jueves, 6 de octubre de 2011

Yo no fui


Puede ser que mucha gente diga que yo he hecho muchas cosas, pero en realidad yo no fui:
Cuando se trató de interceder por otro, yo no fui como Moisés que rogó que Dios no destruyera al pueblo
Cuando se trató de ser santo, yo no fui como José que salió corriendo; aun con la vergüenza de estar desnudo
Cuando se trató de pedir, yo no fui como Ana que derramó su corazón ante Dios por un hijo, y fue tratada por ebria
Cuando se trató de perdonar, yo no fui como Jesús diciendo: ¿Dónde están los que te condenan? Yo tampoco
Cuando se trató de tener fe, yo no fui temerario como Noé que construyó un barco en medio de la nada y fue tenido por loco
Cuando se trató de ser valiente, yo no fui como Jonatán que se enfrentó a un ejército con un amigo porque sólo sabía que Dios podía hacer cosas con pocos o muchos
Cuando se trató de adorar, yo no fui como Abraham capaz de dar lo más amado
Cuando se trató de ser fiel, yo no fui como Sadrac, Mesac y Abed-nego que prefirieron el horno a postrarse a una imagen
Cuando se trató de ver, yo no fui como Elías que podía ver los carros de fuego porque las preocupaciones me distrajeron
Cuando se trató de escuchar, yo no fui como María prefiriendo estar a los pies de Jesús antes que ocuparse del mundo
Cuando se trató de hablar, yo no fui como Jeremías que no temía ni la cárcel por hacer la voluntad de Dios
Cuando se trató de confiar, yo no fui como Ezequías que llevó aun las cartas de sus enemigos para mostrarlas a Dios y pedirle que se haga cargo
Cuando se trató de tomar decisiones sabias, yo no fui como Mateo que dejó todo por seguir al Maestro
En mi vida, sólo puedo decir que fui como un publicano, que aun no se atrevía a mirar al cielo, golpeándose el pecho y diciendo: Sé propicio de mí, pecador. Y por eso sé que soy perdonado, justificado, santificado y un día glorificado con mi Salvador Jesús en el cielo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Implicaciones de la fe


Siempre que hablamos de fe pensamos en decisiones que debemos tomar, esas decisiones que a veces salen de lo común y entran en una dimensión un tanto desconocida e ilógica para algunos, sobre todo para aquellos que son ajenos a la vida de Dios.
La fe es la confianza que depositamos en Aquel que tiene poder para hacer todas las cosas. Eso quiere decir que tomar decisiones de fe, son decisiones basadas en lo que Dios puede hacer y no en lo que yo creo que puedo hacer.
Andar por fe, es andar conforme a los que Dios quiere y de acuerdo a su gracia y no en mis propias fuerzas.
Orar es una cuestión de fe, no sólo por el hecho de que nos acercamos y pedimos con fe, sino porque orar implica fe.

Heb 11:6  Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Para entrar en oración debemos creer que Dios existe, sin fe en Dios, que Él existe no podemos ni siquiera orar, porque ¿a quién oraremos entonces?
La fe es “la convicción de lo que no se ve”, reza el inicio de este capítulo; aunque no vea a Dios mi fe hace tener convicción que está ahí y me escucha. Dios siempre está presente en la vida de cada individuo, lo reconozca o no como su Dios, pero Él se manifiesta a todos los hombres, haciendo que sean inexcusables ante Él.

Rom 1:19  porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.
Rom 1:20  Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Dios siempre está obrando en cada hombre, de diferentes maneras. Es el hombre quien no reconoce a Dios en su vida. Pero aquellos que lo reconocemos vivimos por fe, porque por medio de la fe reconocemos que Él está presente. 
Cuando cierra sus ojos, cuando está en silencio, antes de dormir o mientras se baña, cuando su espíritu se aquieta, puede ver con los ojos espirituales a Dios, puede entrar a su presencia por la obra de Cristo, el único camino al Padre. Estar en su presencia no es entrar en éxtasis por horas de cantar de pie, sino por arrodillarme ante Él en oración, porque sé que Él está allí y me escucha.

martes, 4 de octubre de 2011

Sé lo que Dios quiere


Al pensar en ser lo que Dios quiere que sea, se me vienen varias ideas a la mente y por mucho tiempo pensé que debía ser alguien perfecto, sin fallas, como todo un apóstol de la Biblia, como un santo. Claro que no estaba viendo la realidad de la vida de los apóstoles ni de los santos, que son hombres como nosotros llenos de fallas y tentaciones como yo, pero con una pequeña diferencia que cambiaba todo el resultado de sus vidas. Esa diferencia se llama: sinceridad.
Me gustaría que veamos juntos como la sinceridad nos ayuda ser lo que Dios quiere que seamos, y de que sinceridad estamos hablando.
Esta sinceridad es básicamente reconocer lo que soy en realidad ante Dios, ante mí mismo y ante los demás, mirarme al espejo y decir: sí, yo soy así. No puedo ocultarlo, no puedo negarlo, pero Dios te pido que tú seas el que de ahora en más me guie a ser lo que tú quieres que sea.
Veamos tres áreas de la vida de un joven donde hay conflictos para ser lo que Dios quiere.


Identidad
La identidad no es una cédula, ni la ropa, ni la música que escuchas, estos son identificaciones; las cosas que usas para identificarte, ya sea con un grupo de personas o línea de pensamiento. Pero la identidad es lo que somos en nosotros mismos, no lo que mostramos que somos. Identidad es tu YO, lo que eres en lo más profundo de tus pensamientos, lo que en realidad eres.

Pro 23:7  Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
 Come y bebe, te dirá;
 Mas su corazón no está contigo.
Cuando recién llegue a Ecuador una de las primeras cosas que me gustó fueron los bolones. Así que, hecho todo un experto fui a comprar platano verde… claro, estamos hablando de identidad y yo mostraba mi identidad de argentino que todo lo sabe, y el vendedor de alguien que realmente sabe y me engañó, me dio guineos verdes (bananas verdes). Al llegar a la casa, el muchacho que me iba a enseñar a hacer bolones comenzó a reírse y burlarse de mí, porque me vendieron mal los verdes. Me sentía realmente tonto. 

Pero puedo entender dos cosas:
1-      que el guineo por más que se esfuerce y trate, nunca será un verde, porque su naturaleza es diferente, aunque los inexpertos como yo lo confundan jamás podrán hacer un buen bolón.
2-      que mejor es ir a comprar con alguien que sí sabe. 

La identidad como cristiano es algo que debemos mostrar en todo lugar, en todo tiempo. No es una camiseta que nos ponemos como hinchas, no es una forma de vivir, no es un estilo de vida, no es un ideal de vida, es vivir nuestra propia vida, lo que en realidad somos, nuestra nueva naturaleza, CRISTIANOS!!. 

Col 3:1  Si,  pues,  habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2  Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3  Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4  Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
5  Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
6  cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,
7  en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

Gal 2:20  Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Muchos tratan de vivir forzadamente una vida que agrade a Dios y ser santos, cuando en realidad debo dejar que Cristo ocupe más en mi vida, morir yo y dejar que su Espíritu guie mi vida. Sí es cierto que es una lucha con la carne, pero si trato de trabajar y trabajar sin entender que en realidad mi vida cambió y ahora soy cristiano, un hijo de Dios, salvo por la sangre de Jesús, comprado por Él y justificado, veré que mostrar al resto lo que realmente soy no es tan difícil.
Nadie se avergüenza de decir que es de un equipo de futbol, si el resto piensa diferente o no le gusta, que se las aguante, yo soy así y punto!!!. Porque esto es lo que está en nosotros lo que llevamos en la piel.
Del mismo modo debemos identificarnos con Cristo, ser un reflejo de Él, mostrarlo en todo lugar que esté, en la forma de actuar, de pensar, de amar, de divertirme, de hablar.

Cuando Pedro negó a Jesús hizo lo siguiente:
Mar 14:69  Y la criada, viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es de ellos.
70  Pero él negó otra vez. Y poco después,  los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo, y tu manera de hablar es semejante a la de ellos.
71  Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis.
 
Testimonio es mostrar a otros lo que somos y lo que hay en nosotros, es reflejar todo lo que está en mi vida. Y aunque trate de fingir de algún modo va a mostrarse.

IGUALES, PERO DIFERENTES 
El carbón y el diamante son del mismo material: de carbón.  El carbón absorbe la luz; el diamante la refleja. Hay cristianos que son semejantes al carbón y los hay que son semejantes al diamante. Al examinar sus creencias, son iguales; pero al examinar su experiencia religiosa... y al observar su vida, sus costumbres, su utilidad en la iglesia y en la sociedad... ¡no son iguales! Uno es opaco y otro es luminoso.  Cada cristiano debe examinarse para saber si es carbón o si es diamante.  

Carácter
Hay que diferenciar bien este tema del carácter para que sepamos de qué estamos hablando.
Temperamento: es la resultante de la combinación de rasgos congénitos que afectan el comportamiento del hombre. Estos se disponen genéticamente en base a la nacionalidad, la raza,  el sexo y otros factores hereditarios. Algunos sicólogos sostienen la idea que son más los genes recibidos de los abuelos que de los padres. Los rasgos temperamentales son tan impredecibles como el color de ojos, del cabello o el tamaño del cuerpo.
Carácter: es el “YO” verdadero. 1Pe. 3: 4 “el hombre oculto del corazón”. Es el resultado de nuestro temperamento natural modificado por la formación que recibimos en nuestra infancia, educación, actitudes, creencias, principios y motivaciones básicas. Es el ALMA del hombre, constituida por la mente, las emociones y la voluntad.
Personalidad: es la exteriorización de nuestro “YO”, que puede o no confundirse con nuestro carácter según sea nuestra autenticidad. Es una conveniente fachada que cubre un carácter débil o desagradable. Excelente formula para un caos mental y espiritual. 1Sam. 16: 7; Prov. 4: 23. Es dentro del hombre y no fuera de él el sitio adecuado para cambiar el comportamiento.

Resumen:
1-      Temperamento es la combinación de los rasgos con que nacemos.
2-      Carácter es nuestro temperamento civilizado.
3-      Personalidad es el rostro que mostramos a los demás.

Carácter es lo que soy cuando nadie me ve
Tener carácter es ser genuino, es vivir de acuerdo a  lo que soy en realidad, a mi naturaleza, a mi vida en Cristo. Ser cristiano y vivir como tal. Es actuar normalmente no intentar aparentar o ser alguien para agradar a otros.
Esto no quiere decir que debo vivir sin importarme el resto, sino vivir de acuerdo a lo que soy.

1Jn. 3:1  Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
2  Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
3  Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

Si entiendo que no debo fingir una vida cristiana sino vivir mi vida en Cristo, será más fácil mostrar a Cristo en mí, tener un carácter de acuerdo al Suyo.
La falta de carácter te lleva a vivir la regla de TRES COMPLEJA: No sé, No tengo, No puedo. Es la forma en que algunos se justifican para no hacer ni vivir como Dios quiere.
Algunos dicen: es que mi prioridad son los estudios, o mis padres y no puedo hacer eso para Dios ahora. Sí claro que  esas son sus prioridades, pero es obvio que Dios no es su prioridad, que vivir conforme a su voluntad es algo secundario. 

Ecl. 12:13  El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

El carácter no es hacer buena letra, no es mostrar a otros lo buen cristiano que soy, sino ser realmente lo que soy en mi interior, en mis pensamiento.
No tengo otra cosa más importante en esta vida que conocer más a Dios, servirle y ser de bendición, porque para eso Dios me salvó, me dio un nuevo camino y me llamo a ser bendición. La vida es muy corta y poca como para gastarla en simples cosas que no son eternas, en algo que pasa tan rápido como el tiempo.

Es que mis amigos!!! Muchos de tus amigos hacen burla de los cristianos y aun de ti mismo, no los rechaces pero pon en la balanza, ellos viven así, porque no tienen a Jesús en su corazón.
La bulimia, el suicidio, la depresión, los complejos de identidad, la distorsión en la orientación sexual, la rebeldía a los padres son cosas que caracterizan a la juventud de hoy, pero no quiere decir que sea la norma de vida, ni que no afecte a los cristianos, pero nosotros tenemos a Cristo, ellos no tienen a quien buscar, a quien recurrir ni rogar por ayuda, ni al Espíritu Santo para ser fortalecidos pero nosotros sí. Entonces que no importe lo que digan tus amigos cuando tienes más ventajas que cualquiera en tu vida.

Ef. 2:10  Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
1Pe 3:9  no devolviendo mal por mal,  ni maldición por maldición,  sino por el contrario,  bendiciendo,  sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.

Esta conducta debe ser el resultado de lo que hay en nosotros no un esfuerzo por ser buenos, sino lo que hay en mi corazón y en mi vida, porque sé que soy esto. Soy de Cristo y soy de bendición.

Responsabilidad con la iglesia
No quiero dar un sermón de por qué debemos asistir a la iglesia, pero quiero que razonemos lo que antes vimos.
1-      Tengo una nueva naturaleza y nueva identidad, por lo tanto no soy como el resto.
2-      Esta nueva naturaleza e identidad me dan ventajas sobre el resto porque pertenezco a Cristo.
Ahora con todo esto, es obvio que el resultado también debe ser diferente: vivir en coherencia con lo que soy.
La iglesia no es un lugar solo para viejos y viejas que no tienen otra cosa más que hacer, y que porque ya vivieron y probaron todo en su vida ahora vienen a sentarse y juzgar y criticar a los jóvenes, es cierto hay de esos viejos, pero… la iglesia es el cuerpo de Cristo y Él la cabeza. La iglesia es el lugar donde Dios me puso para que ejercite mis dones y talentos, no los puedo ejercitar en otro lado.
Si tengo el don de maestro o de enseñanza, o de servicio o de misericordia, ¿Dónde lo mostraré?, si es cierto el mundo necesita de estas cosas y yo podría viajar por todo el país a ayudar a gente necesitada, pero Dios puso los dones con un propósito y lugar.

Ef. 4:11  Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14  para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15  sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

El lugar más seguro, de mayor contención y donde podré desarrollar estos dones, es la iglesia, pero es difícil crecer y desarrollarlos si no asisto, si no me involucro.
Comisión Juvenil surgió cuando hace dos años atrás, hablaba con un joven en la iglesia y me dijo:
-          "En la iglesia no hay nada que hacer".

Por dentro me daba ganas de darle un golpe en la cabeza y mostrarle las necesidades de la iglesia… Cómo que  no hay nada para hacer!!! Decía yo, pero ¿saben? Él tenía razón, no había cosa para hacer porque no estábamos brindando actividades donde se podía involucrar y entonces surgió todo este ministerio, con el objetivo de llevar al joven al servicio y extensión de la iglesia. 

Somos necesarios para la iglesia local, no hay futuro sin jóvenes, y si no nos involucramos ahora no lo haremos después. Algunos esperan llegar a cierta edad para hacerlo, pero cuando llegues a esa edad habrá otras cosas que se interpongan, familia, esposa, trabajos, responsabilidades, compromisos. Cuando llegues a esa edad dirás: No sé como hacerlo, así que mejor me tomo un tiempo para prepararme.

¿Una vela, espera llegar a la mitad o al final para dar luz?
Nooo cuando se enciende desde el principio da luz.

Ecl. 11:9  Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios.
10  Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.

Así que sólo tenemos dos opciones: o vivimos como Dios quiere, naturalmente de acuerdo a nuestra nueva vida en Cristo, o seguimos siendo un carbón en bruto absorbiendo luz y sin brindar nada más que suciedad a los que están a nuestro alrededor. 

Vivir sirviendo a Dios siendo obediente, o esconderme tras las apariencias.

Un cristiano tibio no es feliz en ningún lado. En el mundo no es feliz porque sabe que pertenece al cielo. Entre los cristianos tampoco porque sabe que ama al mundo.

Heb 10:39  Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición,  sino de los que tienen fe para preservación del alma.

Heb 12:28  Así que,  recibiendo nosotros un reino inconmovible,  tengamos gratitud,  y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

Vivamos así: glorificando a Dios con nuestras vidas.

lunes, 3 de octubre de 2011

Importancia de crecer espiritualmente


El crecimiento espiritual para algunos es algo que no tiene relevancia en su vida. Hay diferentes posturas:
-          El crecimiento lo da Dios así que cuando Él quiera voy a crecer.
-          Tengo muy poco tiempo en la fe, poco a poco voy a entender y crecer.
-          No crezco porque el pastor no me visita.
-          El crecimiento es algo natural y con el tiempo voy a ir creciendo.
El hecho de que no se le dé la importancia que se debe a crecer espiritualmente resulta en pereza espiritual, carnalidad, falta de desarrollo y expansión de la iglesia y no cumplimiento de la gran comisión.
Efe 4:11  Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
Efe 4:12  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
Efe 4:13  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Efe 4:14  para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
Efe 4:15  sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
Efe 4:16  de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.(C)

La necesidad
Imagínese por un momento una persona con 10 años pero que no sepa hablar ni caminar por sí solo. Quizá pueda pensar en una persona con alguna lesión cerebral, atrofia muscular u otro tipo de enfermedad, pero definitivamente no estamos hablando de una persona normal.
Un individuo nace, se desarrolla y en cada etapa de su crecimiento debe ir cumpliendo con cierto proceso. El niño debe aprender a succionar para poder alimentarse del seno materno, después debe afirmar su cabeza, sentarse, comer alimento sólido, etc. Hasta que con el paso del tiempo y la estimulación adecuada se desarrolla completamente y llega a su madurez. De la misma manera el creyente debe crecer, debe desarrollarse y madurar.
Es una necesidad para cada hijo de Dios. No podemos quedarnos en una etapa de nuestra vida cristiana como si el tiempo no trascurriera.
El propósito de Dios es que TODOS lleguemos a ser un varón perfecto. Porque el riesgo primordial es que seamos arrastrados por el pensamiento del mundo.
Hay varios aspectos de esta necesidad:
a-      Por mí mismo: necesito crecer porque Dios ha determinado obras para que yo las cumpla y me ha encomendado la gran comisión. También es una parte de mi obediencia a Dios y debo crecer por mi salud espiritual. 1Pe. 2:2,3
b-      Por los demás: en la vida cristiana no estoy solo. Soy parte de un cuerpo y necesito a otros creyentes los cuales me necesitan a mí para crecer. El pasaje de efesios está hablando en plural: todos, lleguemos, crezcamos. Pero dice que según la actividad de cada miembro recibe su crecimiento. Debo crecer porque sino entorpezco el crecimiento de la iglesia. Por mí carnalidad soy de tropiezo a otros o estorbo a la obra de Dios.
c-       Por Cristo: efesios dice que somos parte del cuerpo de Cristo. Él es la Cabeza, nosotros los miembros. Al no crecer no estoy siguiendo las órdenes de la cabeza, no glorifico a Cristo y deshonro su nombre. Heb. 5:11-14
Es necesario que crezca espiritualmente porque de lo contrario estoy atrofiándome, no ayudo a otros y deshonro al que me salvó con un propósito. Que seamos alabanza de su gracia.

Responsabilidad
Muchos creen que la responsabilidad es de Dios. Que Dios da el crecimiento, y sí, han leído este pasaje donde Pablo dice:
1Co 3:6  Yo planté,(C) Apolos regó;(D) pero el crecimiento lo ha dado Dios.

Pero hay que ver el contexto de esto: Pablo escribe sobre la carnalidad de los creyentes de Corinto. Les dice ustedes son carnales porque se pelean, tienen celos y toman el nombre de personas como partido para sus pelitos, pero Dios es el que hace la obra en cada uno. Así que no importa quien planta o riega, lo importante es Dios.
Algunos dicen si no crezco es porque Dios no me da el crecimiento, pero la responsabilidad de crecer es de cada creyente.
1Pe 2:2  desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,

Rom 12:2  No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Heb 6:1  Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,
Heb 6:2  de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

Efe 4:22  En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre,(D) que está viciado conforme a los deseos engañosos,
Efe 4:23  y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
Efe 4:24  y vestíos del nuevo hombre,(E) creado según Dios(F) en la justicia y santidad de la verdad.

La Fuerza para crecer
Definitivamente el crecimiento es espiritual y necesitamos la asistencia del Espíritu Santo de Dios para hacerlo. Dios da el crecimiento, recién leíamos. Dios provoca en nosotros todo lo necesario y da todo lo necesario para que crezcamos, pero nosotros debemos tomar de aquello que nos da.
Flp 1:6  estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

Dios comenzó la obra y la va a terminar. El punto es entender de qué forma:
1-      Por la iglesia: Dios nos colocó en un cuerpo con el fin de que nos ayudemos mutuamente a crecer.
2-      Por su Palabra: la Biblia es la mayor autoridad en la vida de todo creyente y debemos leerla y obedecerla. Estudiar, compartir y desearla cada día.
3-      Las pruebas: Dios puede utilizar las pruebas para hacerme crecer, que mi fe sea probada para pulirla y ser mejor. 1Pe. 1:7
4-      El servicio: el ejercicio de la obra de Dios me hace crecer y en el servicio puedo conocer otros aspectos de Dios y de la vida cristiana. Heb. 6:7-12. 2Pe. 3:10
El Espíritu Santo produce en nosotros esos frutos que muestran nuestro crecimiento. El Espíritu nos da la fortaleza, el poder para vencer las tentaciones, huir del pecado y vivir una vida consagrada a Dios.
Un creyente que no crece no está estancado, es carnal. Porque dejó de obedecer a Dios, dejó de alimentarse de la Palabra de Dios, dejó de seguir al Espíritu Santo y dejó de sujetarse a la Cabeza que es Cristo. La consecuencia: una vida sin frutos, desorientada, frustrada, plaga de vicios de pecados, una vida fluctuante influenciada por todos.
Honre a Dios, crezca y ocúpese en vivir en comunión con Cristo.

sábado, 1 de octubre de 2011

¿Qué tienes para la batalla?


Hoy en día es prácticamente una locura hacer algo con todos los factores en contra, como el tiempo, dinero, herramientas, personas, no importa cuan osada sea la estrategia siempre es alocado comenzar una obra con las manos vacías o sin personal para ayudar; inclusive con pocos colaboradores no se llegaría a mucho.
Lo emocionante es que en la obra de Dios no está limitada por estos factores. Él tiene el poder de hacer todas las cosas posibles, y todo ese poder se activa cuando la FE se pone en ejercicio.

Pasaje: 1 Sam. 14: 1 – 16, 20

Visión de la realidad

No eran los mejores días en Israel, a causa de su pecado Dios los entrego en manos de sus enemigos. Israel tuvo por heredad la tierra pero no cumplió totalmente el mandato de Dios de eliminar a los pueblos de alrededor, se creyó fuerte y como consecuencia estos pueblos fueron como una piedra en el zapato (Jue. 2: 1 – 5). Así que luego de más de 300 años Israel seguía sufriendo la consecuencia de su parcialidad.

Sin armas – 1 Sam. 13: 19 – 22 
Los filisteos habían hecho un monopolio de la herrería. Todo aquel que necesitaba afilar una herramienta de trabajo o un arma debía recurrir a ellos, pues eran los únicos que podían hacerlo. 
No es así como el mundo trabaja hoy, trata de que los cristianos dependan de él para hacer la obra de Dios y recurran a él en busca de capacitación para desempeñar un mejor liderazgo. Algunos se vuelven excelentes gerentes de la iglesia olvidándose de que somos siervos; mandan a los hermanos como lo haría un patrón, ignorando que tenemos un Señor a quien debemos rendir cuentas. Buscan la capacitación en los pensamientos del mundo y no en el cuerpo de Cristo, siendo que Dios nos exhorta a afilarnos con nuestros hermanos, Prov. 27: 17.
El pueblo estaba desarmado y los enemigos lo sabían, ellos controlaban el mercado de la herrería y sabían cuantos arados, hachas, azadones y hoces había, pero por sobre todo sabían cuantas espadas tenía Israel, por eso dice en el versículo 22, “Así aconteció que en el día de la batalla no se halló espada ni lanza en mano de ninguno del pueblo que estaba con Saúl  y con Jonatán, acepto Saúl y Jonatán su hijo, que las tenían.”
Unas de las mejores estrategias de juego es saber las tácticas del enemigo. Si sabemos que harán o con qué armas cuentan, tenemos un gran porcentaje del juego ganado.
Nuestro enemigo también sabe muy bien qué armas no tenemos, aún cuando tratamos de aparentar ante el mundo o la iglesia.
Israel estaba yendo a la batalla con palos y piedras y con sólo dos espadas, y el enemigo lo sabia; que triste es ver un pueblo desarmado intentando pelear con un enemigo que sabe que no puede hacer frente.

Sin Dios en sus vidas – 1 Sam. 12: 7 – 13
Otra de las realidades de Israel era que decidió vivir alejado de Dios, con un gobernante humano desechando la teocracia y viviendo en una democracia que no era otra cosa más que anarquía y acabaría en la dictadura de un rey ambicioso y negligente.
Israel dijo: “constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones... y dijo Jehová a Samuel: oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.” 1Sam. 8: 5, 7
Lamentablemente nosotros también intentamos vivir muchas veces sin la guía de Dios en nuestros planes y pretendemos que nuestros proyectos tengan un buen futuro. Pero Dios es nuestro Rey y solo bajo su sombra todo ira bien.
Hoy en día muchos tratan de asemejarse al mundo porque, piensan ellos, que de esta manera llegarán mejor a los perdidos, pero no se dan cuenta que Israel quiso rey ”como tienen la otras naciones”. El peligro de querer ser igual al mundo es que podemos comenzar a dejar a Dios a un lado. Dios eligió a Israel para que sean un pueblo diferente en la tierra y mostrar en ellos su gloria, no para que sean como el resto del mundo. Nosotros somos “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;” 1Pe. 2: 9. Es indispensable para nosotros mostrar una manera de vivir diferente a la del mundo; vivir bajo la mano de Dios y no siguiendo la corriente y el ritmo de este mundo.
Israel se encontraba sin Dios en sus vidas porque decidieron que sea así, su situación era lamentable pero todo producto de sus decisiones. !Líbranos Dios de tomar decisiones que nos alejen de ti!.

Sin conocimiento de Dios – Jue. 2: 6 – 11
Unas de las fallas de Israel fue no saber traspasar el conocimiento de Dios.
La expresión en el vs. 10 de “no conocían a Jehová” se podría traducir mejor como “no Confiaban en Jehová”. Se levanto toda una generación a la cual la obra de Dios le pareció simplemente historias, o fábulas y exageraciones de los viejos. Hay varias frases que me gustaría resaltar:

Ø  “Todo el tiempo de Josué”: es un grave riesgo que se corre aun hoy. Algunos sirven a Dios o viven en comunión porque ven a un líder humano y no al Dios Eterno. El problema es que las personas somos como la niebla que pasa y desaparece, como la flor que se seca y muere; no somos más que simples seres humanos y la obra de Dios no depende de hombres, porque sino sería obra de hombres y no de Dios. 

Ø  “Se levantó otra generación”: en la vista de todo siervo de Dios debe estar presente que siempre habrá otra generación que viene tras ésta. No puedo quedarme solo con lo que estoy haciendo ahora, sino pensar a futuro; preparar a hombres fieles para que se encarguen de preparar a otros. Pablo exhortaba a Timoteo: “lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” 2Tim. 2: 2. Siempre debemos preocuparnos por los que vendrán. El pueblo de Israel no hizo esta provisión y se levantaron hombres que no confiaban más en la persona de Dios, en sus obras y en su Poder.

Ø  “Después los hijos...”: una consecuencia obvia sería la decadencia del pueblo. Un pueblo entregado a la idolatría por la falta de fe y por los deseos carnales que lo gobernaban. Todo hombre que deja de confiar en Dios tarde o temprano pondrá su confianza en las cosas de este mundo.

Esta era la situación y realidad en la que el pueblo de Israel vivía. Es importante saber, que si queremos tener victorias en nuestras vidas, debemos aprender a ver con objetividad nuestras realidades, nuestra situación espiritual. Y ante este conocimiento llegarnos a Dios humillados para que Él, el Dios de toda gracia, nos restaure y nos haga aptos para alcanzar la victoria.

Podemos ver que el hecho de que Israel estuviera sin armas y sin Dios en sus vidas fue el claro deslizamiento que produjo una falta de confianza en Dios. Ignorar su Palabra, no llevará a alejarnos más y más de Él, por eso Pablo dice: “esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos a la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;” Ef. 4: 17, 18  

Alejarnos de su Palabra nos volverá ignorantes de su Persona y nuestro corazón se entenebrecerá. No corramos ese riesgo fatal.