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martes, 1 de marzo de 2016

En medio del dolor

A veces es difícil encontrar confianza en Dios en medio de las pruebas y dificultades. El dolor nos supera y nubla nuestra mirada pero es el mejor terreno para aprender a confiar en su poder y fortaleza, no es por la lógica sino por  pruebas donde puedes comprobar su buena Voluntad.

Tampoco creo en la trillada frase pseudo-confortante: “Es que Diosito quiere esto para mí”. En verdad puedes encontrar paz y seguridad en medio de las dificultades y la perdida de personas amadas.

Esto me ocurrió a mí:
En el 2013, en los primeros días del año, mi hermano Pablo falleció ahogado en un río en la ciudad donde nací. Fue muy traumático ya que llevó varios días perdido en el río, cuando lo encontraron, estaba en mala condición y su entierro fue inmediato. Él había llevado una vida desordenada y el alcohol había hecho estragos en su vida y la de su familia. Mi mamá de más de 70 años no podía superarlo, tuvo un periodo largo de depresión y deterioro de su salud. 

En junio del mismo año; el bebé en camino de mi hermano Daniel, falleció antes de nacer, otro golpe duro para la familia. En agosto por el día de mi cumpleaños, llamé a mi mamá por teléfono, yo vivo en Ecuador y ellos en Argentina. Al hablar con ella, me pidió que regrese, me extrañaba y no podía superar la muerte de su hijo y también su nieto. Le dije que no podría, pero a fin de año quizá sí. Sin saber que dos semanas después ella también partiría a la presencia del Señor. El día que me comunicaron de su muerte viajé a mi ciudad natal de una forma sorprendente porque pude conseguir pasajes y todo fue bueno en el viaje. 

Volví a Ecuador, a mi trabajo, en medio de tantos compromisos y actividades no tenía forma de enfrentarlo todo. A veces, esperamos el consuelo de personas cercanas o de los hermanos en la fe pero  no siempre lo encontramos. Llegó octubre, mi hermano Feliciano ingresó al hospital por un tumor en el intestino, al hablar con él por teléfono me dijo: “si quieres verme tienes que venir ahora, sino me despido de una vez de ti”. Ese mismo día viaje nuevamente a Argentina, pasé esa semana con él en el hospital. Estuve en su cuarto la noche que falleció, lo hizo sujetando mi mano. Pero antes de morir pude ver a un hombre que confiaba en Dios. Él me dijo: “¿Cómo puedo pedirle a Dios que me quite esta enfermedad si Él no termina aun lo que quiere en mí?”. 

Puedo decir que en medio de tantos problemas y tristezas no perdí mi confianza en Dios, pero hubo momentos donde la tristeza llenó mi corazón, momentos que tuve que mantenerme firme y poner cara de que: todo estaba bien.
Había personas que no entendieron lo que me pasaba por dentro,  juzgaban mi dolor diciendo que lo debía superar y que si yo confiaba en Dios no podía llorar. Hubo momentos en que me detuve con el auto en una esquina alejada, lloré desconsoladamente. 

En medio de todo este duro año pude disfrutar del amor, cariño y consuelo de los que realmente te aman. Dios estuvo en medio de todo este paso por el valle de la muerte, nunca me dejó, me acompañó en cada llanto y en cada noche de insomnio. El asunto no está en el problema sino en que puedas ser capaz de esperar un segundo más y dejar que Dios haga su parte. 

Dios sólo pide que confíes en Él y te promete:
Isaías 43:2  Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Así comencemos el 2016

Cada inicio de año nos planteamos muchas cosas, nos da temor no saber qué va a ocurrir, no sabemos cómo alcanzaremos todos estos proyectos y por sobre todo no sabemos con la ayuda de quien.

Creo que es una buena forma de comenzar el año, pensar en estas tres cosas fundamentales en la vida de todo aquel que se acerca a Dios.

Génesis 26:3  Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; …

1-      Somos forasteros, aunque vivimos en este mundo nuestra ciudadanía está en el cielo y debemos vivir como forasteros, sólo estamos de paso; no comprometernos con las cosas de este mundo. Debemos considerar que nuestro paso por la vida es sólo momentáneo y nos espera algo mucho mejor en nuestra patria celestial.
2-     Dios está con nosotros, es su compromiso personal, Él asume esta responsabilidad y todos los beneficios que conlleva. Dios está a nuestro lado, Él va con nosotros y no se separa en ningún momento, nos guía y nos protege; y eso nos da seguridad.
3-     Su bendición, es imposible pensar en estar caminando con Dios y no tener su bendición, el mismo hecho de que estemos en su presencia ya es una gran bendición. Disfrutaremos de sus bendiciones al estar a su lado. Dios transforma nuestra vida y nuestro entorno y todo lo que nos pueda ocurrir de ahí en más será de gran bendición para tu vida.

Comencemos este año así, teniendo presente cómo vamos a transitar por él, solos o con la presencia y bendición de Dios en nuestra vida. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Y si te pregunta a ti?

Es fácil criticar y dar reparos a aquel que se equivocó o dio una respuesta incorrecta. Nos da gracia y haer reír ver el error ajeno. Es tan fácil criticar a los discípulos por su falta de fe, de visión y de valentía; claro nosotros lo vemos desde este lado: “lo vemos como historia (o sea, sabemos el final), tenemos al Espíritu Santo que nos enseña y creemos que somos mejores”.

Cada vez que vemos alguna falta en uno de ellos decimos: “este Pedro, siempre un bocón” o “este Tomás, incrédulo hasta la médula”. He escuchado cientos de prédicas donde los discípulos son un motivo de chiste, un ejemplo de testarudez o de poca fe; y a decir verdad no somos muy distintos a ellos. ¿Qué harías tú en esta situación?,  si estuvieras en ese monto ante la gran multitud, ¿y si te pregunta a ti?, ¿dirías algo diferente a Felipe?
Juan 6:5  Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?
6:6  Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.
Todos conocemos esta historia, Felipe respondió según la lógica que nosotros también usaríamos para evaluar la situación, él dijo: “mmm a ver, tenemos tanto, hay tantas personas… Señor no nos alcanza, mejor mándales a su casa.” En mi corta vida de ministerio he escuchado esto muchas veces: “mejor no hagamos nada”.
Pero creo que el punto principal de esta historia no está en la pregunta de Jesús ni en la respuesta de Felipe, sino en la razón de la pregunta: “Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.”

La mirada nuestra debe estar en las acciones de Jesús no en las posibilidades humanas ni en los problemas. El Señor sabía qué iba a hacer, tenía un plan, un milagro en proceso; pero quería saber que pensaba Felipe. Bueno ahora tú me dirás: “¿acaso Jesús no sabe todas las cosas?”, la respuesta es sí. Pero él quería que todos nosotros sepamos lo que hay en el corazón y pensamiento de un hombre común y corriente como Felipe o como tú. Él quería revelar lo que nosotros pensamos según nuestras fuerzas, para demostrarnos que Él se maneja con otros sistema de cálculos, con otras reglas, la de los milagros, la de derramar bendición a aquél que necesite, la regla del cielo. Por eso antes de criticar piensa: ¿y si la pregunta me la hiciera a mí?, siempre que tenga un problema ante mí debo recordar este versículo 6 de Juan 6: “Él tiene un plan, Él sabe que hacer, puedo confiar en eso”.

miércoles, 11 de enero de 2012

¿Bailamos?

¿Has escuchado la frase: “me tocó bailar con la más fea”? bueno es una expresión para decir que te tocó la peor parte.

Hoy quiero presentarte a la dama más apasionada, llena de fuego, fuerza y de esplendida figura; con una sonrisa abierta, de labios rojos; ojos seductores y mirada cautivante. Su aroma inunda la habitación, sus manos suaves se desliza por tu hombro y susurra a tu oído: “¿Bailamos?”

No puedes resistirte, ella te atrae y te envuelve, no te deja opciones y cuando menos te das cuenta estás en medio de la pista, bajo las luces de colores, siguiendo el ritmo de una música que sabes que te va a matar, no puedes dejar el compás, no puedes dejar de sentir la palpitación en tu alma y todo, todo gira sin parar. No sabes como hacer para decirle que se detenga, cada vez que intentas hablar, ella coloca un dedo en tu boca y te dice: “una pieza más, está es la mejor” e hipnotizado sigues hasta que caes desmayado.

¿Puede ser esto posible?, sí, ella es nuestra querida y amada dama de rojo; “la Ansiedad”. Tiene el control de las acciones y la vida de cualquiera que se pone en su camino. Avanza segura, sin miedo, sabe que va a ganar. Llega de repente, pero siempre ha medido sus pasos, cada movimiento está milimétricamente programado. Y es hermosa, ¡ah! Claro que sí, nadie puede resistirse a ella, es como una droga que entra por los ojos y llega al corazón, quieres volver a ella una y otra vez, no puedes dejar de bailar su pieza favorita: “la desesperación”.

Tiene una amiga, que por lo general se queda contigo cuando ella se va, su amiga es quien te habla al oído cuando la música para, te acompaña en el camino de regreso a casa y en tus momentos de soledad. “Frustración” es su nombre, aunque no te cae bien, es ese tipo de personas que no puedes evitar, que aunque no quieras terminas hablando y dándole de tu tiempo. Escuchas su voz hasta que por fin caes dormido, eso si es que ella, Frustración, te deja dormir.

La Ansiedad es como esa mujer mítica que seduce con sólo una mirada y que nadie puede resistirse, sabes que es peligrosa, que te hará daño pero sigues sus pasos.

Siempre nos toca bailar con ella. Pareciera que tanto hombres como mujeres terminamos en sus brazos. La Ansiedad es casi parte de nuestro día a día. Es la reacción natural de nuestro organismo ante los conflictos o posibles amenazas. Genera cambios en nuestro metabolismo y conducta. Provoca sudoración, palpitación acelerada, tartamudeo, somnolencia y problemas gástricos. Aumenta la presión arterial y hace que todo en la vida parezca no tener futuro. Ese es su ritmo, así te hace bailar.

Ante circunstancias nuevas, difíciles o problemas que resolver, casi siempre toma el control de nuestras vidas. Y por lo general, somos nosotros mismos los que la buscamos y optamos por bailar con ella. Sí, me entendiste bien, nosotros la buscamos. Ella está ahí, en la barra, esperando que nos acerquemos, quizá simplemente a pedir algo al barman, y cuando estamos coqueteando con ella comienza su show.

La pregunta es: “¿es pecado estar con ansiedad?”. Hay que hacer una diferencia entre ansiedad natural y patológica. Porque a mi parecer sí hay una gran diferencia y una de ellas puede traer aparejada ciertas conductas que son pecaminosas. Pueden llevarte a pecar.

La ansiedad patológica es un trastorno producido por la ansiedad, son aquellas fobias o miedos que son inevitables e incontrolables para el que las sufre. El trastorno va más allá de su voluntad y es permanente en la persona. Por ejemplo el miedo a las arañas. Para las personas que tienen aracnofobia, el simple hecho de escuchar hablar de ellas, las lleva a un estado de ansiedad incontrolable.

La ansiedad natural es el mecanismo de defensa que tenemos ante lo desconocido, nos eleva los niveles de atención y anula algunos sistemas para que estemos listos para enfrentar una lucha o escapar del peligro.

A mi punto de vista, es aquí donde podríamos pecar, en la ansiedad natural, es algo de corto plazo que podemos controlar. Pero que muchas veces no queremos hacerlo, dejamos que la ansiedad tome el control de nuestras emociones y decisiones, nos dejamos llevar por ella y después argumentamos que no pudimos hacer nada, y en el danzar con ella, pudimos haber cometido errores, lastimado a otros y haber ofendido a Dios.

Como cualquier persona estamos sujetos a las emociones, podemos experimentar ira, enamoramiento, felicidad, estrés y ansiedad. Es parte de nuestra naturaleza. La ansiedad es una reacción del cuerpo. El punto es cómo reaccionamos ante ella. Si nos dejamos controlar, manejar o paralizar ante la ansiedad. Si determina nuestras decisiones, conducta y salud. La ansiedad en el cristiano debe ser un accidente, la reacción natural ante un evento pero no una constante. No podemos vivir con ansiedad, no podemos ser controlados por un sentimiento de angustia cuando tenemos el poder de Dios a nuestra disposición.

1Co 9:26  Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire,
1Co 9:27  sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

El Espíritu Santo de Dios producirá frutos en nosotros, esos frutos nos ayudan a vivir con fe o en la fe, nos dan confianza y seguridad en Dios. Una de los frutos es el gozo, la paz, el dominio propio. Estos frutos nos ayudan a vivir sin ansiedad. Controlar nuestros pensamientos y sujetarlos a Cristo, vivir con ánimo y tranquilidad confiando en que Dios tiene el futuro y cada situación en sus manos. Esto nos hace vivir sin ansiedad.

El pecado de la ansiedad
Charles Stanley dijo: “la ansiedad es la incredulidad disfrazada de emoción”

El problema con las emociones, es cuando cualquiera de ellas toma el control en nuestra vida y nos aleja de Dios, nos hacen ver a nosotros mismos o nuestros problemas como lo más importante y Dios queda a un lado. Nos centramos en la ansiedad y dejamos de confiar en Dios. La falta de fe, la duda son pecado. La ansiedad es justamente eso, una reacción ante lo desconocido, pero conociendo el poder de Dios, sabiendo que Él nos ama y nos puede ayudar, vivir en ansiedad, es despreciar la ayuda de Dios y aferrarnos a nuestros sentimientos.

Decimos: “yo soy así, no puedo cambiar”. Bueno justamente de eso se trata, cuando hay áreas en nuestra vida que no podemos controlar o  manejar, es Dios quien debe tomar el control, trabajar en nuestra vida y mostrar su milagro y gracia. Al negarnos al trabajo que Dios quiere hacer en nosotros, al decir: “no, yo voy a hacerlo solo”, al pensar en que nadie puede ayudarnos, ni siquiera Dios, estamos pecando de incredulidad. Nos excusamos detrás de la ansiedad pero en realidad es falta de fe, es no querer que Dios obre, no nos queremos exponer al cambio y obra de Dios. Nos da miedo a que resulte el plan de Dios y me saque de mi estado actual.

Algunas personas aman el pecado de ansiedad, se sienten cómodos con el trastorno emocional, es como una droga, los hace vivir al límite, hace que sean el centro de atención de la familia, hacen que otros vivan preocupados por ella, y consiguen su objetivo de que otros solamente vivan para ellas. Entonces podemos decir que la ansiedad no es sólo falta de fe o confianza en Dios, sino también, egoísmo, egocentrismo y autodestructivo.

También es pecado porque hace vivir en mentira. Las personas ansiosas viven una mentira, un hecho que aún no ha sucedido. Viven catástrofes que no pasan y exageran las situaciones simples. La mentira es necesaria para justificar su ansiedad y la exageración hace creíble ese estado. Para que otros acepten su ansiedad.

John Mason dijo: “el temor y la preocupación son intereses que usted paga con anticipación sobre algo que quizá nunca tenga”

Un proverbio sueco dice: “la preocupación hace que algo pequeño dé una gran sombra”

Yo digo: “la gallina hace demasiado escándalo, pone un huevo pero grita como si puso un elefante”

Por último, es pecado porque nos hace vivir en desobediencia a Dios:

Salmo 55:22  Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;

1Pedro 5:7  echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Filipenses 4:6  Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

“La preocupación es el triunfo del temor sobre la fe”

La solución
Una persona siempre ve su sombra más grande cuando está de espalda al sol. Si usted no está mirando a Cristo no espere ser libre de la ansiedad. Para vivir sin ansiedad debemos mirar atentamente a las cuatro bases de nuestra fe:
1-    Comunión con la Palabra de Dios: no es posible creer a Dios si no sabemos lo que Él dice. Leer la Biblia es básico en nuestra vida y comunión con Dios, nos da seguridad en lo que Dios promete y nos permite ver cómo Dios ha actuado en el pasado. Aumenta nuestra fe.
Salmo 119:25  Abatida hasta el polvo está mi alma;
 Vivifícame según tu palabra.
26  Te he manifestado mis caminos, y me has respondido;
 Enséñame tus estatutos.
27  Hazme entender el camino de tus mandamientos,
 Para que medite en tus maravillas.
28  Se deshace mi alma de ansiedad;
Susténtame según tu palabra.

2-    Oración diaria: no estamos hablando de orar cuando tenemos problemas, justamente ese es el problema, muchos comenzamos a orar cuando tenemos problemas, cuando ya se nos acaban los recursos vamos a Dios. Pero una persona que tiene una vida de oración está preparada para enfrentar situaciones adversas. Vive en dependencia de Dios y puede entender mejor los planes de Dios, porque ve su obrar día a día.
1Pedro 5:7  echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Busque un tiempo de oración, tome un lista de motivos propios y ajenos, haga una rutina, aunque al principio no vea resultados, aunque sienta igual la ansiedad siga adelante, cada día usted tomará una actitud de dependencia en Dios y podrá estar más seguro de que Él obrará en su vida.

3-    Comunión con otros: es importante que gaste tiempo con otros creyentes que puedan ser de influencia positiva para usted, que le ayude a crecer, que viendo sus experiencias puedan traer confianza a la suya, que puedan orar juntos y aconsejarle. Realice actividades deportivas o caminatas. Preocúpese por otros, visite y ofrende a personas necesitadas. La ansiedad hace que usted se centre en sí misma, pero cuando ve a los demás y sus necesidades, verá que hay muchas otras personas con problemas y que usted puede ser el instrumento de Dios para solucionarlo.
1Juan 3:16  En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
17  Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
18  Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

4-    Tenga una actitud positiva: domine su estado de ánimo, no se deje manejar por la ansiedad ni la preocupación, controle sus emociones. Aunque parezca difícil usted tiene al Espíritu Santo quien puede ayudarle, el dominio propio es uno de sus frutos. Busque motivos para estar agradecido a Dios, piense en todas las cosas buenas que tiene, en los talentos que Dios les dio, en la oportunidad de ayudar a otros. Haga una lista de cosas que son buenas y favorables en su vida, si no puede hacerla solo, busque a un hermano que le ayude. Lea Salmo 103 anote los motivos para alabar a Dios.
Proverbios 18:14  El ánimo del hombre soportará su enfermedad;
 Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?

Bailar con la ansiedad puede llegar a matar tu espíritu, te desgastas en una pista que no te lleva a nada, te quita el sueño y la energía. Te hace ver fantasmas y creer que Dios no está a tu lado. No somos personas con un gran problema, somos personas con un Dios grande.


sábado, 31 de diciembre de 2011

El último día



Hoy se acaba este año, quizá muchos de nosotros hemos hecho algún tipo de balance general de todo lo que nos pasó, separando lo bueno de lo malo, sacando ganancias y pérdidas. Tal vez te fue bien, quizás no, pero casi todos se ponen un poco sensible hoy. Con nuevas esperanzas y proyectos para el año que comienza, con nuevas propuestas y nuevos desafíos: “este año voy a ser mejor”, “voy a hacer dieta”, “voy a leer más mi Biblia”, “voy asistir a la iglesia” y otras muchas promesas. Que a veces terminan en sólo simples deseos y augurios de una tarjeta de fin de año.

Dirás que soy un amargo o pesimista, pero en realidad es sólo un cambio de día en el calendario, el resto de la vida sigue igual, no cambia porque cambiemos el último dígito en nuestros años. Tus problemas siguen ahí, los líos de la familia, tu falta de dedicación a las cosas de Dios, aún ese pecado que te asedia seguirá ahí.



No quiero desanimarte, a mí en lo personal, me encantan estas fechas; Navidad y año nuevo son muy especiales y emotivas, puedo ver a mi familia, pasar un tiempo especial, recordar el nacimiento del Salvador y pensar en todo lo que podremos hacer el próximo año. Y al igual que tú, también hago un balance de este año. Pero ¿Cuál es la postura que debemos tomar? ¿Quemar un monigote diciendo que es el año viejo y que ahí están todas aquellas cosas malas para comenzar un año nuevo?, ¿Comer 12 pasas de uvas y pensar en deseos buenos para el año que comienza?, ¿Abrazar al pariente con el cual estuve todo el año peleado y suponer que se solucionaron las cosas con ese abrazo mágico?. No definitivamente no.

Como hijos de Dios tenemos cosas mejores, vivimos un mundo diferente al resto, mientras todos viven según sus supersticiones y deseos vanos, el hijo de Dios vive por fe. Hasta lo malo de este año que pasó no es tan malo porque por medio de la prueba pudiste crecer y conocer más a Dios, o a ti mismo viendo lo débil y cuanto necesitas de Dios o lo fuerte y maduro que te has vuelto, porque en otro momento no habrías salido de esa.

Al comenzar otro año se me vienen algunos versículos a la mente como:

Mateo 6:31  No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32  Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34  Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Santiago 4:13  ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;
14  cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.
4:15  En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

Constantemente nos preocupamos de nuestro futuro, el mundo consulta hasta una farsante vestida de gitana para ver si le dice que va a pasar. Constantemente estamos convencidos de que tenemos todo claro, y que nuestros proyectos son los mejores, que nuestra vida y triunfo está asegurada en nuestros planes. Pero pocas veces preguntamos a Dios cuál es su plan y si podemos ser parte de él.

Si quieres un consejo para este año que comienza te doy estos:
-          No comas ansias antes de tiempo. No te preocupes por lo que aun no llega.
-          Busca a Dios, encuéntrate con Él, aviva tu comunión con Cristo.
-          Lo malo que ya pasó déjalo a tras, ya no puedes cambiarlo.
-          Busca el plan de Dios, qué quiere hacer en tu comunidad, iglesia y familia.
-          Únete al plan de Dios, no hagas tus propios planes sino acóplate a lo que Dios hace.
-          Encomienda a Dios tu futuro, ora por tus proyectos, pregúntale a Dios si eso es lo bueno que hagas y si te apoyará.
-          Ríndete a la voluntad de Dios y prepárate para ver cambios y ajustes en tu vida.
-          Dedica a Dios este año, entrégale a Él el control de tu vida y verás su paz.

No hay una receta general para una vida con éxito, porque todos somos y vivimos vidas diferentes, pero si hay una receta para el fracaso en tu vida y es: “dejar a Dios a un lado”.

Recuerda: “los hijos de Dios no somos personas con un problema, sino con un propósito” busca el propósito para este año y tómalo de la mano de Dios.

Unos últimos versículos para que lo pienses:

Eclesiastés 12:13  El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

Proverbios 16:3  Encomienda a Jehová tus obras,
 Y tus pensamientos serán afirmados.

Si se te ocurre algún otro versículo, puedes comentarlo abajo, será de gran bendición y que comiences un buen año.