Se dice que para ser un buen mentiroso hay que decir parte de la verdad. Uno que dice algo totalmente ficticio es un soñador, un inventor de historias pero no un mentiroso. Toda mentira debe contener el 60 % de verdad para ser creíble, porque de lo contrario, el que miente no podrá recordar lo que dijo y se contradeciría en algún momento.
Dicen que más fácil cae un mentiroso que un ladrón. Que la mentira tiene patas cortas y cola larga. Que a veces es necesaria para ayudar a alguien. En fin, se dice mucho pero todos en algún momento hemos mentido.
Mentir no es cuestión de acto, sino de carácter. Uno miente porque refleja el carácter natural del hombre, una naturaleza caída, condenada a castigo, hijos de desobediencia dice el apóstol Pablo.
Existen varias formas de mentira:
- El que dice una mentira, o sea, dice algo falso.
- El que oculta la verdad.
- El que calla la verdad.
- El que engaña a otro.
- Exagerar o disminuir.
- El que niega una verdad.
- El que inventa algo irreal.
- El que piensa que no tiene pecado.
La mentira tiene la característica de volverse un hábito, si mientes una vez, vas a notar que no tienes consecuencias inmediatas y a veces sales bien librado y vuelves a hacerlo y una vez más y al poco tiempo eres un mentiroso experto. Bueno justamente esa es la consecuencia de la mentira, que te creas que no pasa nada, que no hay consecuencias, que nadie te va a descubrir. Pero la mentira siempre sale a la luz.
Cuando mentimos pecamos por tres razones básicas, a mi parecer:
1- Vamos en contra de la persona de Dios. Dios no sólo dice la verdad sino que Él es VERDAD, y cuando mentimos ofendemos su persona. No le damos gloria.
2- Reflejamos el carácter del padre de mentira o sea el Diablo. Al mentir tomamos la semejanza de Satanás y actuamos como él y no como Dios.
3- Lastimamos a las otras personas, siempre alguien sale lastimado con una mentira, aun cuando fue por salvar a alguien de algún mal, al descubrirse la mentira siempre hay dolor.
Es mentira lo que dice Ricardo Arjona: “prefiero una mentira que me haga feliz, que una verdad que me amargue la vida”. Ese es el engaño más grande de Satanás, pensar que vas a conseguir algo bueno con el pecado. Nunca vas a sacar comida de un tacho de basura, nunca vas a sacar algo bueno para ti del pensamiento del mundo.
Un verdadero mentiroso es el que vive una doble vida, el que trata de mostrar piedad cuando hay engaño en sus ojos, el que refleja y se comporta según el carácter del Diablo. Que triste es ver que algunos hijos de Dios son mentirosos, viven engañando a otros, pero se engañan a sí mismos.
1Juan 1:6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;
7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
La mentira llega a ser un ancla en tu vida, te lleva a no decir la verdad, a andar en falsedad y simplemente mientes porque es lo primero que se te vino a la boca. Es parte de nuestra naturaleza pecaminosa. No somos mentirosos porque decimos mentiras, sino que decimos mentiras porque somos mentirosos. Es una cuestión de carácter no de hecho. Como hijos de Dios debemos reflejar el carácter de nuestro Padre Celestial no el del mundo.
Efesios 4:25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
1Juan 2:21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.
Apocalipsis 22:15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.
Hay una condenación para el que ama y hace mentira, el que se comporta como su padre el Diablo, pero si eres un hijo de Dios, si has aceptado a Cristo como Salvador, arrepiéntete de tu mentira y refleja el carácter de tu Padre Celestial. No ames la mentira, eso no es parte de ti, no te creas el engaño del enemigo que te dice que vas a sacar algo bueno del pecado. No ensucies tu imagen con una mentira, no importa del color que le quieras pintar, si es mentira ofende a Dios, refleja a Satanás y lastima a otros. Pero por sobre todo, tarde o temprano saldrá a la luz.
martes, 10 de enero de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
Es cuestión de óptica
Es chistoso, la óptica de los hombres y las mujeres. La forma en que ven
la vida y aun a sí mismos, la percepción que tienen de cada uno. Sólo considera
en lo que piensan cuando se ven al espejo.
Hace un tiempo vi en la televisión un programa humorístico donde la
comediante, un poco subidita de peso decía: “creo que tengo anorexia, porque me
veo al espejo y me veo gorda”.
Pero hay ciertos hombres con una panza que les cubre el cinturón y
piensan que son todo un modelo de revista.
Tú puedes ver que los hombres se dejan la barba, el cabello desordenado
y le crece la panza y piensan que están luciendo una vida llena de bienestar, y
dicen: “jeje… es la buena vida y la poca vergüenza”.
Sin embargo para las mujeres, su percepción frente al espejo es
totalmente diferente. Se preocupan por su apariencia, miran sus defectos,
tratan de maquillarlas. Ven la ropa, el color de los zapatos y si ha surgido
alguna cana o arruga que se note.
¡Ojo! No digo que a los hombres no les preocupe eso, sino que
simplemente no pensamos que eso nos hace ver feos. Después de todo, según la
frase: “el hombre es como el oso, cuanto más feo, más hermoso”.
Las conversaciones entre mujeres casi siempre son elogios sobre cuanto
han adelgazado, su corte de cabello y lo bien que le queda ese vestido. Pero la
de los hombres son casi insultos: lo gordo que estás, lo viejo que te ves y no
nos ofende. El pensamiento tanto de hombre y mujeres es tan diferente que es
casi imposible imaginar que concuerden. Es más, estoy seguro que esto debe
crear diferencias entre lo que lees y lo que piensas.
En fin… a lo que quiero llegar es que a pesar de que seamos diferentes
por genero, por pensamiento y por óptica, tanto hombres como mujeres debemos
entender y aceptar algo mucho más alto que nuestros puntos de vistas, y es: la
óptica de Dios.
Tu puedes verte escuálido, gordo, feo, amorfo y todos los adjetivos
denigrantes que se te ocurran cuando te ves al espejo; o por el contrario,
creerte la lo más lindo o linda del mundo, y pensar que el resto del mundo sólo
fue un boceto que Dios hizo antes de crear la obra maestra que eres tú. Pero lo
más relevante, lo que debe primar en tu vida es lo que dice Dios de ti, para lo
que te creó. Me encanta un versículo en el libro de Proverbios, creo que me da
cierto consuelo cuando me miro al espejo, y dice:
Proverbios 3:19 Jehová con sabiduría fundó la tierra;
Afirmó los cielos con inteligencia.
Este versículo, al igual que los capítulos siguientes muestran que Dios
hizo todo con sabiduría, nada al azar, sino que todo fue creado con plena
sabiduría de Dios. Ella, la sabiduría personificada, dice que estuvo junto a
Dios cuando fundó el universo. Esto quiere decir que no eres producto de la
evolución o un producto de la genética, Dios mismo te formó y te hizo, te
diseñó con un propósito.
Puede ser que al igual que a mí, al verte al espejo no quedes muy
conforme, pero Dios te creó con un propósito definido, por eso te dio esa
forma, estatura y color de piel. El problema es que a veces no sabemos cuál es
el propósito de Dios y divagamos en nuestra forma de ver, nos creemos la
mentira del enemigo y del mundo que te dice que no cumples con el modelo
estándar, como si hubiese uno.
No te dejes manipular por el pensamiento de este mundo. Cada vez que te
veas al espejo y no te guste lo que ves, piensa mejor en lo que Dios quiere que
veas. Mira más allá y déjale a Dios que haga su obra, permite que Él te muestre
su gloria y haga callar al mundo cumpliendo su plan con alguien como tú o yo.
Dale la oportunidad a Dios para que revele su gloria y poder, déjate usar por
Él y verás que siempre hace todo con sabiduría.
Si te consideras feo, bueno no te preocupes, siempre hay otro igual o
peor, sino mira mi foto. Pero la belleza es cuestión de óptica. Depende del
lente con el que ves.
Tú eres una gran obra de Dios, Él te formó para glorificarse en ti. No
te quejes, no mires con desprecio lo que Dios ha hecho, alégrate en la creación
de Dios. Al mirarte al espejo la próxima vez di: “¡pero que cosita linda!, Dios
realmente se lució al hacer esta obra de arte” recuerda todo lo hizo con
sabiduría.
Como dijo alguien una vez: “tú eres único y especial… al igual que el
resto de la gente”
jueves, 5 de enero de 2012
"Uno", el Tango
- Letra de Enrique Santos Discépolo (1950)
- Música de Mariano Mores (1950)
- Canta Roberto Goyeneche
Escuchalo mientras lees esto: http://www.youtube.com/watch?v=Gf2BmOwMFlg&feature=related
(intentá no llorar)
UNO
Uno busca lleno de
esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha
es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina.
Uno va
arrastrándose entre espinas, y en su afán de dar su amor sufre y se destroza,
hasta entender que uno se ha quedao sin corazón.
Precio de castigo
que uno entrega por un beso que no llega o un amor que lo engañó; vacío ya de
amar y de llorar tanta traición...
Si yo tuviera el
corazón, el corazón que di;
si yo pudiera, como
ayer, querer sin presentir...
Es posible que a
tus ojos, que hoy me gritan su cariño,
los cerrara con mis
besos sin pensar que eran como esos
otros ojos, los
perversos, los que hundieron mi vivir...
Si yo tuviera el
corazón, el mismo que perdí;
si olvidara a la
que ayer lo destrozó y pudiera amarte...
Me abrazaría a tu
ilusión para llorar tu amor...
Pero Dios te trajo
a mi destino sin pensar que ya es muy tarde y no sabré cómo quererte.
Déjame que llore
como aquél que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte.
Pura como sos,
habrías salvado mi esperanza con tu amor.
Uno está tan solo
en su dolor...
Uno está tan ciego
en su penar...
Pero un frío cruel,
que es peor que el odio, punto muerto de las almas, tumba horrenda de mi amor, maldijo
para siempre y se robó toda ilusión...
si olvidara a la
que ayer lo destrozó y pudiera amarte...
Me abrazaría a tu
ilusión para llorar tu amor...
Este es el corazón del hombre que llora por un amor que le engañó. Pareciera
que el corazón del hombre está ligado a este sentimiento de decepción y
desamor. Como si, tantos hombres como mujeres, vivamos expuestos a la desilusión.
Qué triste, pareciera que no hay esperanza. La bohemia llega como una compañera
que te hace pensar que lo único que queda a tu vida es llorar como el bandoneón,
gemir como este instrumento que hace vibrar el corazón de aquel que lo
escucha.
Creo que este tango revela el alma del ser humano, un alma afligida que
pone su esperanza y confianza en otro humano que no puede dar una esperanza
real y eterna, donde los sueños se desvanecen como la bruma. Bueno después de
todo eso dice la Biblia sobre nosotros, que somos como la niebla que hoy está y
después desaparece, como la flor del campo que está en una mañana y no lo
vuelves a ver. Qué triste es la vida de un hombre sin esperanza; pero que
alegría hay para aquél que encontró al Señor Jesús, para el que encontró un
amor real, verdadero y único; amor que perdura y es eterno, que se entrega y no
pide nada a cambio; amor que no defrauda, amor que vivifica, que llena de
esperanza. Amor que no termina con la muerte sino que va más allá, trasciende,
pues Él venció a la muerte para que siempre estemos con Él.
Salmos 48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente
y para siempre;
Él nos guiará aun más allá de la muerte.
Ya me cansé
Esto me frustra, para qué trato de hacer bien las cosas, de no robar, de
no defraudar a nadie. Si al final, para qué esforzarse tanto si ellos triunfan
en su vida y yo que trato de hacer todo bien no gano nada; es más, me
menosprecian. Así que decidí unírmelos, quedar con ellos de acuerdo, pero la
verdad por más que lo intenté no pude, me cuesta trabajo pensar de la misma
manera que ellos, no puedo entender como pueden ser tan indiferentes a la
necesidad de los demás y no tienen respeto de Dios.
No me quedó otra alternativa que ir a Dios y en su presencia pude darme
cuenta que Dios un día tomará el control de la situación. Dios castigará a los
malos. Me sentí tan mal, sentía que mi pecho iba a explotar. Fui tan torpe, tan
menso; realmente era como un animal; nunca me di cuenta que Dios siempre estuvo
a mi lado, me acompañaba en medio de las dificultades y me guiaba. Y un día
estaré en su presencia por siempre.
Verdaderamente, ¿con quien puedo contar si no es contigo? Y no quiero a
nadie más que a ti en mi vida. Toda mi vida se derrite en tu presencia, todo mi
ser puede estar cansado pero al poner en ti, oh Dios, mi confianza tengo
fuerzas.
Muchos pueden vivir lejos de ti, pueden tener riquezas, pero pobre de
ellos. Así que yo, he decidido estar en tu presencia, Tú eres mi esperanza y
veos tus milagros en mí cada día.
miércoles, 4 de enero de 2012
Un nuevo año, un nuevo camino
Ya comenzamos este nuevo año y muchos nos preguntamos ¿Qué haremos? Si
bien ya pasaron algunos días es como que aún no entramos en ritmo, todavía no
le agarramos la mano a cómo irá el resto y pensamos: “¿haré algo diferente?".
Hay cosas que son necesarias cambiar en la vida de cada uno, hay cosas
que podemos hacer y empeñarnos en mejorar, ajustes que son importantes para que
podamos ser mejores; todos necesitamos mejorar. Si no crees que debes mejorar
te detuviste en tu vida y vas camino abajo. La vida es tan dinámica que nunca
te detienes sino que si no avanzas comienzas a retroceder.
Así que un nuevo año debe tener un nuevo camino. Debes mirar al frente y
desafiarte a hacer cambios relevantes en tu vida, no hablo de cambios
radicales, sino cosas sencillas que hagan un cambio significativo en tu forma
de vivir, en tus hábitos, en tu forma de tomar decisiones, en tus prioridades. A
veces tus compromisos con las demás personas hacen que tomes decisiones que no
exaltan el nombre de Cristo. Y necesitas poner en orden eso.
Es fácil ver qué cambiar, sólo mira un poco a tu página de red social,
tus fotos, tus comentarios, tus etiquetas o la música que está pegada en tu
muro. Es cuestión de ver cuánto tiempo inviertes en leer algo que te lleve a
pensar en Dios, eso sin mencionar la Biblia. Cuánto oras al momento de
emprender algo. Todo es cuestión de prioridades y de orden. Debemos reconocerlo,
todos necesitamos hacer cambios. Tomar nuevos rumbos e identificarnos dramáticamente
con el Salvador.
Pro 16:9 El corazón del hombre piensa su camino;
Mas Jehová endereza sus pasos.
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