¿Tuviste la sensación de que a medida que haces cosas, de que emprendes proyectos o sirves a Dios hay personas que se molestan por ello?, pareciera que no les gusta que crezcas, como si el hecho de que hagas algo bueno fuera malo.
Podemos ver a lo largo de la historia y también en la Biblia que cuando alguien comenzaba a hacer algo nuevo, algunos se oponían. La oposición es parte del crecimiento. Es decir, cuando te mueves o comienzas a crecer, los que nunca hacen nada se molestan porque haces ver su inactividad. El mayor signo de avance es la queja de los que están parados al costado del camino: “¡eh! ¿qué haces? No te muevas, haces ver que no hago nada.” Eso es prácticamente lo que dicen.
La oposición puede venir de varios frentes: del mundo, de la familia, de los amigos, de la iglesia, de mis sentimientos, de mi mente. Cada uno de ellos tendrán sus argumentos creíbles, pero lo importante no es la oposición sino el llamado de Dios. Nehemías tenía algo grande para construir y todos estaban poniendo mucho empeño. De pronto vino el desánimo, porque el escombro era mucho, después vino la presión de los que estaban alrededor, pero sobre todo el enojo de los que no querían ver la obra de Dios en pie.
Nehemías 4:1 Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos.
Por lo general cuando haces algo y se molestan por tu trabajo, lo primero que hacen es hablar mal de uno o del proyecto en el que estás. Siembran dudas, hacen parecer que será infructífero o que no tienes claro el panorama de lo que quieres hacer, por lo tanto no es buena idea. Quizá esto te desanime o cause frustración. Pero mayor frustración tienen los inactivos porque no pueden igualarte y por eso se ocupan en tirarte tierra. Nadie tira piedras al árbol que no da frutos.
Es parte de nuestra realidad la oposición, pero el punto está en cómo reaccionas a ella. Escuchas lo que dicen, te desanimas y abandonas; o te sirve de aliento porque sabes que es una muestra clara de que estás haciendo algo que mueve los cimientos inertes de muchos que están estancados en el letargo de su vida. Aunque otros ardan de rabia; tú tienes un llamado, una meta, un propósito dado por Dios y es Él quien te lo va a recompensar.
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miércoles, 18 de enero de 2012
jueves, 10 de noviembre de 2011
3 segundos
Pensar
en un segundo o tres, para muchos no parece importante, pero para otros
puede ser toda una tortura, algunos cuando tenemos que esperar esos tres o
cuatro segundos en que se demora en abrir una página en internet o en bajar un
archivo, pareciera que es eterno. Sí, quizás te estés sonriendo en este
momento, porque te ha pasado y renegaste de tu computador.
Cuando
estaba en el curso de conducción una de las cosas que me dijeron que era muy
importante es saber mirar por el retrovisor y los espejos cada 7 segundos y
demorarme sólo 3 segundos en ver los espejos, uno a la derecha, uno al
retrovisor y uno a espejo de la izquierda, cada 7 segundos o 10 debías mirar. Claro que
eso en la práctica o realidad muy pocos lo hacen, pero siempre que uno intenta
cambiar de carril o girar hacia algún lado, siempre debes mirar por los
espejos, pero nada más que tres segundos.
Bueno
creo que ya te hiciste la pregunta: ¿Por qué? Sí, sólo tres segundos. Si te
demoras más, estás en peligro de un accidente. Si pasa alguna persona que te
llama la atención por la vereda y te quedas viéndola por unos pocos segundos,
no puedes ver al frente y es probable que te choques con el que está adelante,
porque por lo general, los vehículos viajan a una distancia-tiempo de 3
segundos. O sea que si no ves al frente corres el riesgo de provocar un
accidente. Y en el mejor de los casos solamente te impactas contra otro
vehículo, pero podría ser un peatón, un perro o un poste.
En nuestra
vida cristiana muchas veces nos extraviamos viendo hacia los costados y no al
frente. No miramos la meta ni al Señor como dice en Hebreos 12: “puestos los ojos
en Jesús”. Miramos nuestros logros, nuestros pecados, nuestros fracasos,
miramos el pasado, las cosas que antes disfrutábamos y nos adormecemos en pocos
segundos y eso puede ser el comienzo del desvío en tu comunión con Cristo.
Algunos
nunca llegamos a la meta, nunca concluimos nuestros proyectos porque en el
camino tomamos decisiones sin ver al frente, estamos viendo a los demás, los
que pasan por nuestro lado y cuando menos nos damos cuentas estamos en otra
calle, porque no vimos bien al girar.
Lot
fue advertido por los ángeles; se le dijo:
Gén 19:17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron:
Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al
monte, no sea que perezcas.
Cada
vez que trates de avanzar en tu vida y miras hacia algún lugar que no sea al
Señor y tus metas vas a descuidarte y puedes sufrir gran pérdida. Los ángeles
dijeron: “ no mires, ni pares, escapa, no sea que perezcas.” Escapa de lo que
el mundo propone para que te distraigas, anda al monte, a la cima, al lugar
alto, donde puedas estar con el Señor.
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