionó, el otro le negó, otro estaba todo el tiempo cerca pero no pudo rescatarle. Todos los que decían amarle escaparon. Era demasiada la culpa y el sentimiento de fracaso como para creer en esas cosas. Nosotros prometimos mucho y le fallamos, nadie cumple sus promesas. ¿Cómo crees que haya resucitado? Mujer, estás muy afligida por todo, muy estresada, no dormiste bien y estás alucinando. No te creemos.  

A través de la Biblia que Dios jamás juzgó el miedo del hombre, porque es natural en nosotros, pero sí la falta de fe, la duda. No creer en Dios, en lo que Él dice, no creerle a Él, eso sí es pecado. Dios te dice: “no temas, yo estoy contigo”. Te dice: “ten ánimo, confía”. Te exhorta: “cree en mí, no dudes”.

Quizá estás pasando por momentos en los que te cuesta creer que Dios está obrando, quizá te cueste ver la mano de Dios detrás de todo esto. Pero no dudes, créele a Dios, no decaigas en tu fe. No te olvides que Él es Dios; que es capaz de hacer todo de la nada. No pienses que Él hará las cosas como tú, no hará las cosas a medias sino perfectas, así como Él es.

domingo, 30 de octubre de 2011

Con los oídos limpios



Hace un tiempo atrás, mi hijo Ariel tuvo una serie de complicaciones con su oído, sufrió de frecuentes cuadros de otitis, esto provocó que un líquido espeso como pus se quedara en su oído medio; la consecuencia: comenzó a perder audición. Poco a poco nos dimos cuenta que no escuchaba bien, tenía que subir el volumen del televisor y cuando le decíamos algo nos decía la típica pregunta: ¿qué? Y realmente era irritante repetir una y otra vez las cosas, pero no sólo para nosotros sino también para él; porque se sentía mal, ya que no escuchaba y no entendía lo que les decían.

Luego de varios exámenes médicos, lo más recomendable fue hacerle una cirugía y colocar unos tubos de ventilación en el oído medio. Casi inmediatamente la hipoacusia desapareció y volvió a escuchar, hoy escucha perfectamente y creemos con Esther, mi esposa, que a veces escucha más de lo que debería.

Pero aprendí algo de todo esto. Cuando hay una infección, algo que contamina tu oído no te deja escuchar bien y si el problema persiste y no lo corriges hasta puedes perder la audición en gran manera.

Creo en lo personal que en nuestra vida cristiana pasa algo parecido, a veces hablo con personas que me dicen: “yo no puedo escuchar a Dios”, “creo que Dios se olvidó de mí”, “no sé para qué orar si Dios no me responde”. Con la experiencia de mi hijo, no creo que estas personas estén mintiendo o exagerando, ellos realmente no escuchan la vos de Dios; oran pero no perciben respuesta alguna. Pero no es porque Dios no les responde, sino porque algunos de ellos tienen tapado los tímpanos con infección.
Una vez en una campaña evangelística en las costas del Ecuador, estuve con un doctor un cirujano maxilofacial, toda una eminencia en la medicina, quien dio una conferencia. El Doc T, como le decíamos, dijo una frase que me quedó grabada en la mente: “toda infección es quirúrgica, no puedes solamente dar antibióticos, en algunos caso la única solución es sacar la pieza infectada”. Él hablaba de odontología y un diente infectado necesita ser extraído o ser tratado quirúrgicamente. Bueno no soy médico, no soy odontólogo, pero algo aprendí. Que cuando hay algo malo en ti debes quitarlo, porque si no vas a seguir enfermo.

Volviendo al tema de escuchar a Dios, quiero hacer referencia a dos pasajes en la Biblia que para mí pueden explicar por qué algunos no escuchan a Dios.

La primera se encuentra en el evangelio de Juan

Jua 10:27  Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

Jesús nos da una pista de por qué alguno no le escuchan. “Porque no son sus ovejas”, algunas personas no pueden escuchar a Dios porque no les pertenecen, nunca fueron comprados con la sangre de Cristo, nuca pidieron a Dios perdón por sus pecados, ni fueron hechos de la familia de Dios.

El otro grupo de personas que no escuchan a Dios, que son sus hijos, pero que no le escuchan es porque quizá tengas cosas en sus cabezas que les están infectando el oído. Pensamientos humanos, ideas del mundo, música que apela a su pasiones, ideas que Satanás trae a sus cabezas para distraerlos del llamado de Dios que a la larga se convierten en verdaderas infecciones y necesitan ser drenadas. Estas infecciones te debilitan tanto, te quitan tanta energía y vigor, que no tienes tiempo ni ganas para hacer lo que Dios te pida, y estás tan embotado que no puedes escuchar lo que Él te dice.

El otro pasaje que te quiero mostrar es el de 1 de Samuel, cuando Dios llama a Samuel, dice que lo llamó en un momento en que la lámpara de Israel se estaba por apagar, cuando la gente ya no recibía Palabra de Dios, aun cuando, Elí, el sacerdote ya no escuchaba a Dios. Bueno él no quería escuchar a Dios porque tenía una infección, el amor por sus hijos.

1Samuel 3:4  Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.

Pero este adolescente Samuel escuchó al que lo llamaba y estaba dispuesto a obedecer, dijo: Estoy aquí Señor, que quieres que haga. Toda la vida de Samuel se caracterizó por hablar con Dios y escucharlo, toda su vida fue marcada por una vida de obediencia, de andar con el Padre. Samuel podía escuchar a Dios, podía atender a su voz, hacer su voluntad. No había cosa alguna en él que estorbe en su comunión. Tenía los oídos limpios.

Y tú, ¿necesitas un otorrino? Estás escuchando a Dios, tienes esa sensación de que no estás escuchando a Dios; Él te habla todos los días, puede ser que no lo sientas porque tus oídos deben estar tapados. Hazte un examen y limpia tu vida.

jueves, 27 de octubre de 2011

El Lugar secreto



Cuando éramos niños siempre teníamos lugares especiales de juegos, donde nos disfrazábamos, jugábamos y contábamos historias. Un lugar secreto, que quizá pocos tenían acceso. Un lugar donde todos éramos importantes y capaces de hacer cualquier cosa. Lo gracioso es que ese lugar podía ser cualquier lado, hasta bajo de las cobijas, todo se transformaba cuando entrabamos al lugar secreto.

Ezequiel 3:22  Luego el Señor puso su mano sobre mí, y me dijo: «Levántate y dirígete al campo, que allí voy a hablarte.»

Al leer este pasaje pensé en esto, en un lugar secreto donde puedo escuchar la voz de Dios. ¿Tienes uno? ¿Te encuentras a solas con Dios? ¿Él te invita a caminar para conversar?

Creo que es muy importante para cada uno de nosotros que tengamos un lugar secreto donde nos encontremos con Dios, donde podamos pasar tiempo a solas con Él. Donde podamos leer las Escrituras y orar. El Señor Jesús nos decía que entremos en nuestro aposento y cerrada la puerta oremos al Padre. Algo que tengo bien claro es que el lugar no hace a la santidad, no es el lugar sino con la persona con quien pasamos, es estar con Dios. El punto de tener un lugar así es para estar a solas con Él; es el hecho que nadie te estorbe, que nadie se interponga entre tú y Él.

Dios está muy interesado en hablar con nosotros; es Él el que nos invita a salir al campo para hablarnos. La pregunta es: ¿por qué?, bueno somos sus hijos, nos compró con la sangre de Cristo y dio todo por nosotros en la cruz. Y simplemente porque nos ama. ¿Necesitas más razones?.

La otra pregunta que me viene a la mente es: ¿para qué?, creo que la respuesta viene del versículo 23, léelo:

Ezequiel 3:23  Yo me levanté y salí al campo. Allí vi la gloria del Señor, tal como la había visto a orillas del río Quebar, y caí rostro en tierra.

Ver su gloria. Cada vez que te acercas a Dios, cada vez que conversas con Él, que lees su Palabra, que tienes un tiempo de quietud para estar en su presencia y orar. Cuando estás a su lado siempre vas a ver su gloria, la forma que obró en el pasado y lo que está haciendo por ti. Esto no es una experiencia del tercer tipo, ni algo extrasensorial; sino que es una realidad, encontrarnos con Dios y conocerlo; mirar tu vida y reconocer tus pecados, reconocer su santidad y lo indigno que somos de estar ante Él, pero por la gracia de Cristo podemos entrar a su presencia, por eso es casi inevitable que el termine este versículo de las siguiente manera: “y caí rostro en tierra”.

No podemos hacer otra cosa que caer a sus pies en adoración al ser objeto de tanto amor y pasión. Él nos llama porque quiere hablarnos, compartir con nosotros; nos lleva a un lugar secreto donde podamos estar a solas, nos muestra su gloria como en el pasado y podemos adorarle, rendirnos y decirle cuánto le amamos. ¿Ya tienes ese lugar? ¿Ya te encontraste hoy con Él?.