miércoles, 30 de noviembre de 2011

Lo que es imposible para el chancho


Nunca me lo pude imaginar, pero eso tiene de bueno internet, te da datos que quizá no lo puedas encontrar en un periódico o libro. Me encantan los animales, es más cuando tenía 8 años soñaba con ser veterinario. Siempre tuvimos animales en nuestra casa, crecí en una zona rural en Misiones, Argentina, muy cerca de Paraguay. Teníamos una pequeña chacra o granja, con diferentes animales. Pero sobre todo me encantaban los gatos.

Cada uno de estos animales tienen características particulares que lo hacen especiales y me maravillo con el diseño de Dios en esto. Me parece casi imposible creer que alguien piense que es producto de la evolución. Bueno pero este es otro tema.

Sabían que el chancho, cerdo o cochino, como lo quieran llamar; es incapaz de mirar al cielo, es imposible físicamente para él. No puede levantar su cabeza y mirar hacia arriba, es algo curioso ¿verdad?. Para nosotros pensar en algo así es casi una locura lo podemos hacer sin ningún problema, es lo más natural para nosotros, pero para el pobre chanchito no.

¿Cuál es el punto? No lo sé, me quedé pensando en esto en relación con mi vida espiritual, cuando ando bajoneado, con pocas energías, desanimado, con poca fe, me vuelvo chancho, todo me pesa, me gusta revolcarme en mi propio pecado y desánimo, me gusta estar tirado en el suelo sin que nadie me moleste. Cuando estoy desanimado soy incapaz de mirar al cielo, el fango de mi chiquero, la suciedad que me rodea me mantiene con la cabeza agacha, sólo mirando mi propia condición. Es difícil mirar a Dios cuando estamos desanimados; es difícil creerle a Dios, es difícil pensar en que podemos salir de ese estado, es imposible levantar la cabeza y mirar al cielo.

Estoy seguro que en algún momento te sentiste así, con pocas ganas, sin ganas de mirar hacia arriba, pero Dios hace algo maravilloso en nosotros. Su amor y bondad no saca del chiquero, nos limpia y nos coloca en un lugar de altura, cerca de su presencia, donde es imposible no contemplar el cielo, su gloria, su paz. Donde el Sol irradia tu rostro y la brisa te levanta el ánimo. Donde dejas de ser chancho para convertirte en águila, tienes nuevas fuerzas, alas para volar, razones para estar en el cielo, en lo alto.

Sal 40:1 Pacientemente esperé a Jehová,
 Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2  Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
 Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3  Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
 Verán esto muchos, y temerán,
 Y confiarán en Jehová.
4  Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,…

Dios es el que hace esto por nosotros, nos levanta, nos rescata, nos limpia y nos pone en un lugar seguro. El pasaje dice que “pone un nuevo cántico” que somos “bienaventurados los que confiamos en Él”.

No seas chancho, no quedes mirando la miseria de tu chiquero, clama y espera en Dios, Él hará el resto.

martes, 29 de noviembre de 2011

¿A qué hora llega la muerte?


Creo que todos nos hemos preguntado esto alguna vez, o quizás: ¿Cuándo moriré?. Pareciera que la muerte es un enigma para el hombre que llama tanto su atención como lo llena de miedo. Existen películas sobre ella, canciones, libros, personas que aseguran hablar con lo que ya no están (claro que sabemos que es un engaño). Algunos tratan de desafiar a la muerte diciendo que no van a ser alcanzados por ella. Otros la veneran, le rinden culto y le hacen fiesta como en México.

Jerome Irving Rodale: fundador del movimiento pro alimento biológico y editor, vaticinó en una entrevista en 1971 que viviría hasta los 100 años. Murió pocos días después, de un ataque al corazón, a los 72 años.
Nadie tiene la vida comprada. Dios nos advierte sobre este tipo de pensamientos, el creernos capaces de controlar o retener nuestras vidas.

Eclesiastes 8:8  No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee.

Nadie puede determinar el día de su muerte, pareciera que tuviera alma propia, que la muerte es un ser que busca a quien devorar. Dios le dio esa autoridad cumpliendo así su propósito. La muerte es el juicio por mi pecado.

El Señor Jesús contó una parábola sobre un hombre, que como Joreme Irving, planificó vivir mucho, pero no temió a Dios y el epilogo de su vida fue INSENSATO.

Lucas 12:20  Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

Pero tranquilo, hay esperanza. Todo aquel que deposite su fe en Cristo Jesús, todo aquel que cree en que Él vino al mundo, entregó su vida en rescate por nuestros pecados, y que resucitó para darnos vida eterna no debe temer a la muerte. Después de todo, la muerte será sólo el traspaso a su presencia. Jesús fue el único que supo cuándo y dónde iba a morir, lo predijo una y otra vez, y enfrentó a la muerte porque sabía que morir significaba la vida para mí. Él cruzó el valle de la muerte para darme vida eterna, Él sufrió el frio de una tumba para darme calor de hogar en la familia del Padre celestial.

Sí, es cierto, no podemos tener el control del día de nuestra muerte, pero sí la seguridad de dónde nos iremos cuando muramos. Gracias Dios por darme la salvación y vida eterna, gracias Padre por hacer que la muerte en mí sólo sea la forma de llegar a ti. Gracias Jesús por ocupar mi lugar y pagar el precio de mi pecado, gracias por vencer a la muerte y traer vida. Amén.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Creer o no creer, esa es la cuestión


Es interesante como somos los seres humanos, nuestra mayor tendencia es a desconfiar, a no creer. Quizá porque tampoco somos fieles y veraces en lo que decimos, quizá porque prometemos sabiendo que no lo vamos a cumplir, o que no esperamos que nos crean.

Pienso que muchas veces reaccionamos a lo que nos dicen los demás, porque pensamos que si nosotros estuviéramos en esa posición no lo haríamos sinceramente. Bueno, estoy especulando, no quiero decir que todos hacemos eso. Pero piensa un poco, cuando das una buena noticia a alguien, la gran mayoría dice: “¡no te creo!, ¡mentira!”.

Es curioso que pensamos lo mismo de Dios, cuando Él nos dio por anticipado un aviso y llega el momento no lo podemos identificar ni creer. No digo que no creemos en Dios sino que no le creemos a Él. Cuando estamos ante una promesa cumplida, ante una gran bendición llegamos a dudar hasta de dónde proviene.

Una vez di una ofrenda a un hermano que estaba pasando por una necesidad, realmente Dios movió mi corazón a hacerlo; y cuando se lo di me dijo: “¿y esto, para qué es?, no lo puedo aceptar, no hace falta.” Es increíble, Dios estaba proveyendo para sus necesidades y él se negaba a creer que era de parte de Dios. Pensaba que era por lástima o por compromiso, me persuadía a que le prestara el dinero en vez de que se lo ofrendara. ¿No somos así todos? Dudamos tanto de los demás que no podemos esperar algo gratuito o por amor, siempre pensamos que hay alguna razón escondida.

Los discípulos del Señor Jesús habían escuchado por mucho tiempo que Él sería entregado, muerto y que resucitaría al tercer día, pero la Biblia se encarga de aclarar que ellos no entendieron. Ellos decían: ¡qué lindo! Hace tantos milagros que puede resucitar, pero en realidad no creían que tal cosa sucedería.

Mar 16:11  Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.

De pronto entra en la escena una mujer agitada, casi sin palabras, tanto por el cansancio de haber corrido con la noticia como por la emoción, al contarles lo que sabía, que Jesús había resucitado, no le creyeron. Era todo muy reciente, todo muy traumático. Uno de ellos lo traicionó, el otro le negó, otro estaba todo el tiempo cerca pero no pudo rescatarle. Todos los que decían amarle escaparon. Era demasiada la culpa y el sentimiento de fracaso como para creer en esas cosas. Nosotros prometimos mucho y le fallamos, nadie cumple sus promesas. ¿Cómo crees que haya resucitado? Mujer, estás muy afligida por todo, muy estresada, no dormiste bien y estás alucinando. No te creemos.  

A través de la Biblia que Dios jamás juzgó el miedo del hombre, porque es natural en nosotros, pero sí la falta de fe, la duda. No creer en Dios, en lo que Él dice, no creerle a Él, eso sí es pecado. Dios te dice: “no temas, yo estoy contigo”. Te dice: “ten ánimo, confía”. Te exhorta: “cree en mí, no dudes”.

Quizá estás pasando por momentos en los que te cuesta creer que Dios está obrando, quizá te cueste ver la mano de Dios detrás de todo esto. Pero no dudes, créele a Dios, no decaigas en tu fe. No te olvides que Él es Dios; que es capaz de hacer todo de la nada. No pienses que Él hará las cosas como tú, no hará las cosas a medias sino perfectas, así como Él es.

martes, 15 de noviembre de 2011

Temores en la vida


La juventud se caracteriza por la falta de temor. Ser temerario, un atrevido, arriesgarse a más. Ser joven es sinónimo de fortaleza, de vigor. Nos devoramos el mundo porque tenemos toda una vida por delante. 

Pero en la realidad actual hay muchos jóvenes que viven atormentados por sus miedos y son condicionados a vivir bajo un estilo y forma que en realidad no planearon y mucho menos quieren. Viven bajo estigmas, mascaras y maquillajes de personajes de fantasía, soñando con algún día encontrar un sitio para ellos, un lugar en este rompecabezas, un hogar donde sentirse libre y sin presiones.

El ideal de vida se transforma en una utopía, un sueño pintoresco del que nos hablaron cuando éramos niños y así como papá Noel y los reyes magos, en realidad no existía.

Pero la desdicha tiene sus ventajas, nos hace vivir incómodos en este mundo y nos empuja a buscar un rumbo quizá nuevo para muchos, que lamentablemente si no lo encontramos pasamos al montón de los que buscaron y se terminaron conformando al resto.

“no tengan miedo de ser lo que son, porque, llega un momento en que el hombre deja de ser lo que quiere ser, para pasar a ser lo que la gente quiere y ese es el peor error que comete el ser humano”  

Los jóvenes no son tontos, no son necios y no son infructíferos. Los jóvenes sienten, piensan, sueñan y temen. El miedo es parte de la vida y a veces nos impulsa al cambio y otras nos paraliza. Enfrentar los temores nos ayuda a reconocer nuestras debilidades y fortalezas, quizá a vislumbrar alguna forma de cambiar la situación y encontrar un escape, una guía, un rescate a lo que nos rodea y presiona hoy. 

Temor al presente – que dirán, como me ven, que tengo
Temor al futuro – desconocimiento, desconcierto, desaliento
Temor al pasado – no viví bien, me falto algo, no lo hice.

 Pero Dios te dice:

Isaías 41:10  No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:13  Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

Josafat un verdadero pastor


Creo que nadie cumplió el pedido de Jesús como Josafat, “apacienta mis ovejas”. Él fue realmente un pastor y dedicó su vida a buscar a Dios por eso se escribe de él al final de sus días: 

2Crónicas 20:30  Y el reino de Josafat tuvo paz;  porque su Dios le dio paz de todas partes.

Pero ¿Dónde comenzó todo esto? años a tras cuando dispuso su corazón a buscar a Dios.

2Crónnicas 17
1-      Dios estuvo con él, porque anduvo por los caminos de David
2-      Busco a Dios y no los baales
3-      Quitó la idolatría
4-      Enseñó al pueblo la ley

El valor de un hijo de Dios radica en su corazón, lo que decide hacer por su Padre Celestial.  Josafat no buscó agradar al pueblo ni aparentar una religión piadosa, decidió acercarse a Dios, buscarle e imitar la fe de otros que estuvieron antes que él.
Cuando vino el tiempo de prueba, pudo acudir directamente a Dios porque había cultivado una relación íntima con  Él. Pienso que muchas veces no recurrimos a Dios porque no tenemos confianza y pensamos que no valemos la pena para llegar a Él, pero justamente la obra de Cristo en nuestro favor nos acerca al Padre y nos hace dignos de pedir porque “Él nos ha reconciliado con el Padre mediante la sangre de su Cruz”.

Josafat mostró un corazón genuino ante Dios. No fue con zalamerías, dijo las cosas que sentía que sabía y que quería. 2Crónicas. 20.
Comienza este capitulo con una frase: “pasadas estas cosas” ¿Qué cosas? ¿Qué había pasado que fue tan importante para que este capítulo lo remarque? 

Bueno para saber eso sólo es cuestión de leer el capítulo anterior comienza con una exhortación departe de Dios. Josafat había hecho algo malo, se había dejado influenciar por un hombre impío, pero su corazón siempre estuvo buscando a Dios, así que luego de la exhortación refuerza todo sus propósitos para con Dios y comienza a enseñar al pueblo.

Que gran frase en los labios de un hombre que de corazón buscaba a Dios: “Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en lugar de hombres, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juagáis.”
Sólo un hombre que no busca el lugar de preeminencia puede ubicarse en el lugar correcto, ponerse como siervo y no como juez. El pastor sabio se preocupa no sólo de quitar los ídolos de la vida de sus ovejas sino que se ocupa en enseñarles a temer a Dios. Es fácil quitar cosas de la vida de alguien, pero sin enseñanza de Por qué debo quitarlo; pronto volverá a ocupar su corazón aquello que fue quitado. 

Así que luego de estas cosas, como dice el versículo 1 del capitulo 20 Josafat se vio en problemas e hizo lo que enseñaba, dependió y buscó a Dios, claramente en estos versículos muestra el contenido de su corazón.   
-          Sentía temor y miedo, sentía desesperación se vio incapaz de hacer frente a la situación y sin fuerzas.
-          Sabía que Dios tenía todo el poder para traer la victoria, conocía de sus hechos y de su poder, de su pacto y compromiso con Abraham
-          Quería su protección y ayuda. Júzgalos tú oh Dios, hazte cargo, toma tú las riendas de este asunto.

La respuesta de Dios fue de inmediato para un hombre que buscó su rostro, la respuesta fue favorable porque vio que su corazón sólo quería lo mejor para su pueblo y vino la alabanza, todo tenía que ser perfecto, no importa que vayamos a la guerra vamos a dar lo mejor a Dios, la mejor ropa. Quizá es uno de los pocos relatos bíblicos acerca de un culto de alabanza o adoración, Josafat lo organizó. Estamos del lado del ganador, vamos a adorarle, no estemos preocupados por lo que vendrá mañana, Dios nos prometió la victoria. Todo esto era producto de la fe, porque sólo tenían que ver, estar quietos y esperar. Pareciera que es la indicación preferida del Padre; sólo vean, yo me hago cargo.

Josafat no sólo fue un hombre de fe sino que llevo a un pueblo a madurar en la fe, su convicción hizo que un pueblo se vuelva a Dios y todos los de alrededor sepan que hay un Dios en los cielos y que los ayudaba.
Las  bendiciones por la obediencia fueron muchas, se demoraron días en recoger el botín. Pero todos tuvieron un mismo deseo, influenciados por el que estaba a la cabeza, vs.27, vinieron a la casa de Dios a adorar. La fiesta no terminaba, primero adoraron por fe, esperando la victoria, ahora adoran por gratitud, viendo cumplido el propósito de Dios.

Así concluye este pasaje, con temor a Dios por todos, con paz para un hombre que anduvo con Dios. El epílogo de la vida de Josafat fue: “y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová” vs. 32

Que mayor anhelo de un siervo de Dios, que se diga esto de él. Josafat un rey pero con un corazón de pastor, se dedicó a buscar a Dios y lo encontró al costado del camino en cada trayecto de su vida. Cuando decidió vivir para Él, lo puso en primer lugar. Cuando hizo mal, lo vio en las palabras de exhortación. Cuando estuvo en angustia lo encontró en la oración. Creyó por fe, lo tuvo en la alabanza. Cuando obedeció lo vio en la victoria y recompensa. Al final de sus días lo vio en su testimonio, cuando Dios dijo: buen siervo y fiel.
Amén…