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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Dime qué apacientas y te diré a quién amas


Es interesante pensar en dos personas que demostraron su amor al Padre y como consecuencia terminaron apacentando animales.

Me refiero al Hijo menor de la historia del hijo pródigo y a Pedro. Sí, en realidad piensa un poco en ambos. No voy a relatar toda la historia porque la debes conocer y si no, puedes leer en tu Biblia. Pero, el hijo menor de la historia, el hijo pródigo, un día pidió todo lo que le correspondía de su herencia al padre y se fue lejos; dice la biblia que malgastó su dinero, su hermano mayor dijo que lo gastó perdidamente con rameras; pero en fin, él vivió desenfrenadamente su locura adolescente amando al mundo. Demostró que amaba más al mundo que al padre y terminó apacentando chanchos.

En cambio Pedro, sí el bocón del grupo, el que dijo que daría la vida por Jesús y después lo negó tres veces, sí ese mismo; se enfrentó a Cristo reconociendo que lo amaba pero que necesitaba crecer en su amor a Dios y terminó apacentando ovejas. El Señor Jesús le dijo: “Pedro ¿me amas? Apacienta mis ovejas”.

Siempre hay trabajo en cualquiera de las decisiones que tomemos, algunos trabajamos para Dios, otros para el mundo. Algunos apacientas ovejas, otros cerdos. Unos glorifican a Dios, otros deshonran su Nombre. El punto es que cada una de nuestras decisiones nos llevará a vivir una vida de servicio a Dios o al mundo. Tu amor a Dios se manifestará en lo que apacientas, ¿cerdos u ovejas?, tarde o temprano se notará lo que apacientas porque tendrás el aroma que corresponde: a verdes pastos del prado o los desagradables olores del fango. 

En definitiva: El que ama a Dios apacienta ovejas. El que ama al mundo a chanchos.

Otro personaje que mostró su amor fue Demas. Pablo dijo:

2Timoteo 4:9  Procura venir pronto a verme,
10  porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica…

Siempre que uno ama más al mundo que a Dios, desampara a otros y a la obra de Dios. Eres muy, pero muy, (entiéndeme bien) muy importante para el resto de cristianos y la obra de Dios, eres parte fundamental en el cuerpo de Cristo. Te necesitamos, queremos que estés con nosotros, amamos ver tu rostro en la iglesia, cantando, orando, aprendiendo y enseñándonos. Eres muy, pero muy importante para mí. Sólo tres versículos de la Biblia hablan de Demas, y es triste ver que no le recordamos como el compañero de servicio, sino como el que abandonó a Pablo; el que amó más al mundo.

Un último aspecto es que, el que ama más al mundo que al Padre siempre tiene un lugar donde ir, no es el mejor, pero sabe donde ir: el hijo pródigo a una provincia lejana. Demas a Tesalónica. Siempre que un creyente se aleja de Dios sabe donde va: “donde está el pecado que más le gusta”.  En cambio el que vive por fe, el que sigue a Dios, el que lo ama; muchas veces no sabe, pero va confiado que si Dios le lleva a cualquier lugar, es lo mejor. ¿Quieres ejemplos? Ahí te van: Felipe, no sabía a donde y lo llevó al desierto a predicar a un etíope, a apacentar una oveja, a Elías a una viuda, a darle de comer, a Juan el bautista, a predicar, a doce discípulos a estar con Jesús, siempre hay algo que hacer en la presencia de Dios, siempre un lugar donde ir, quizás no lo sepas, pero Él sí lo sabe. La pregunta es: ¿a quién amas más? Mira lo que apacientas y lo sabrás.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Lo que es imposible para el chancho


Nunca me lo pude imaginar, pero eso tiene de bueno internet, te da datos que quizá no lo puedas encontrar en un periódico o libro. Me encantan los animales, es más cuando tenía 8 años soñaba con ser veterinario. Siempre tuvimos animales en nuestra casa, crecí en una zona rural en Misiones, Argentina, muy cerca de Paraguay. Teníamos una pequeña chacra o granja, con diferentes animales. Pero sobre todo me encantaban los gatos.

Cada uno de estos animales tienen características particulares que lo hacen especiales y me maravillo con el diseño de Dios en esto. Me parece casi imposible creer que alguien piense que es producto de la evolución. Bueno pero este es otro tema.

Sabían que el chancho, cerdo o cochino, como lo quieran llamar; es incapaz de mirar al cielo, es imposible físicamente para él. No puede levantar su cabeza y mirar hacia arriba, es algo curioso ¿verdad?. Para nosotros pensar en algo así es casi una locura lo podemos hacer sin ningún problema, es lo más natural para nosotros, pero para el pobre chanchito no.

¿Cuál es el punto? No lo sé, me quedé pensando en esto en relación con mi vida espiritual, cuando ando bajoneado, con pocas energías, desanimado, con poca fe, me vuelvo chancho, todo me pesa, me gusta revolcarme en mi propio pecado y desánimo, me gusta estar tirado en el suelo sin que nadie me moleste. Cuando estoy desanimado soy incapaz de mirar al cielo, el fango de mi chiquero, la suciedad que me rodea me mantiene con la cabeza agacha, sólo mirando mi propia condición. Es difícil mirar a Dios cuando estamos desanimados; es difícil creerle a Dios, es difícil pensar en que podemos salir de ese estado, es imposible levantar la cabeza y mirar al cielo.

Estoy seguro que en algún momento te sentiste así, con pocas ganas, sin ganas de mirar hacia arriba, pero Dios hace algo maravilloso en nosotros. Su amor y bondad no saca del chiquero, nos limpia y nos coloca en un lugar de altura, cerca de su presencia, donde es imposible no contemplar el cielo, su gloria, su paz. Donde el Sol irradia tu rostro y la brisa te levanta el ánimo. Donde dejas de ser chancho para convertirte en águila, tienes nuevas fuerzas, alas para volar, razones para estar en el cielo, en lo alto.

Sal 40:1 Pacientemente esperé a Jehová,
 Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2  Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
 Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3  Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
 Verán esto muchos, y temerán,
 Y confiarán en Jehová.
4  Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,…

Dios es el que hace esto por nosotros, nos levanta, nos rescata, nos limpia y nos pone en un lugar seguro. El pasaje dice que “pone un nuevo cántico” que somos “bienaventurados los que confiamos en Él”.

No seas chancho, no quedes mirando la miseria de tu chiquero, clama y espera en Dios, Él hará el resto.