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jueves, 29 de noviembre de 2012

Murphy y yo

Siempre me han llamado la atención las leyes de Murphy, aunque tengo que ser sincero y decir que me parecen pensamientos básicos, como si alguien solamente se haya sentado a ver y observar lo que pasaba a su alrededor y las anotó en un libro.
Las más conocidas con las del semáforo, la fila en el supermercado y la típica del gato o la tostada con mermelada. Llega un punto en que se pierde de la realidad y no sabemos si todas estas leyes son de Murphy, y la verdad es que hay varias personas al igual que él que escribieron leyes parecidas y sus corolarios. ¡Ja... te agarré! ¿Qué es un corolario? Bueno: “Un corolario (del latín corollarium) es un término que se utiliza en matemáticas y en lógica para designar la evidencia de un teorema o de una definición ya demostrados, sin necesidad de invertir esfuerzo adicional en su demostración. En pocas palabras, es una consecuencia tan evidente que no necesita demostración.” – Gracias: http://es.wikipedia.org/wiki/Corolario

Veamos algunas de estas leyes, que hasta te hacen reír, parecen absurdas pero si lo piensas bien, te darás cuenta que son tan reales y lo vives diariamente. Lo gracioso es el título con el que encontré estas leyes: “LEYES DE MURPHY: LAS LEYES DE LA MÁXIMA FATALIDAD CON EL MÍNIMO ESFUERZO”
  • Cualquier cosa que pueda ir mal... irá mal. (Ley de Murphy)
  • Si una cosa puede ir mal, irá mal por triplicado. (Ley de Murphy sobre el gobierno) 
  • Si hay diversas cosas que pueden ir mal, irá mal, la que haga más daño. (Corolario de Murphy)
  • La ley de Murphy, no la inventó Murphy, sino otro hombre que se llamaba igual.
  • Dos colas no son más que el principio. (Corolario de Kuhin sobre la ley de Murphy)
  • Nada es tan fácil como parece. (Primer corolario de Murphy)
  • Todo requiere más tiempo del que prevés. (Segundo corolario de Murphy)
  • Si varias cosas pueden ir mal, irá la que genere problemas mayores. (Tercer corolario de Murphy)
  • Las fotocopiadoras sólo estropean los documentos más importantes.
  • Los aparatos eléctricos, fallarán en el momento más inconveniente. (Primera ley de Murphy sobre la construcción)
  • Cuando desarmes cualquier cosa para arreglar un pequeño problema, causarás un problema más grande. (Segunda ley de Murphy sobre la construcción)
  • Cuanto más planificas un proyecto, más embrollos hay cuando algo falla. (Tercera ley de Murphy sobre la construcción)
  • Cuando un trabajo está terminado, es cuando se descubre la manera más sencilla de hacerlo. (Cuarta ley de Murphy sobre la construcción)
    Corolario: Arreglos precarios que parecen duraderos a mitad del trabajo nunca terminarán bien.
  • Factor de Futilidad: Ningún experimento es un fracaso total. Por lo menos puede servir como mal ejemplo.

La verdad no puedo leerlos y evitar sonreír. Lo trágico de estas leyes es que para muchos se convierten en su razón de vivir, en una filosofía y se vuelven perezosos y hasta cobardes de enfrentar nuevos desafíos. Lo más triste es que algunos cristianos dejan de confiar en el poder y obra de Dios porque se aferran a pensamientos como estos. Tengo que aclarar que no estoy diciendo que estas leyes estén mal o sean "malvadas leyes que atentan contra la mente de los hijos de Dios", no nada de eso. Lo que estoy diciendo es que hay personas que viven según esto y no según la verdad de Dios. Pensamientos derrotistas, estancados y sin propósitos pueden surgir de alguien que piensa que todo irá mal, o que siempre se dañarán las cosas.

Pienso en versículos como “somos más que vencedores” Rom. 8:37 o este otro 2Co 2:14  “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.” Vemos que la razón de nuestra victoria es “EN CRISTO”. El hijo de Dios vive en una esfera diferente al del resto del mundo, vive bajo el poder de Dios, guiado por su Espíritu Santo y transformado por la obra de Jesucristo. Nada es igual para un cristiano, mientras otros ven el camino sin salida, el hijo de Dios puede encontrar salida, salvación y victoria en Cristo Jesús. Un creyente no puede o no debe dejarse llevar por pensamientos como este. El cristiano debe hacer un cambio a su entorno, mostrar que en Dios puede más que todos.

Por último para reírte un rato: http://www.youtube.com/watch?v=anTLyGP3OpY

miércoles, 26 de octubre de 2011

Con 7 me alcanza


Esto no se trata de un juego de cartas, como el truco que se juega en Argentina, no es que quiero un 7 de oro o de espadas. Pero ¿te has dado cuenta que a veces necesitamos pocas cosas para estar llenos y satisfechos en nuestra vida? Tampoco me estoy refiriendo a algún tipo de dieta de 7 ingredientes o al súper helado de 7 sabores.
En mi vida, en particular, he luchado con mis propios pensamientos derrotistas inducidos por el diablo a que crea que no soy un buen hijo de Dios, que no valgo la pena y que no merezco tanto perdón y amor, en definitiva: “la gracia de Dios se gastó en vano en mí”.

Pero estos 7 versículos cambian radicalmente mi pensamiento, como dice Marcos Vidal: “se me desenreda sola mi madeja… y reconozco tu escritura aunque el renglón esté torcido”. 

Lean por favor:
Tit0 3:1  Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.
2  Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
3  Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
4  Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
5  nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
6  el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
7  para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

En mi Biblia este pasaje tiene como título: “Justificados por Gracia” y es realmente una declaración de la gracia de Dios.

¿Cómo identificamos la gracia de Dios?

Bueno, para mí hay una palabra clave: “éramos” no sólo es una cuestión de tiempo sino también de modo, porque si éramos implica que ya no lo somos. Y sí, éramos totalmente contrarios y enemigos de Dios, haciendo malas obras, ofendiéndole constantemente. Y es ahí cuando aparece la otra palabra que me muestra la gracia de Dios: “pero”, uff! Qué bueno que exista está palabra. Porque eso significa que existe otra opción, otra oportunidad y es eso justamente lo que la gracia nos da.

Hace un tiempo fui a comprar hamburguesas cerca de mi casa, al regresar a casa, como la calle estaba iluminada, pues era de noche; no me di cuenta que las luces del automóvil estaban apagadas, hasta que vi a un policía hacer señales para que me detenga. Al verlo automáticamente encendí las luces, pero ya era tarde. Él me dijo: ¿sabe usted que eso es una contravención? Sí, le respondí, pero no me di cuenta que salí sin encender las luces. Me miró y agregó: esta vez le dejo pasar, pero la próxima voy a tener que multarlo.

Eso es gracia, que me perdone la infracción. Que me deje en libertad, que traiga alivio a mi vida, porque de verdad, cuando me dijo que me podía ir sentí que volvía a respirar. La gracia tiene esa facultad de darte una nueva manera de encaminar tu vida, desde ese día siempre verifico las luces en la noche cuando voy  a conducir.

Pero… Pero, esta palabra nos muestra también quién nos dio tal gracia y fue Jesucristo. Es Dios el que nos otorgó el perdón por medio de Cristo, no nosotros mismo, no hay nada que podamos hacer para obtener salvación y es Dios y su amor el que no da gracia y no simplemente gracia y ahí nomás, sino que es abundante. Dios da las cosas conforme a SU medida, Dios es grande, perfecto, suficiente y bueno por lo tanto todo lo que da es de la misma manera. Sin esta gracia no podremos vivir. La gracia de Dios siempre te da más de lo que puedes esperar.

Estos 7 versículos hoy deben impactar tu vida, grábalos en tu mente y corazón, ponlos como un recordatorio en tu mano derecha, tenlo frente a tus ojos, donde los puedas ver para que cuando llegue la duda del enemigo te acuerdes de que la gracia pudo más.

domingo, 23 de octubre de 2011

Dame tu corazón

“Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos”. Prov. 23:26

¿Qué podríamos dar a Dios que realmente valga la pena? ¿Un auto, una casa, un televisor, un juguete preferido? La verdad nada de eso le interesa más a Dios que el corazón.
Dios quiere tener una relación personal con nosotros, ser nuestro Padre, nuestro amigo. No necesita cosas materiales, no necesita que hagamos cosas grandes para Él ni pequeñas, sólo le interesa que podamos acercarnos a Él y buscarlo día a día.

¿Por qué Dios quiere nuestro corazón y no nuestros ojos o nuestra boca?
Porque en el corazón están nuestros sentimientos, y quiere que le amemos profundamente.
Porque del corazón salen nuestros deseos y si amamos a Dios buscaremos las cosas que le agradan a Él.
Porque el corazón gobierna nuestros pensamientos, y si tenemos nuestro corazón en Dios haremos cosas que le glorifiquen a Él y le obedezcamos.
Dios quiere nuestro corazón porque si se lo damos, Él nos llenará de alegría y guiará siempre a lo mejor.

¿Qué hará Dios en mi corazón?
Primero lo limpiará de todo pecado. Jesús murió en una cruz, derramó su sangre y resucitó para darnos perdón de pecados y limpiarnos de todos ellos. Si recibimos a Jesús en nuestro corazón, Dios promete aceptarnos como hijos y darnos la vida eterna y estar junto a Él en el cielo.
Segundo, dará esperanza y gozo de saber que estaremos por siempre con Él, que nos ayudará en nuestros problemas y nos cuidará. Estaremos confiados y seguros.
Tercero, nos dará su amor, podremos experimentar y mostrar amor a los demás de una forma que nunca antes lo haríamos. Amaremos a Dios mismo, porque su amor estará en nosotros.
Por último, hará su morada en él. Dios no sólo quiere perdonarnos sino vivir en nosotros, su Espíritu Santo hará su casa en nosotros y estará por siempre aquí. Desde nuestro corazón podrá ayudarnos a vencer la tentación y dejar el pecado, entender y amar la Biblia. Nos guiará a orar y nos mostrará qué hacemos mal y qué ofende a Dios. 

Dios quiere nuestro corazón porque ahí está nuestra vida en sí. Y que mejor lugar es que nuestra vida esté en las manos de Dios.

jueves, 13 de octubre de 2011

Comunicación


La comunicación es la base toda relación humana. No podríamos enamorarnos o mantener una relación sin conocerle, compartir y hablar con él. La queja de la mayoría de los jóvenes hoy en día es: que sus padres no les escuchan o no les prestan atención o no les hablan.
La sociedad de hoy tiende a ser cada vez más impersonal, las redes sociales, los sms sólo hacen que mostremos lo que queremos que vean de nosotros, una fachada elegante y conveniente. Un perfil aceptable y hasta iluso. 
Pero la raíz de toda relación es la comunicación; sin ella no podemos ir más allá de la simple apreciación. Es como pasar por una vitrina de la pastelería pero no entrar ni siquiera para sentir el aroma de las tortas. Una relación sin comunicación se vuelve solitaria. La comunicación por monosílabos: si, no, ¿eh? sólo trae como consecuencia el abandono y el engaño. Cuando los hijos comienzan a ocultar cosas a los padres porque sienten que no les prestan la atención requerida, cuando el esposo busca fuera del hogar cariño porque sólo escucha quejas al llegar del trabajo, cuando la esposa da más tiempo en la red social de internet porque su marido sólo quiere ver televisión. Sin comunicación nuestro único destino es la soledad y la tristeza.
Creo que los 5 minutos más importantes del día son los primeros al ver a mi esposa. Porque de acuerdo a cómo me comunique con ella resultará el resto de mi día. Si fui grosero, si fui amable, si le pregunté como se sentía, si no me fijé en cómo estaba vestida, si fui profundo en el decirle te amo o simplemente lo dije como respuesta mecánica y continué viendo mi celular. Todo eso condicionará el resto de mi relación por este día; no quiere decir que la relación terminará, pero sí cómo será el resto de nuestra comunicación; quizás amorosa, áspera o tal vez distante y fría. Todo depende de cómo me comunico con ella, o con mis hijos, mis amigos, mis padres; cualquiera sea el caso, esos serán los 5 minutos más importantes de tu día.
La comunicación interpersonal no es sólo verbal sino también corporal, gesticular, intencional. Las palabras a veces dicen menos que los gestos, tonos o posturas. Debo tener cuidado para expresar correctamente lo que quiero decir. No quiero decir “tener cuidado” como si estuviera ocultando algo, sino más bien con amor, cuidando a la otra persona de que no mal entienda lo que estoy tratando de decir. Yo no creo que las personas dicen cosas sin querer. A veces  oímos que después de una pelea uno dice al otro: “no quise decirte eso”. 

Personalmente creo que sí, realmente lo quisimos decir; porque quizás el enojo, la envidia, el rencor u otro sentimiento nos movió a decir eso con la intensión de lastimar. Sabíamos que si decíamos esa palabra provocaríamos cierto efecto en el otro. Creo que no medimos lo que decimos, creo que a veces decimos porque estamos enojados pero no nos fijamos en las consecuencias de lo que dijimos y luego nos arrepentimos. 
Algunos no entienden lo que se les pide porque el orden de la indicación está cambiado. Una mamá dice: “si quieres ver televisión, lava los platos”. Entonces al darse cuenta su hijo está viendo televisión y no ha lavado los platos. ¿Por qué? Simplemente porque el orden le dicta lo que debe hacer primero: ver televisión, lavar los platos. Alguno dirá es un ejemplo muy tonto, pero también muy cotidiano y casi imperceptible, lo hacemos todo el tiempo, pensamos: hago esto primero y luego lo otro no hay problema. Pero si el orden estuviera correcto no habría problemas: “lava los platos y después ves televisión”. 
Las palabras tienen la facultad de atraer o alejar a las personas. Con palabras podemos mostrar amor u odio, podemos mostrar interés o indiferencia. Por eso es muy importante que sepamos como comunicarnos con los demás. 
Quiero hacerte una pregunta y luego llegar a una conclusión:
¿Cómo es tu relación con los demás? Quizás seas de los que tienen muchos amigos, de los que son buenos en las relaciones, estable y equilibrado; o quizá el que poco habla y casi nadie quiere estar con él. Piensa en que tu vida pasa y los días no te esperan, que todo el tiempo que tienes hoy es para aprovecharlo en vivir de la mejor manera, con buenas relaciones y siendo de influencia a otros.
Colosenses 4:6 “Sea vuestra palabra siempre con gracia, SAZONADA con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” 
La conclusión es que Dios también quiere comunicarse con nosotros porque quiere tener una relación personal, íntima y amorosa.
Dice la Biblia:
1.       Él buscó la forma de acercase a nosotros para que podamos tener comunión con Él.
 San Juan 1:14 “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.
2.       Dios tuvo que tomar la forma de hombre para poder comunicarse con nosotros, entendernos y así mostrarnos su amor.
Hebreos 1:1-3 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
3.       Dios quería hablarnos en forma personal y declararnos su amor
San Juan 3:16-18 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
4.       Dios nos reconcilia por medio de Jesús
Colosenses 1:19-22 “por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;”

Dios quiere comunicarse contigo, ¿estás dispuesto a escucharle? Dios ya dio el primer paso, depende de ti aceptar su oferta de amor.