martes, 1 de marzo de 2016

En medio del dolor

A veces es difícil encontrar confianza en Dios en medio de las pruebas y dificultades. El dolor nos supera y nubla nuestra mirada pero es el mejor terreno para aprender a confiar en su poder y fortaleza, no es por la lógica sino por  pruebas donde puedes comprobar su buena Voluntad.

Tampoco creo en la trillada frase pseudo-confortante: “Es que Diosito quiere esto para mí”. En verdad puedes encontrar paz y seguridad en medio de las dificultades y la perdida de personas amadas.

Esto me ocurrió a mí:
En el 2013, en los primeros días del año, mi hermano Pablo falleció ahogado en un río en la ciudad donde nací. Fue muy traumático ya que llevó varios días perdido en el río, cuando lo encontraron, estaba en mala condición y su entierro fue inmediato. Él había llevado una vida desordenada y el alcohol había hecho estragos en su vida y la de su familia. Mi mamá de más de 70 años no podía superarlo, tuvo un periodo largo de depresión y deterioro de su salud. 

En junio del mismo año; el bebé en camino de mi hermano Daniel, falleció antes de nacer, otro golpe duro para la familia. En agosto por el día de mi cumpleaños, llamé a mi mamá por teléfono, yo vivo en Ecuador y ellos en Argentina. Al hablar con ella, me pidió que regrese, me extrañaba y no podía superar la muerte de su hijo y también su nieto. Le dije que no podría, pero a fin de año quizá sí. Sin saber que dos semanas después ella también partiría a la presencia del Señor. El día que me comunicaron de su muerte viajé a mi ciudad natal de una forma sorprendente porque pude conseguir pasajes y todo fue bueno en el viaje. 

Volví a Ecuador, a mi trabajo, en medio de tantos compromisos y actividades no tenía forma de enfrentarlo todo. A veces, esperamos el consuelo de personas cercanas o de los hermanos en la fe pero  no siempre lo encontramos. Llegó octubre, mi hermano Feliciano ingresó al hospital por un tumor en el intestino, al hablar con él por teléfono me dijo: “si quieres verme tienes que venir ahora, sino me despido de una vez de ti”. Ese mismo día viaje nuevamente a Argentina, pasé esa semana con él en el hospital. Estuve en su cuarto la noche que falleció, lo hizo sujetando mi mano. Pero antes de morir pude ver a un hombre que confiaba en Dios. Él me dijo: “¿Cómo puedo pedirle a Dios que me quite esta enfermedad si Él no termina aun lo que quiere en mí?”. 

Puedo decir que en medio de tantos problemas y tristezas no perdí mi confianza en Dios, pero hubo momentos donde la tristeza llenó mi corazón, momentos que tuve que mantenerme firme y poner cara de que: todo estaba bien.
Había personas que no entendieron lo que me pasaba por dentro,  juzgaban mi dolor diciendo que lo debía superar y que si yo confiaba en Dios no podía llorar. Hubo momentos en que me detuve con el auto en una esquina alejada, lloré desconsoladamente. 

En medio de todo este duro año pude disfrutar del amor, cariño y consuelo de los que realmente te aman. Dios estuvo en medio de todo este paso por el valle de la muerte, nunca me dejó, me acompañó en cada llanto y en cada noche de insomnio. El asunto no está en el problema sino en que puedas ser capaz de esperar un segundo más y dejar que Dios haga su parte. 

Dios sólo pide que confíes en Él y te promete:
Isaías 43:2  Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

jueves, 4 de febrero de 2016

El amor no tiene explicación

Existen muchos misterios en el universo, cosas que no podemos entender ni explicar; cosas que si te pregunta tu hijo de 4 años no sabes qué decirle y quizás salga con alguna frase trillada o simplemente le hagas un dibujo para graficar aquello inexplicable.
El amor es una de esas cosas que no se puede explicar o graficar, no hay formas de medir. Respuestas a: “¿Cuánto me amas?, de aquí a la luna, ida y vuelta”, son simplemente un intento fallido de dar sentido a algo que no lo tiene para el entendimiento humano.

Los hombres solemos ser tan básicos y concretos que ponemos al amor en estamentos de condiciones materialistas o demostraciones físico-afectivos. Decimos: “siento que me ama porque me regala cosas”, o “sé que me ama porque me abraza o da besos”. Algunos caemos en algo más carnal y resumimos el amor en términos sexuales o pasionales; otros en asuntos de respeto y protección o amparo económico. Pero la pregunta aquí es: “¿son malas estás cosas?”, no en lo absoluto, todo si está dentro de los parámetros correspondientes y son expresiones de amor que uno hace o da a su pareja. Pero ninguna de estas cosas definen al amor o miden al mismo.

Uno puede definir sensaciones, como: “cuando le veo siento maripositas en el estómago”, o “cuando me dijo que ya no más, sentí un vacío en el pecho y el alma se me salía”. Estas sensaciones expresan físicamente lo que ocurre en nuestra mente y corazón al enfrentar situaciones románticas o amorosas, pero ¿definen al amor?, no.

El amor o enamoramiento te lleva a hacer locuras, a desvariar, a perder el sentido de la realidad y noción del tiempo. Aumenta tu ritmo cardiaco, provoca sequedad en tu boca, insomnio, falta de apetito, excesiva fijación en detalles del aspecto personal; aumenta potencialmente la capacidad de mentir con tal de estar con la persona amada. Te hace vivir una ilusión ya que disminuye la percepción de los errores del ser amado y sobredimensiona sus atributos.

Uno por amor es capaz de hacer cualquier cosa, como viajar horas, mojarse bajo la lluvia, esperar horas a que llegue, gastarse todos los ahorros por comprar algún accesorio o regalo. Soportar el rechazo, los desplantes y hasta perdonar fácilmente cualquier tipo de mala actitud con tal no empeorar las cosas y no estar enojados. Te pones la camisa que jamás lo harías sólo porque a ella le gusta, te peinarías de ese modo porque a él le parece bonito. Todo, es posible si hay amor. Pero aun así todo esto no explica al amor, son sólo expresiones de algo que está en nuestro pecho, que nos oprime, nos hace llorar, reír, sudar, cantar, silbar, caminar como tontos y deambular en nuestros pensamientos de noche. Todo esto provoca el amor en nosotros.

Para las personas lógicas, el amor no tiene sentido. Para los científicos realmente no existe es sólo la reacción a impulsos electromagnéticos producidos por neuronas en conjunción con hormonas y estímulos sensitivos. Para los románticos es el todo de la vida, aun cuando no puedan explicarlo. Pero para el mortal promedio como yo es el sentimiento que hace mover tu vida en razón de alguien o algo. Es el vivo interés en el bienestar del objeto de tu amor, es la decisión de vivir junto a esa persona porque la amas y te ama a ti.

El amor no se puede explicar porque somos limitados a este tiempo y espacio, porque el amor en sí es una persona, es Dios mismo. Uno de los atributos de Dios es el amor, pero no como una expresión sentimental sino como una manifestación de su esencia. Dios es, hace y se mueve por amor. No quiero espiritualizar el tema, pero este es el punto referencial de cómo debemos expresar y entender el amor.

Si un novio le dice a su pareja que para mostrar amor deben tener relaciones sexuales, está basando su amor en sus instintos y deseos físicos y no en el interés por el bienestar del otro, ni en el cuidado que merece la dignidad de su novia. Si la chica le dice al novio, sino haces esto o aquello o si no cambias esto de ti, no me amas; ella está basando su amor en la satisfacción de sus caprichos y aspiraciones, pero no en la aceptación ni en el deseo del autodesarrollo de su novio. Esto para nada refleja el carácter del amor y mucho menos el carácter de Dios.

La Biblia habla de que el amor es sufrido, todo lo soporta y espera, todo lo cree, no ofende ni grita, no busca el mal; todos estos son atributos o acciones de Dios hacia el hombre y pruebas fehacientes de que el amor es algo real y vivencial, puedes practicarlo, puedes experimentarlo, puedes disfrutarlo.
Desde mi humilde opinión, no trates de explicar o encontrarle sentido al amor. El amor es algo que ocurre y se produce. Ocurre porque en cierto momento de tu vida conoces a alguien y te conectas con ella de una forma increíble y sabes que puedes crear una relación de amor con esa persona. Se produce, porque al conocer y descubrir a esta persona decides amarla y dedicarte a vivir un futuro con ella. El amor comienza a fluir y provocar todas esas cosas que vimos al inicio, comienzas a soñar y proponer una vida junto a este amor.

El amor no tiene explicación porque no hay recetas, sólo se forma; no tiene sentido porque en cada vida es una experiencia totalmente diferente, se amalgama en la química propia de cada individuo. No tiene forma porque no hace diferencia de clases, ni color, ni apariencia. No tiene medida porque es imposible amar bajo una regla, se ama con todo o no se ama.

No trates de darle un sentido, sino más bien un curso, dale una dirección; que tu amor hacia alguien esté bajo los parámetros de Dios, que sea Él quien te guíe a tomar las mejores decisiones. Construye con el fundamento eterno de su Palabra para que puedas gozar de los beneficios de vivir una vida digna ante Dios y los hombres. Da pasos de respeto y dignidad a tu pareja, hónrala, protégela, no permitas que caiga en boca de gente chismosa. Haz que tu amor sea un faro que guíe a otros hacia una relación de amor con Dios.


“El amor nunca deja de ser”, así lo explicó Dios para que nosotros podamos entender que el amor es lo que nos permite vivir, ser y sentir. Lucha por un amor verdadero, cree, sueña y da lo mejor de ti para amar y ser amado. No le busques la lógica, no te quedes con las malas experiencias, no te aterres tras las historias macabras de desilusiones de algún amigo. Sé tú mismo y vive lo que Dios te permite vivir, depende de Él y vas a encontrar el amor que tanto necesitas y deseas. Prepárate para amar a alguien así.

jueves, 7 de enero de 2016

La mujer que amas

Eclesiastes  9:9  Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.

Al final de cuentas, del trabajo te jubilas, los hijos crecen y se van, tu casa se vuelve grande y la vendes para terminar en un geriátrico o clínica de reposo. Así que sólo te queda la mujer que amas; puedes hacer grandes riquezas, muchos negocios y alcanzar un renombre en la sociedad, pero al llegar la noche y regresar a casa, nada es más importante en tu vida que ella.

Debajo del sol, las razones del hombre para vivir son cosas temporales, todo se deteriora, envejece, te lo roban, se te destruye. Bueno es parte de la vida y Dios mismo te da la posibilidad de disfrutar eso, por eso le llama vanidad, es algo vacío y temporal. Puedes construir todo un imperio, pero si Dios no te da el privilegio de disfrutarlo, terminas siendo un pobre y miserable y al final de cuentas de todo eso, lo más valioso que puedes tener es la mujer que amas.

No sé cuál es tu relación con alguna mujer, y hoy permítanme hablar a los hombres. No sé si tienes una esposa o novia, no sé si la mujer que amas es tu mamá porque aún no tienes pareja. Pero el enfoque de tu vida debe ser gozar con ella y hacerla feliz, no en momentos, no de a ratos, no por circunstancias, sino todos los días que Dios te dio. Este es el gran desafío de Dios para tu vida, esta es tu parte o lo que te corresponde.

Ninguna otra cosa en la vida te traerá mayor satisfacción de haber logrado algo como hombre, sino una mujer feliz a tu lado. El éxito de un hombre en la vida, se nota en el rostro de su esposa. Una foto familiar puede mostrar hasta dónde has llegado y cuánto has sacrificado en la vida; no me refiero a lo material porque al final de cuentas eso es sólo pasajero. Pero sí qué fue lo que lograste a lo largo de tu vida.


Pídele a Dios sabiduría para que puedas alcanzar esta meta. Busca a Dios hoy. ¿Qué haces para ocuparte de tu mujer?, invítale a hacer algo romántico hoy; llévale al cine, sal a caminar, regálale flores; esos detalles no sólo alagan a la otra persona, también hablan mucho de tu carácter y amor. Aprovecha tu tiempo en invertir en la mujer que amas.

sábado, 2 de enero de 2016

Primeros pasos del año

Jeremías 20:12  Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa.


Me puse a pensar en tres cosas de este versículo al comenzar el año. Siempre que comenzamos a transitar un nuevo camino o emprendemos nuevos proyectos estamos un tanto titubeantes sobre qué va a pasar o con quién vamos a trabajar. A veces dudamos si los que están a nuestro lado pueden ser realmente de ayuda. Por eso quiero que veamos juntos estos puntos.

1- Dios prueba a los justos. No es cuestión sólo de decir que somos justos sino de probarlo. Quizás sea fácil decir que estamos bien ante Dios pero debemos demostrarlo. Debemos vivir de una manera que haga verdad lo que decimos y esto es un desafío para mi vida. Es un desafío para ambos, para ti también. Quiero ayudarte y pedirte que me ayudes a vivir de una manera justa. Y sé que ambos podemos.

2- Dios ve los pensamientos y el corazón. Dios sabe tanto lo que pensamos como lo que sentimos. No hay forma de engañarlo Él sabe todo, por más que diga que no siento o que no estoy queriendo decir eso... Dios sabe lo que hay en el fondo. Es interesante que este pasaje dice que Dios ve; Él está observando tu vida y la mía, tus pensamientos y sentimientos. Esto me desafía a pensar en ser sincero con Dios. Conmigo mismo y con los demás. Quiero ser íntegro y no esconder nada a nadie.


3- Encomendar la causa a Dios. No quiero luchar más con nadie. Ni conmigo mismo. Si ponemos nuestra causa en las manos de Dios. Él hará lo mejor para nosotros y podemos confiar en eso. Si nos atacan o se burlan. Si nos ofenden o critican o insultan... Dios lo ve y él les dará su pago.


Quiero que pienses en esto y tomemos un firme deseo de vivir así. Sé cuán importante es para ti hoy vivir así y lo anhelas y buscas de corazón. Yo también y no quiero ser de tropiezo a nadie sino de fortaleza y bendición.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Así comencemos el 2016

Cada inicio de año nos planteamos muchas cosas, nos da temor no saber qué va a ocurrir, no sabemos cómo alcanzaremos todos estos proyectos y por sobre todo no sabemos con la ayuda de quien.

Creo que es una buena forma de comenzar el año, pensar en estas tres cosas fundamentales en la vida de todo aquel que se acerca a Dios.

Génesis 26:3  Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; …

1-      Somos forasteros, aunque vivimos en este mundo nuestra ciudadanía está en el cielo y debemos vivir como forasteros, sólo estamos de paso; no comprometernos con las cosas de este mundo. Debemos considerar que nuestro paso por la vida es sólo momentáneo y nos espera algo mucho mejor en nuestra patria celestial.
2-     Dios está con nosotros, es su compromiso personal, Él asume esta responsabilidad y todos los beneficios que conlleva. Dios está a nuestro lado, Él va con nosotros y no se separa en ningún momento, nos guía y nos protege; y eso nos da seguridad.
3-     Su bendición, es imposible pensar en estar caminando con Dios y no tener su bendición, el mismo hecho de que estemos en su presencia ya es una gran bendición. Disfrutaremos de sus bendiciones al estar a su lado. Dios transforma nuestra vida y nuestro entorno y todo lo que nos pueda ocurrir de ahí en más será de gran bendición para tu vida.

Comencemos este año así, teniendo presente cómo vamos a transitar por él, solos o con la presencia y bendición de Dios en nuestra vida. 

martes, 29 de diciembre de 2015

¿Duermes?

Yo he podido experimentar esto de llegar tan cansado y desplomarme en la cama y dormir totalmente agotado por un día lleno de trabajo y aunque no tenía mucho dinero tenía la satisfacción de haber trabajado. Y no me refiero al trabajo tras un monitor, sino a pintar las paredes de una escuela o limpiar un terreno y cortar el pastor por horas bajo el sol; un verano tuve que limpiar una piscina todos los días desde las 6 de la mañana hasta las 10, terminé más moreno de lo que soy normalmente. Así que esas horas de descanso bien merecidas son realmente dulces.

Eclesiastes 5:12  Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia.

Pero triste es la vida del que sólo se pasa afligido por lo que tiene o quiere y por el miedo a perder lo que tiene. Algunos tienen tanto que no pueden descansar porque las preocupaciones no les dejan. Luchan tanto por alcanzar sus ambiciones que después no pueden disfrutarlas porque ahora viven para ellas. Conocí a un hombre que planificación su retiro de vejes, pero tras cambios en el sistema de gobierno de su país, toda esa estrategia de vida, se perdió y ahora pagaba tantos impuestos por sus vienes que sólo podía tener dos opciones: o vendía lo que tenía, o trabajaba para poder pagar los impuestos y no se desprendía de lo que por años logró alcanzar. Realmente es frustrante para mí pensar en esto. 

Dios quiere darte una vida abundante, pero esto no habla de riquezas materiales sino de momentos ricos y llenos de gozo. Trata de que tu día tenga un espacio para cada cosa importante; el trabajo debe proveer lo necesario para que puedas disfrutar de tu familia y de los amigos; disfrutar un café, de una caminata; de una buena película en el cine o una tarde de juego con amigos o familia.


¿Cuánto tiempo dedicas a tu trabajo?, ¿Duermes?, ¿El trabajo te absorbe o es la herramienta para alcanzar el bienestar familiar?. Mira bien cómo inviertes tu tiempo y cómo eres ante el deseo de tener bienes materiales. Dios te quiere dar lo mejor, disfruta de lo que te da.

jueves, 10 de diciembre de 2015

¿Ya te cansaste?

Quiero comenzar haciendo una pregunta: ¿te cansaste alguna vez de perseguir un sueño?, vamos, seamos sinceros; a todos nos ha pasado que nos vemos a mitad del camino, en medio de la nada preguntándonos ¿cómo diablos llegamos a este punto?.


Probablemente al igual que yo, sentiste alguna vez que lo que comenzaste como la carrera de tu vida para alcanzar ese sueño se fue desvaneciendo y quizás ni siquiera por tu culpa sino porque otros, los que eran parte de ese sueño o esperanza, decidieron cambiar de rumbo y ahora te ves con las manos en las rodillas, inclinado hacia el frente y preguntándote: “¿Qué hago ahora?”. Si te sirve de consuelo, creo que no hay una respuesta para eso. Sí, no la hay, porque eres tú el que tiene que ingeniarse cómo seguir o hacia a dónde ir. No dejes que otros tomen la decisión por ti, es tu sueño, tu carrera, tus decisiones.

Quizás sientas la tentación de dejar todo a un lado y volver, quizás decidas sentarte al costado del camino y no moverte más, o tal vez decidas que es momento de continuar una milla más. Soy del tipo de personas que siempre pienso que rendirse no es una opción en la vida, que posiblemente eso que sueñas está un peldaño más arriba nada más, a unos pocos pasos de ti, y si decides dejar todo porque simplemente no entiendes lo que pasa en este momento; puedes perderlo todo.


Quiero animarte a que no dejes de correr, no te rindas así porque sí. Si no quieres o no sabes a dónde avanzar, sólo detente un momento, toma un respiro, siéntate en el borde del asfalto; puedes mirar el paisaje si deseas, y continúa. Los que triunfan en la vida no siempre son las mentes más brillantes, sino las cabezas más duras, aquellos que persisten cuando todos se rindieron. Estírate a un poco más, esfuérzate para que todo esto valga la pena. Dios te dará las fuerzas.

viernes, 20 de noviembre de 2015

El trigo, tú

“Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

Este fragmento es del libro "El Principito", es la conversación entre el zorro y el Principito. Uno de los capítulos más emotivo y significativo. Donde se revela el secreto de que “lo esencial es invisible a los ojos”.

¿Qué cosas te transportan a lugares, momentos y personas?, ¿un parque, unas hojas secas en la vereda, un perfume, algún color o hasta un número en particular?, puede ser que ciertas letras te hagan recordar que no son sólo letras o cosas sino que encierran la  magia del amor y el recuerdo grato de una persona que aunque hoy está lejos la tienes presente.

El trigo puede ser inútil, pero cuando te recuerda a alguien es lo más hermoso que puedes tener. Es hermoso poder guardar estos íconos en tu mente, son parte de tu vida; hacen que soñar sea posible. 

No pierdas la capacidad de soñar e ilusionarte, esto se consigue gracias a las relaciones, gracias a ser “domesticados” por alguien.


¿Quién guarda tu corazón?, o mejor dicho ¿a quién guardas en él?, la vida es muy corta para no recoger pequeños granos de trigos en el camino. Ama, sueña, sonríe al pensar en esto; no dejes de sentir. Estos sentimientos te recuerdan que eres un ser humano, un reflejo de Dios.

martes, 17 de noviembre de 2015

Respeto y justicia

Suele ser muy difícil encontrar el equilibrio entre el respeto y la justicia, porque cuando reclaman justicia, algunos, pierden el respeto. Las protestas populares contra el gobierno de turno o los que están en autoridad traen por lo general agresión y violencia.

La pregunta es: ¿podemos pedir justicia sin faltar el respeto?

Creo que para actuar con respeto y justicia tenemos que comprender bien nuestra situación, posición y rol; quiénes somos y qué estamos haciendo. Entender nuestra función y ejecutarla correctamente. Cuando actuamos en el campo y posición que nos corresponde si pasar la línea podemos actuar con justicia y respeto.

En la Biblia hay varios ejemplos: José ante Potifar y Faraón. Daniel ante el rey Darío. Los amigos de Daniel ante el rey Nabucodonosor.

Dan 3:10  Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro;
11  y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
12  Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado.
13  Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey.
14  Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?
15  Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?
16  Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto.
17  He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.
18  Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

Estos jóvenes no faltaron el respeto al rey, no le dijeron: “tú estás loco, nos sabes lo que nos pides”. No criticaron su edicto, no blasfemaron contra la fe del rey. Se sometieron a la ley y justicia del rey, aceptaron su castigo; pero no iban a romper sus principios, sólo que ellos iban a vivir para Dios. Ellos se sometieron a la autoridad aunque no estuvieron de acuerdo con la ley, ellos cumplieron con la pena de la ley, no se escaparon ni sobornaron a nadie para ser librados. Pero no iban a dejar a su Dios, aun cuando sus vidas dependan de esto; por eso dijeron: “no es necesario hablar de esto”.


La justicia y respeto se ve en la forma que nos dirigimos a nuestros compañeros y superiores, lo que decimos de ellos delante y detrás de ellos. La justicia es actuar conforme a los principios de Dios y el respeto, actuar como Dios con nosotros.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Nuestros propios demonios

“Un hombre famoso dijo una vez: nosotros creamos a nuestros propios demonios. ¿Quién lo dijo?, ¿eso qué significa?. No importa, yo lo dije porque él lo dijo… y bueno, él era famoso, así que ahora ya lo dijeron dos personas célebres…”.

Así comienza su relato Tony Stark en la película Iron Man 3. La frase aparentemente es de Mark Twain, el escritor de Tom Sawyer. Quien también escribió otras frases interesantes; pero ésta, en particular, refleja una gran verdad a cerca de nuestras decisiones.

A cada paso en la vida, con cada intervención en este drama de vivir, con cada interacción con los que nos rodean, tenemos el potencial de construir o destruir. Somos capaces de crear nuestros propios demonios, aquellos que nos van a atormentar el resto de nuestras vidas, porque tendremos que vivir con esas decisiones pesando en nuestros hombros.

Abraham vivió eso, descendió a Egipto, mintió y al salir de allí llevo consigo a una sierva, con quien luego tendría un hijo, Ismael, que hasta hoy es un dolor de cabeza para el pueblo de Dios. Todo Israel mismo tuvo que aprender esta lección, cuando no echaron de sus tierras a los moradores de Canaán y ellos vinieron a ser un tropiezo constante. ¿Cómo comenzó?, se sintieron fuertes y luego vino esto:

Josué 23:13  sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros,  sino que os serán por lazo,  por tropiezo,  por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos,  hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.

Lastimosamente nuestras decisiones nos llevan a sufrir muchas veces las consecuencias de ellas y los efectos colaterales los recibimos a largo plazo. A veces no nos damos cuenta de cuán profundo es el hoyo que cavamos, porque parece que nunca acabamos de caer.

Tony Stark concluye su relato diciendo: “Empiezas con algo puro, algo emocionante; luego… vienen los errores, los compromisos. Creamos nuestros propios demonios”.


Pero, ¿este debe ser el epílogo de un hijo de Dios?, definitivamente no. Podemos trazar una historia diferente, tomar decisiones que nos conduzcan a bendiciones enormes y un futuro esplendido. Dios está con nosotros, su Espíritu Santo en nosotros, nos puede guiar y llevar hacia el mejor lugar. Él puede ayudarte a tomar las mejores decisiones y vivirás en paz. 

sábado, 14 de noviembre de 2015

Amor Comprometido

Las relaciones no se basan simplemente en el emocionalismo o la fantasía de los sentimientos, que aclaro, no están mal; pues debes sentir amor y apasionarte. Pero lo que mantiene y sostiene al amor es el compromiso, la decisión de permanecer y dar todo por la otra persona, obra o causa.

Hay personas que son auditivas y necesitan escuchar la frase “te amo” constantemente y así se sienten amadas. Otras son visuales y necesitan ver acciones que demuestren amor, para ellos no les sirven las palabras. Y otras son mixtas, necesitan ambas cosas; pero cualquiera sea el caso, siempre se necesita compromiso para hacer que el amor permanezca.

En un desayuno continental, que incluye huevos revueltos y tocino; una gallina participa y un cerdo se compromete. La gallina participa dando un huevo, hace su parte, da algo de sí; en cambio el cerdo se compromete, pone su vida, tiene que dar el tocino, da todo para que un desayuno se pueda disfrutar.

Si amas a alguien debes comprometerte y dar todo de ti. Si amas la obra de Cristo y su causa también, debes comprometerte con lo que dices que eres. Por eso dice la Biblia:

Romanos 10:9  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

El punto aquí, es que tu boca esté de acuerdo con tu corazón y tus pensamientos, no puedes decir: “yo amo” pero tus acciones muestran lo contrario y no puedes actuar sólo por impulso sin tener un amor real en tu corazón.


Ya sea que ames a alguien, la obra de Dios o a Cristo mismo, comprométete y demuéstralo con palabras y acciones. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Podría ser mejor

El descontento es más común de lo que te puedes imaginar. Cada día en diferentes ámbitos nos encontramos haciendo reparos o quejándonos de la situación, no nos gusta nuestro corte de cabello o estos gramos de más. Usamos la típica frase: “estaba bien, pero pudo estar mejor”.


Realmente es difícil luchar con el descontento porque es parte inherente del hombre. El descontento puede servir para algo, para no conformarnos con lo actual y buscar nuevas fronteras o innovar en nuevos emprendimientos. El descontento te impulsa a salir del molde. Pero también es un problema, las personas que no encuentran nada bueno en lo que tienen o en los que están a su alrededor reflejan no sólo una desaprobación de eso, sino que demuestran que se sienten insatisfechos consigo mismo y con Dios. ¿Por qué Dios?, porque es Él quien da todas las cosas y tiene un propósito en cada una de ellas. Si no acepto lo que Dios me da, en cierto modo rechazo su plan para mí, rechazo a Dios y Él sabe que es lo mejor para mí.

1Timoteo 6:6  Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo que tiene.

Dios puede traer muchas bendiciones a tu vida, en muchos aspectos de ella; pero si no aprendes a contentarte con lo que tienes, de nada servirá, te volverás un ingrato y menospreciarás las bendiciones de Dios.

A lo práctico:
1-      Mira lo que tienes y evalúa cómo sería tu vida sin eso.
2-      Toma tiempo para agradecer a Dios por lo que tienes, no importa cómo te sientas hoy con eso. El gesto de agradecimiento te hará amar lo que Dios te dio.
3-      Piensa en razones de por qué Dios  no te da ciertas cosas. Quizás te está librando de algo.
4-      Usa lo que tienes, a pesar de que es lo mejor en el mercado y tecnología, aprovecha las ventajas de lo que sí es. Úsalo.
Quita de tu vocabulario la queja, sólo te traerá tristeza.

lunes, 9 de noviembre de 2015

La limonada

Una frase dice: “si te tiran limones, aprende a hacer limonadas”. Muchos de nosotros sufrimos la crítica y la burla por lo que hacemos. Pero mi papá me decía siempre: “al burro que más tira, más se le pega”, o “al árbol que no da frutos nadie le tira piedras”.

Todos luchamos con la crítica y es obvio a algunos le afecta más que a otros, pero de todos modos sigue siendo un problema y me atrevo a decir que hasta social. Hoy en día es común el término Bullying y hay chicos que se quitan la vida porque no soportan el menosprecio de los demás.

Quiero que pienses en la contraparte de la crítica, la insatisfacción o frustración de no ser capaz de hacer lo mismo y la reacción de un corazón rencoroso y enojado es arremeter lastimando al individuo. Cuando alguien emite este tipo de crítica es en realidad un deseo de desanimar y herir a la persona, no hace acotaciones o reparos al trabajo sino que intenta afectar a tu corazón. No quiero ser fanático religioso, pero pienso que es un pensamiento o acción muy satánico, porque Santanas intenta siempre herir el corazón de las personas, su mayor éxito en una persona no es matarlo, pero sí hacerlo infeliz; él sabe cómo hacerlo.

Considera lo siguiente:
1Tesalonisenses 5:9-11  Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. 
Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

1-      Dios no nos puso para ser presa de la ira, ni para producir ira, ni para sufrir las consecuencias de la ira. Aquí el término se refiere a la ira de Dios castigando al pecado.
2-      Siendo que Cristo murió por nuestros pecados debemos vivir de un modo que se ajuste a su plan.
3-      Debemos animarnos y contribuir a que la vida de los demás sea de éxito.

No te dejes llevar por la crítica y un pedido personal, no seas instrumento del Diablo siendo quien critica y desanima al resto. Eres mucho mejor que eso. Dios te guie. 

sábado, 7 de noviembre de 2015

La calle de los olvidados


Todos hemos transitado por la calle de los olvidados. La peor de las sensaciones en la vida es sentir el olvido de los demás, es el miedo de los niños que esperan que los busquen a la salida del colegio, el miedo de la enamorada que ve el reloj y su novio no llega. El sentirse olvidado produce una sensación de abandono, desplazamiento y soledad. 

Lo más triste es que a veces se olvidan de los que más sirven o ayudan, y cuando no están se dan cuenta de que hay un vacío y comienza la búsqueda desesperada de bocanadas de aire, para ver quién puede suplir esa ausencia sin darse cuenta, a veces, qué o quién en realidad falta.

Gén 40:23  Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.

No te sientas mal, o mejor dicho,  recupérate pronto de la decepción si ves que se han olvidado de ti o de tu esfuerzo o trabajo, Dios no se olvida, es su promesa. Las personas caemos en esto de no saber reconocer la entrega de los demás y no nos percatamos del profundo dolor que causamos a los que nos sirven o ayudan. No estoy justificando este hecho, sino que no debería sorprenderte tanto; quizás tú mismo lo has hecho. 

Cuando sientas que te han olvidado, haz notar que tú sigues ahí, con buena actitud y disponibilidad para volver a retomar la relación. La apertura a dejar atrás cualquier diferencia habla mucho de tu carácter y madurez; lo cual, muchos de los que no valoran todo lo que has hecho no lo tienen; pero no se lo digas, sólo muéstrate abierto a recomenzar. 

Por otro lado no te olvides de aquellos que te sirven o ayudan, los que a pesar del tiempo siguen a tu lado, no creas que están allí porque no tienen nada más interesante que hacer en la vida, en realidad están ahí porque perseveran y te aman. No te olvides de ellos y no sufras si lo hicieron contigo; Dios no lo ha hecho y sabe cómo llenar tu vida. No te creas la mentira de que no vales nada, eres más de lo aún tú mismo puedes notar.

viernes, 6 de noviembre de 2015

¿Por qué están a tu lado?

Amistades por conveniencia, es lo que todos detestamos, que alguien sólo nos busque por obtener algo de nosotros. Puede ser por dinero, posición o amistades, tal vez te busca porque eres amigo o hermano de la chica más linda del barrio o de la escuela; porque tienes buenas calificaciones o sabes mucho de matemáticas, no sé hay muchas variantes. Pero es interesante que la razón maliciosa de Labán tenía un fundamento bueno: “Dios”.
Génesis 30:27  Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu causa.


Te imaginas que tu jefe te diga: “no me conviene despedirte porque Dios me bendice por tu causa”. Si no lo sabias, somos portadores de bendición porque somos contenedores del Espíritu de Dios. Somos portadores de Luz, somos hijos de Dios. La gente debe desear estar a nuestro lado por esa razón, debe sentir gran aprecio por nosotros porque Dios salpicará su gracia a ellos cuando nos bendice a nosotros. 

Lo triste es que algunos damos tan mal testimonio que los demás desacreditan la efectividad de la vida cristiana. A veces somos más de tropiezo que de bendición; murmuramos, nos quejamos, hacemos las cosas a medias, vivimos por debajo del promedio y somos mediocres; no queremos estudiar y somos perezosos; desobedecemos a nuestros padres, mentimos y somos deshonestos aún en cosas sin sentido. 

¿Podemos hacer algo al respecto?, siempre hay algo qué hacer, obviamente podemos cambiar nuestro testimonio y ser de bendición a muchos. ¿Cómo?, viniendo cada día a Dios. Llénate cada día de la gloria de Dios para ser de bendición a los demás. Encuéntrate con Dios hoy. 

jueves, 27 de agosto de 2015

Pacto... ¿será?

¿Es demasiado tarde para hacer un pacto?. Muchos no quieren asumir compromisos con Dios porque piensan que han perdido el tiempo o que ya se les fue de las manos. Pero acaso ¿no es Dios dueño del tiempo?, si Dios pudo detener el sol y retroceder unos minutos un reloj, ¿no podrá darte también más tiempo para que puedas cumplir tu pacto y recibir su bendición, que tengas un poco más de tiempo en tu haber para conocerle y que puedas experimentar el placer de caminar con Él?.

Aveces pensamos que todo depende de nosotros, de nuestras fuerzas, vigor o dinero; creemos que si estamos bien podremos servir a Dios. Recuerdo cuando visité a mi hermano Feliciano en el hospital unos días antes de su muerte. El cáncer en sus intestinos ya había avanzado lo suficiente para que lo médicos dijeran que no había nada más que hacer. En esa mañana de octubre que estuve en la habitación con Feliciano, vino el doctor y comenzó a decirle que si estaba preparado para su desenlace, le dijo: "te recomiendo que llames a todos los de tu familia y te tomes esta semana para despedirte, porque el esto es inevitable.". La respuesta de mi hermano fue: "todos vamos a morir algún día, pero Dios dice cómo a cada uno, así que no le tengo miedo a la muerte".
El doctor agregó: "es bueno que tengas esa fortaleza de ánimo". A lo que respondió Feliciano: "yo no tengo fuerzas, pero tengo en mi corazón la semilla del evangelio, Dios me da la fuerza".
Nunca olvidaré esas palabras. Un hombre que por años rehusó asistir a una iglesia porque le molestaba el legalismo de algunos; pero que en su último año decidió vivir para Dios, ahora estaba testificando del evangelio de Cristo. ¿era tarde para hacer un pacto?, quizás pienses que sí, seis días después, mi querido Fely se fue a la gloria con Dios. pero como dice el libro de Hebreos: "Dios dio testimonio de que agradaba a Dios". 
He pasado por un seminario teológico, he servido por años en una iglesia local, he trabajado en varias organizaciones cristianas y he estado en campañas evangelísticas miles de veces, pero jamás he escuchado el evangelio de una forma tan clara y concisa. Ningún libro de entrenamiento me dio una visión tan clara de como testificar. Aún hoy me pregunto ¿cómo usó Dios esas palabras en el corazón de ese médico?. Algún día lo sabré.

Génesis 17:24  
Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.


Abraham, el padre de la fe, tenía noventa y nueve años y confiaba en Dios, no dudó en hacer su parte, porque sabía que Dios lo iba a bendecir. No hay nada que temer si es que la contraparte de este pacto es Dios. Porque aunque te quede sólo un día, sería bueno que lo hagas, Dios hará el resto. Que no te importe cuánto tiempo tengas, si los años ya te están pasando facturas. Recuerda, no depende de ti, Dios es quien hace su obra en aquellos que ya no tienen ninguna. No te pierdas la oportunidad de estar hoy con Dios y date cuenta que aún tienes tiempo. Busca a Dios hoy.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Bajarte del barco

Génesis 8:15  Entonces habló Dios a Noé, diciendo:
8:16  Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.

Este es un pasaje que habló grandemente a mi corazón. No sé si puedes ver las dos grandes verdades entre líneas, no están ocultas sino que solamente están ahí insinuándose para aquellos que realmente tienen sed de Dios y necesitan su verdad para vivir otro día más en este mundo agobiante y agotador.

Mientras escribo esto se me aparece otra verdad que la compartiré al final; pero la primera es: “Dios sacó a Noé del arca”. A veces atravesamos por diferentes tormentas, algunas duran días y otras años; pero me llena de consuelo y esperanza el hecho de que Dios nunca pierde el control, Él está sobre todo y en control de todo y cuando es el momento justo te saca del arca, Él te guardó ahí para protegerte, quizás sentiste miedo a los truenos, al movimiento, al crujir de la madera, pero Dios te mantuvo a salvo ahí dentro; el arca es una figura de Cristo y dice la Biblia que estamos guardados en Él. Nada de lo verdaderamente importante de Noé se perdió, quizá perdió sus plantaciones o su casa, pero no a su familia, que al final de cuentas es lo más importante que todos tenemos.

La segunda verdad es: “Dios no te deja en el arca, te dice que salgas”. Dios no te deja en medio de las pruebas, tiene un plan para cuando la prueba acabe, simplemente utiliza la prueba para moldearte y sacar lo mejor de ti. Dios no quiere que te acomodes al arca, tampoco a tu situación actual, no digas: “bueno, esto es lo que me toca vivir”, Dios quiere que salgas y veas lo nuevo que tiene para ti. Así que sal de ahí porque Dios tiene un mundo nuevo y un plan nuevo para tu vida.


Por último, al comenzar a escribir esto me di cuenta de cómo comienza este pasaje: “entonces habló Dios…” dos cosas más:
- Primero, “entonces” Dios siempre tiene un momento justo para actuar, no es el tuyo ni el mío, es el que Él sabe que es el más conveniente; piensa en la situación de Noé, si salía antes se hubiese mojado hasta el cuello; y si se demoraba quizá ya no tendría comida dentro del arca y ¿cómo le explicaba eso al león que estaba dos cuartos más allá del suyo?, definitivamente Dios tiene un momento justo para sacarte de la prueba, sólo debes esperar. 
- Y segundo, y ahora sí, ya último: “Dios habló a Noé” ¿Dios habla a tu vida?, ¿puedes escucharlo? ¿estás atento al cielo para ver si te habla?. Quizás estás tan preocupado por tu prueba o tan acomodado a tu situación, tu vida, que has perdido la capacidad de escuchar a Dios. Déjame decirte que Dios siempre habla, nada pasa, ni una hoja cae al suelo si Él no lo permite. Cuando Dios habla, las cosas suceden. Así que no trates de salirte del arca hasta que Dios te hable, hasta que Él te diga: “ven, sal fuera”. 
¿ya te encontraste con Dios hoy?. Perdón por irme hoy un poco más de un minuto, pero Dios quería hoy un rato más conmigo y contigo. No te vayas de su presencia. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

El descuido


Iba por la ruta camino a la playa. De pronto vi una intersección por donde debía entrar pero no creí que era por ahí, estaba seguro que debía llegar a un cruce de rutas, así que decidí avanzar y no presté atención al cartel que indicaba por donde entrar.
Continué y no veía el cruce de rutas, seguí y seguí por 35 minutos más, hasta que pensé: "quizá estoy errado". Cuando vi una patrulla de policía y decidí preguntar.
Obviamente el pequeño cartel que dejé pasar era el camino correcto, habían hecho cambios en la ruta y nunca iba a llegar al viejo cruce que tenía en mi mente. Tuve que volver 45 minutos de viaje nuevamente, todo por un simple descuido.

Cuando pasa esto la pérdida de tiempo es lo más trágico. Tengo un amigo piloto de aviones; él me decía que en la navegación perder el rumbo por un poco de tiempo puede ser la muerte. En tierra uno simplemente vuelve, pero en el mar o en el aire, esos minutos de descuido representan combustible que no se tendrá para regresar.



Creo que a nadie nos gusta reconocer que nos hemos equivocado, que perdimos el rumbo o no queremos preguntar la dirección. Pero es necesario volver, si estamos errados es necesario volver al camino.

El pueblo de Israel se había alejado de Dios y el Señor no quería el castigo para ellos y les decía:

Zacarías 1:3 Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Dios siempre está dispuesto a salir a nuestro encuentro. Si nuestro camino estaba errado, Él está listo para darnos nuevo rumbo, correcto, si volvemos a Él. Dios no quiere nuestro mal, sino el bien. Dios quiere viajar a nuestro lado, sólo debemos volvernos a Él.

martes, 10 de diciembre de 2013

¡Sí, vos!

Una tarde inspirada, escribí esto... creo que está bueno publicarlo:

En un mundo de color tú das el tono necesario para que todo brille más.
Quiero convencerte de mi amor,
Quizá no soy quien pueda expresarlo mejor,
Sólo quiero que puedas entender que lo que siento es de verdad.
Sólo puedo decir que llenas cada espacio en mí.
Cada sonrisa tuya ilumina la mía,
Cada beso provoca otro más.
Una mirada es suficiente para saber que me amas.
Un te adoro que dices, tiene más fuerza que un te amo,
aunque es más dulce escucharlo de tus labios.
Sólo quiero que entiendas que  te amo.

NC

sábado, 18 de mayo de 2013

Me he dejado vencer

Creo que todos pasamos por experiencias donde nos sentimos vencidos; y pareciera que no tenemos ganas de seguir luchando, en verdad no la tenemos. En lo personal suelo estar en esta situación, es decir en el suelo; con la cabeza agachas y con los puños en la tierra sin ganas de mirar hacia adelante, con el único deseo de dormir y que al otro día todo haya desaparecido o se haya arreglado. La verdad es bastante infantil mi reacción ante ciertos problemas que no sé cómo manejar.
Me acuerdo que cuando mi hijo Ariel era pequeño solía jugar a las escondidas y se tapaba los ojos y pensaba que de esa manera no le veíamos nosotros.  Creo que en algunos momentos actúo igual, tratando de ignorar la situación para ver si desaparece. Pero es ahí cuando pienso que me dejo vencer. La derrota no siempre quiere decir perder una batalla, sino muchas veces, no hacer nada ante los problemas.

Una vez vi a un niño intentar subir a un árbol, estuvo varios minutos tratando y tratando, se cayó, se raspó, volvió a intentarlo hasta que lo logró. No subió mucho, pero para él fue todo un triunfo.

Nos cuesta reconocer que la mayoría de las veces que somos derrotados es por no intentar ir un poco más allá. Siempre pienso que hay que aguantar un poco más, porque quizá lo que esperamos o deseamos está a la vuelta de la esquina; a pocos pasos, sólo es cuestión de darnos unos minutos más. Pero como dije al comienzo, yo también me olvido de eso y me quedo de rodillas en el polvo.

Siempre hemos leído y hasta memorizado el pasaje de Isaías cuando habla de tener fuerzas como las águilas. Pero ¿te has fijado en lo que dice un versículo antes?. Dice que la razón de la fortaleza es que Dios no es como nosotros; Él no se cansa, no tira la toalla, no se rinde. Por eso es que va más allá de lo que nosotros podemos y aun nos da fuerza si lo necesitamos.

Isa 40:28  ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
Isa 40:29  El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

Cuando pienso en eso, mis rodillas se fortalecen y creo que tengo la oportunidad de mirar nuevamente hacia el frente, no por mí, sino por Aquel que no quiere verme derrotado y me da fuerzas. Inténtalo, confía en Dios y Él te dará de su fortaleza.